La confusión del desarrollo

Por Oscar Quispe Gómez

Piura ha experimentado una transformación acelerada en los últimos años. Su economía ha crecido sostenidamente desde el 2001, según voceros el Gobierno regional y reportes económicos de los últimos años. Este crecimiento se evidencia, entre otras cosas, en la apertura de cuatro centros comerciales en la ciudad.

Asimismo, según, la Síntesis Económica del Banco Central de Reserva del Perú, de enero del 2012, el 69% de empresas comerciales que operan en Piura experimentaron un incremento en sus ventas, respecto  a enero pasado; el 21% tuvo una disminución, y el 10%, no mostró variación.

Como escribió Mario Vargas Llosa, después de su última visita a Piura, “la Piura de mi memoria se ha volatilizado en un torbellino de gigantescos centros comerciales, flamantes urbanizaciones que se comen el desierto, gallardos edificios, universidades, colegios, fábricas, nuevas avenidas, nuevos hoteles y plantaciones de agroindustria para la exportación que han puesto a esta Región a la vanguardia del desarrollo peruano”.

Por otra parte, todas las autoridades piuranas (regionales, provinciales y locales) se ufanan al decir que Piura está desarrollando. Sin embargo, ¿este crecimiento, es el desarrollo que Piura esperaba? Parece que muchos confunden términos y se quedan vacíos en su conceptualización. También olvidan el verdadero fin del gobernante: procurar la realización del ser humano y su  comunidad.

El beato Juan Pablo II, en su carta (encíclica) Centesimus annus, nos rememora una frase del papa Pablo VI: “el desarrollo no debe ser entendido de manera exclusivamente económica, sino bajo una dimensión humana integral”. Para Juan Pablo II, “no se trata solamente de elevar a todos los pueblos a nivel del que gozan hoy los países más ricos, sino de fundar sobre el trabajo solidario una vida más digna, hacer crecer efectivamente la dignidad y la creatividad de toda persona, su capacidad de responder a la propia vocación y, por tanto, a la llamada de Dios”. Es decir, crecimiento económico no es lo mismo que desarrollo.

El crecimiento económico es un aspecto de otro proceso más general, más amplio: el desarrollo de una sociedad. De hecho, puede haber crecimiento económico sin un verdadero desarrollo, que suponga una transformación para el bienestar de una sociedad. El crecimiento sin bienestar global puede dar lugar a sociedades que, aún consiguiendo un fuerte incremento económico en algunos sectores, su renta generada solo beneficiará a estos sectores, mientras que en el resto se mantendrá en el nivel anterior: el de la desigualdad.

La desigualdad no es un simple indicador socio – económico, es el drama de millones de varones y mujeres en el mundo, que sufren discriminación, exclusión y esclavitud. Mucho para pocos y poco para muchos, en otras palabras la brecha entre ricos y pobres.

Contribuir a disminuir esta brecha y favorecer el desarrollo, sobre todo, de las poblaciones menos favorecidas económicamente, es una acción concreta que realiza la Asociación Fomento de Investigación y Acción para el Desarrollo (FIAD) en alianza con otras instituciones como la Universidad de Piura (UDEP). Para ello, realiza un exigente trabajo en favor de la agricultura, educación, salud y mejora de la calidad de vida de las poblaciones más necesitadas de la sierra piurana.

En el distrito de Lalaquiz, de la provincia de Huancabamba, considerada una de las más pobres del país, se ejecuta el proyecto “Mejora de la calidad de vida y de las alternativas de desarrollo de los pobladores del distrito de Lalaquiz, sierra altoandina de la Región Piura – Perú”, financiado por el Gobierno Vasco y la Asociación Ingeniería para la Cooperación (IC-LI). Este proyecto es ejecutado por FIAD, la UDEP y la Municipalidad Distrital de Lalaquiz; su objetivo fundamental es la inclusión de la comunidad de Lalaquiz, de modo que varones y mujeres sean los protagonistas de su desarrollo.

Los pobres exigen el derecho de participar y gozar de los bienes materiales y de potenciar su capacidad de trabajo, en un mundo más justo y próspero para todos. La promoción de los pobres es una gran ocasión para el crecimiento moral, cultural e incluso económico de la humanidad, asegura el Beato en su encíclica.

Ser una de las regiones que más crece en el Perú no garantiza que la comunidad viva mejor. Hay un  42,5% de pobres en Piura, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e informática del Perú, año 2010. A ellos, no les llega el “desarrollo” que pregonan las autoridades. De arriba hacia abajo estas personas y pueblos, a veces, ni son considerados o tenidos en cuenta; de abajo hacia arriba, los pobres están esperando la oportunidad de ser protagonistas de la mejora de su calidad de vida, para dejar de ser simples espectadores.

Comunicador.

Oficina de Proyectos.

Universidad de Piura.

Artículo publicado en el diario El Tiempo, jueves 28 de junio de 2012.