La respuesta de la educación frente a nuestra realidad latinoamericana

Melani Ramírez Oscco
Alumna de Educación Inicial. Ciclo IX

“Ansiar es como la semilla que se debate en la tierra”, son palabras expresadas por Emily Dickinson, en nuestro contexto cultural latinoamericano. La semilla sería la esperanza, el deseo por germinar, y crecer cumpliendo con lo que le tocó realizar en la vida, dentro de la naturaleza que la contiene. (Walsh, 1995)

Al igual que una semilla, el pueblo latinoamericano, tiene ansias por salir de sí mismo, y convertirse en una entidad única que refleje armonía. Somos un pueblo diverso, conformado por pueblos que tiene un común deseo por re-descubrirse y amarse, dentro de nuestras diferencias; en ocasiones esto nos condiciona a sentirnos extraños con el resto del mundo, sin embargo, nos encontramos en una sociedad donde todo se comunica, y lo que es propio de un lugar, es trasladado, interpretado y modificado a la cultura del otro y así la idea originaria se transforma en cultura de otro lugar.

Para esto, es importante conocer nuestra realidad, partiendo de una identificación con nuestros pueblos originarios, reconocer cual es el punto de inicio, y cuál ha sido el camino recorrido, es que se puede aspirar a  comprender este designio.

Analizando nuestra historia y reconociendo en ella conflictos, rupturas y también grandes choques culturales que originaron nuevos descubrimientos y que de ellos nacieron tesoros invaluables a nivel cultural y social; podremos dirigirnos entonces, con paso seguro la tarea de realizar una autovaloración, la cual, será nuestro rol dentro de la realidad latinoamericana.

El ser humano es moldeable, la naturaleza humana puede modificarse y perfeccionarse.

El hombre es una unidad, cada parte de su cuerpo se comunica con el resto de su cuerpo, si una parte falla, el cuerpo enviará señales y esto deberá solucionarse formando anticuerpos o reaccionando de maneras diversas.

El hombre es imperfecto, es un ser que busca una trascendencia, por ello debe aprender a conocerse, dominar sus impulsos y tender a aquello que lo haga más humano.

¿Quiénes somos “nosotros” siendo tan distintos? Se pretende hablar de unidad, de pueblo latinoamericano, pero aún somos extraños dentro de un mismo territorio, al igual que un brazo que sabe que forma parte de una unidad corpórea pero nunca vio a su otro brazo, pero esto ha llevado un proceso, el reconocimiento de nuestra identidad cultural, quien ha sido el bueno o el malo de la historia, los invasores, los conquistadores, los indígenas, los inmigrantes, los nativos, etc. cada grupo ha sido denominado con un calificativo distinto, remarcando una vez más nuestras diferencias, pero esto debe ser derribado, pues cada integrante, cada calificativo, no es más que una imposición errónea, pues los conceptos han sido utilizados para manipular a ciertos grupos sociales.

Si se habla de conflicto, la palabra nos resuena negativa, y hasta nos produce desazón, pero el conflicto nace por la contraposición de dos ideas y como explica Marx en la lucha de clases o Hegel con la dialéctica, posterior al conflicto tenemos dos opciones acrecentar la brecha de diferencias o encontrar una solución al conflicto, haciendo que estas ideas provoquen algo nuevo, que no sea la negación de una de las ideas, sino que se logre un efecto unificador.

Así la palabra comunicación cobra sentido, porque si referimos el significado etimológico “comunicar” tendremos lo siguiente: Cum (juntos) munia (deberes, vínculos), pero también moenia (el muro) y munus (el don) por tanto, haber intercambiado un don y compartir intereses comunes (Núñez, 2009).

Ahora bien, comunicar es un evento que contiene confrontar en un clima de diálogo, un fenómeno que se genera para bien de todos, el conflicto se traduce a un hecho positivo cuando se comprende que el uno y el otro son iguales, poseen las mismas oportunidades para expresarse. De esta manera no existe superioridad entre uno y otro. Si pretendemos vivir en una sociedad justa, pues se debe comprender que tanto la opinión de un maestro, y la de un estudiante, son dignas de escuchar.

Actualmente se considera la palabra alumno para referirse a nuestros receptores educandos, sin saber que la palabra “alumno” deriva de a (sin) y lumno (sin luz), sepultando así toda idea previa que ellos tengan, si pretendemos ser significativos en la vida de los estudiantes, debemos considerar que cada persona es un don, el don, es un regalo,(Lubich,1949) algo nuevo que debemos conocer con alegría, pues nos dará continuamente gratas sorpresas, debemos proteger y comprender, pues también es una responsabilidad recibir un don.

