Dr. Pablo Pérez

“La Educación debe formar hombres en la verdad”

El Dr. Pablo Pérez, director del Programa de Doctorado en Educación que inicia en setiembre, reflexiona sobre las actuales condiciones educativas y las bases del aprendizaje que definen a las personas: inteligencia y voluntad.

Por Koko Zavala.
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Dr. Pérez, ¿por qué hace falta la investigación en Educación?
Está de moda pretender una educación que forme el espíritu crítico e investigador. Me parece muy bien, pero esto necesita un profesorado que sepa y viva lo que significa. En un principio, todos los niños son investigadores, pero no lo son todos los profesores. El doctorado, mediante la forma indicada de enfrentar los temas y los problemas, debe suscitar esa manera de enfrentarlos, que después se refleje en la educación. Se entiende que es algo que interesa especialmente al profesor universitario.

En ese sentido, ¿qué rol le corresponde a la Educación?
Educar es formar hombres, y hacerlo en la verdad. Esto significa un conocimiento profundo de la persona que nos permita respetarla como tal. Implica también un profundo saber sobre las ciencias que nos permita mostrarla. Los grandes educadores, los que han dejado una huella en el mundo, que realmente ayuda a nuestra perfección, son los sabios y los santos, aquellos que conocían al hombre o la ciencia. Debemos procurar ambas cosas en el doctorado. Buscamos adquirir la capacidad de ese saber superior de la ciencia que impulsa a la investigación, y aquel conocimiento del hombre que nos permita prestar una ayuda real.

¿Cree usted que la formación doctoral  dará a los docentes una visión diferente en la educación?
No quiero hablar de la situación de la educación, del olvido del hombre y del saber para poner esperanza en la técnica y en los métodos pedagógicos que, naturalmente, tendremos que analizar. Pero, sí quiero indicar la inclinación cada vez mayor a tratar al hombre como si aquél fuera una máquina; y a la pedagogía, como una técnica para poner esa máquina en funcionamiento. Una máquina biológica altamente sofisticada.

Existe un afán de centrarse en los modos pedagógicos que mantienen a la educación en la superficialidad del hombre y apartada del conocimiento de las ciencias, con el peligro de aceptar todo aquello que estas muestran sin ninguna capacidad crítica. Hacer del hombre una máquina y del conocimiento un juego de sinapsis es una auténtica barbarie y una tomadura de pelo. El saber sobre el hombre no puede olvidar al espíritu y, el conocimiento sigue siendo su actividad más reconocida, inasequible a la materia.

En el doctorado debemos profundizar en el ser del hombre y en el del conocimiento para que podamos defender una pedagogía proporcionada a las personas. Para que tengamos las bases para criticar y valorar cualquier teoría sobre el conocimiento y su enseñanza. Son muchas las propuestas que llegan continuamente y, a veces, de manera impositiva, por lo que necesitamos poder valorarlas. No podemos dejar que nos atrapen con cualquier ocurrencia que se ponga de moda. Se juega con la vida de los alumnos.

¿Cuál es el papel de los avances tecnológicos y científicos en este proceso?
La pedagogía está viviendo últimamente de los progresos técnicos y científicos. Los primeros han centrado la eficacia y el prestigio de la educación en los medios electrónicos; y los segundos, en la neurología. Ambos, acordes con esa maquinaria con la que se pretende definir la vida humana. Junto con ellos, se ha recibido los empujes de todo tipo de ideología que desean apoyarse en la educación para lograr el hombre y la sociedad que pretenden. Se usa de la capacidad conformadora de la sociedad para decir que el hombre es producto de la cultura, utilizan después la crítica de esa cultura para defender los deseos íntimos para, inmediatamente, transformar esos deseos en pura actividad neuronal.

Las bases del aprendizaje son las mismas que definen a las personas: la inteligencia y la voluntad, a partir de las cuales se juega el conocimiento y la conducta. Por eso, es fundamental profundizar en esas cualidades personales. Detrás de ella se encuentra el sentido de la vida y la posibilidad de alcanzarlo. Pero, la persona es más y hay que comprenderla en su integridad.

¿Estamos pensando en un doctorado netamente humanista?
La educación no puede ser otra cosa. Toda ciencia es humana y para el hombre; por esto, nos interesa mucho comprender la ciencia y el hombre. El doctorado pretende estimular la capacidad de comprender a fondo y utilizar los medios para hacerlo en cada materia. Cada ciencia, cada objetivo, precisa el modo más idóneo. Y esto pasa con la enseñanza y la investigación. Debemos dominar cada uno de esos aspectos para encontrar los modos más adecuados, sin pretender que las formas sean el secreto del avance, sino entendiendo que está en la comprensión de los temas y de los objetivos. Esto hará que en la dedicación tan intensa a la investigación, las metas que se deben ir alcanzando, sean variadas y no se limiten al conocimiento y la aplicación de determinadas técnicas, sino que se tenga muy en cuenta el saber sobre el problema y las posibles soluciones.

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