“Los empresarios son los más resistentes al cambio”

(Lima).- Miguel Ferré, director del PAD de la UDEP ensaya algunas explicaciones sobre los últimos conflictos sociales en una entrevista publicada en la sección Economía y Negocios del diario El Comercio.

(Lima).- Cuando conflictos sociales, como el que acaba de darse en Puno, nos revientan en la cara solemos comenzar a hacer cuentas de cuánto se pierde en turismo o cualquier otra actividad productiva. ¿Pero, nos hemos puesto a pensar qué estamos haciendo mal como país para tener conflictos como los de Arequipa, Bagua o Juliaca? Miguel Ferré, director del PAD de la Universidad de Piura ensaya algunas explicaciones a partir de la experiencia del foro Propuestas Inclusivas de Desarrollo Local, que la entidad educativa clausura hoy.

¿Qué debemos entender por desarrollo inclusivo?
Voy a comenzar contando el porqué estamos realizando este foro: porque en el PAD hemos visto, tras los sucesos de Bagua, que en nuestro país hay dos mundos –el de los nativos y el de Lima– que no se conocen y que están llenos de desconfianza.

De ambas partes…
Sí, pero creo que por el lado de los nativos hay más temor al engaño; mientras que del otro lado percibo una subestimación del interlocutor. La sensación general es que el Estado nunca ha cumplido su rol: en el interior porque no tiene presencia y en el ámbito de Lima –especialmente entre los empresarios– porque no impone la ley. Así es difícil que en un momento de crisis las partes se puedan sentar a conversar.

¿Qué debemos esperar entonces de las autoridades?
Creo que los grandes responsables de lo que vemos son las autoridades regionales, incluso más que el Gobierno Central. Un ejemplo es que el conflicto en Bagua no se expandió a San Martín porque su presidente regional tuvo un papel protagónico. Otro tema es que los empresarios, por lo general, le quieren pasar toda la responsabilidad al Estado bajo el argumento de que pagan sus impuestos. Tenemos que empezar a cambiar los discursos, en lugar de mirar al Estado, deberíamos poner todos de nuestra parte.

¿Cómo?
Tenemos que comenzar dando pasos hacia el mutuo conocimiento. Cuando empecemos a vernos como iguales vamos a cambiar radicalmente como país. Este foro es un pequeño aporte para conseguir ese objetivo. Aquí tenemos a más de 70 representantes de Amazonas, Ucayali, San Martín, Cusco, personas con las que se puede dialogar y que tienen aspiraciones, anhelos, ganas de construir. Pero también hay muchas empresas que han debido estar aquí y no han venido. Esto es un error garrafal y no pueden decir que no sabían o que no los invitamos. Entre los empresarios percibo las mayores resistencias.

Pero la representatividad de los dirigentes de los nativos de la Amazonía también está cuestionada.
Estamos de acuerdo, pero tenemos que entender que el desconocimiento no es solo de nosotros hacia ellos, ni de ellos hacia nosotros; sino entre los mismos nativos. ¿Qué tiene que ver un machiguenga con un awajun? Nada. Pero tenemos que dar pasos hacia este conocimiento.

Existe el prejuicio de que los citadinos y los nativos no compartimos la misma noción de desarrollo. ¿Qué dice al respecto?
Que estamos llenos de fantasmas. Estas personas estarían felices de tener acceso a servicios básicos, a la educación, a infraestructura.

¿Entonces por qué proliferan noticias de nativos que se oponen a cualquier tipo de proyecto?
Ese es un problema de los medios de comunicación.

No son solo los medios…
También es parte de los fantasmas. Un apu me dijo una cosa que me parece fundamental: “Nos oponemos a la minería y al petróleo porque solo nos contratan por tres meses para abrir las trochas y luego nos dejan de lado”. No es que no quieran desarrollo, sino que –con razón– primero piden educación para no quedar de lado en esa visión de desarrollo. Pero si hay empresas que por 20 años explotan un recurso, mientras que la población de su área de influencia sigue igual de pobre, ¿cómo no entender que rechacen ese desarrollo?

Entonces vuelvo a preguntar: ¿Qué debemos entender por desarrollo inclusivo?
Yo lo veo tan sencillo como que antes de desarrollar cualquier proyecto tenemos que decir qué y cómo se piensa hacer. Luego tenemos que tener claro que todos tienen que participar en esa generación de riqueza. Hablamos de oportunidades, infraestructura, educación, salud. En el país tenemos lugares en los que hay dinero del canon, pero las comunidades no tienen acceso a nada. Aquí están las comunidades del área de influencia de Camisea y ¿sabes cuánto les llega de canon? Nada.

Hay quienes creen que con el nuevo gobierno los conflictos podrían recrudecer.
El resultado electoral no es relevante para los nativos. Pero sí creo que este momento es crucial para los empresarios, para que se adelanten a la ola y entiendan que no pueden hacer solos sus negocios, que tienen que compartir, que en vez de una rentabilidad de 200% es mejor una de 150%.

Eso puede sonar subversivo para algunos empresarios.
No importa, los empresarios tienen que cambiar el chip.

¿Compartir es pagar impuestos?
No.

(Entrevista publicada en el diario El Comercio, jueves 30 de junio de 2011).