Entonces, tenemos el don dentro de un clima de diálogo, se puede generar conflictos nuevamente, como agentes educadores, debemos promover situaciones que contribuyan al aumento de actitudes y conductas recíprocas, sin recompensas externas.

El error de muchos maestros, es condicionar a sus estudiantes al premio (Pavlov), en el condicionamiento clásico, y promover actitudes positivas, a un premio, fortaleciendo el amor por el reconocimiento y las galletas o dulces, antes que a la necesidad de aprender y del amor al prójimo.

La palabra prosocialidad nos da un significado distinto ya que promueve actitudes y conductas que benefician a otras y a su vez aumenta otras conductas recíprocas, es decir, es dialogo en espiral que crece, en beneficio de la comunidad, en cambio el altruismo, es una conducta que pone en actitud de superioridad a otra persona, uno de los agentes es el que crece, mientras el otro recibe y agradece.

El hombre es un ser prosocial por naturaleza, porque es un ser que vive en comunidad, dialoga y busca trascender, entonces, es un ser que deberá a aprender a mirar al vecino, como uno igual a él, capaz de desenvolverse con naturalidad.

“La educación bancaria aquella que es domesticadora, empuja a los hombres a integrarse al mundo e inhibiendo así su poder creador y de actuación” (INODEP, Madrid p.42)

Se refiere también a una concepción aplastante de que el educando siempre es el receptor, y el educador quien educa, disciplina, habla, indica, etc. entorpeciendo el criterio de los estudiantes, el miedo de muchos maestros es perder el control del aula, por ello, de manera sutil acomodan la clase a su ritmo, y olvidan que los estudiantes, mantienen un grito interno por salir, ante tal disyuntiva, Paulo Freire expresa lo siguiente:“los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo”.Esto implica también conflictos, discusiones, debates, pero luego diálogo, en este entorno comprensivo en el que el maestro se hace un agente problematizador; el estudiante comprende que debe sacar lo mejor de sí para ser un aporte grandioso en su sociedad, generando actitudes de reflexión y de práctica solidaria, pues no verá solamente lo que es bueno para él, sino, lo que será provechoso también para todo el aula, incluyendo al educador.

El educador obtendrá actitudes positivas, la escucha, el amor, la humildad y la coherencia, no sólo será una persona que imparta conocimientos, ahora se convertirá en un agente de cambio dentro de la sociedad.

A menudo, vemos la palabra voluntariado como una forma de ayuda al prójimo, pero exactamente que se obtiene de todo esto, es una pregunta que circula en mi mente, en la actualidad el 70% de jóvenes en Latinoamérica está involucrado en alguna actividad solidaria, estas estadísticas probablemente sean desconocidas, porque los medios de comunicación se esfuerzan en demostrar que la juventud es superficial y que no tiene aspiraciones de cambio, pues la realidad no es esa, la juventud, quiere un continente más justo y solidario, en ello se reflejan las estadísticas.

Ahora, todo lo que es solidario no es beneficioso a la comunidad, pues se debe tener en cuenta lo mencionado por Freire, el hombre aprenderá dentro de un contexto y con el intercambio que surja y el dialogo horizontal,  entonces tomando en cuenta las actividades solidarias y gracias al aporte de Freire, podemos comprender que compete a una actividad solidaria, deberá tener las siguientes características:

  • Inclusividad
  • Superación de los modelos asistencialistas
  • Superación de la mirada paternalista
  • Adecuación de los tiempos
  • Énfasis en el rol de los jóvenes como protagonistas
  • Una pedagogía de los derechos y de las responsabilidades

De manera que los conflictos nos conduzcan siempre a una solución común, fraterna y prosocial.

“Trabajar juntos por una causa común, ayudar a otros en forma organizada y efectiva, resistir como grupo o nación para defender los propios derechos, enfrentar desastres naturales o crisis económicas, y hacerlo de la mano con los otros” (Tapia, 2003:151)

Todo ello nos permite comprender que la labor educativa implica un acoger y donarse, una continua reciprocidad, en esa reciprocidad los conflictos se hacen presentes y nos ayudará a comprender siempre, la disposición que tengamos en aquella labor, todo esto es posible gracias a la sensibilidad humana, que se irá desenvolviendo, ¿qué nos impulsa a querer a nuestros alumnos?, a menudo nos persigue la idea de acumular riquezas y obtener comodidades, que si bien es cierto, nos proporciona seguridad y tranquilidad, pero esto no debe evitar que cada persona se deje sorprender con los pequeños detalles de la vida.