Los sustantivos no tienen sexo sino género

Por Nelly Trelles Castro

El género es una ‘propiedad de los sustantivos y de algunos pronombres por medio de la cual se clasifican en masculinos, femeninos y, en algunas lenguas, también en neutros’. Para designar la condición orgánica, biológica, que permite distinguir si los seres vivos son masculinos o femeninos, se debe emplear el término sexo: “Las personas de sexo femenino adoptaban una conducta diferente”. Es decir, las palabras tienen género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y no género). Según la RAE, en español no existe tradición de uso de la palabra género como sinónimo de sexo.

En el castellano existen diferentes recursos para indicar si el referente indicado por el sustantivo es de sexo femenino o masculino: Muchos sustantivos forman el género añadiendo un morfema a la raíz: alcald-e/ alcald-esa,  president-e/ president-a, etc. Otros,  llamados HETERÓNIMOS  utilizan palabras diferentes: hombre/mujer, yerno/nuera… Los sustantivos llamados COMUNES en cuanto al género, lo hacen explícito  mediante los determinantes  o los adjetivos que los acompañan: el/la cónyuge, profesional destacado/destacada. Los sustantivos EPICENOS se refieren a personas o animales mediante un único género gramatical que puede ser el  masculino o el femenino: la víctima, la persona  (puede ser varón o mujer). Cuando  designan animales, se añaden los términos “macho” o “hembra” según el caso: el hipopótamo hembra,  la serpiente macho…

Además, en el  castellano,  el género masculino se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino y también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: “El hombre (varón y mujer)  es el único ser racional”. De ahí que los sustantivos en género masculino, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo: En  “Los hombres prehistóricos vivían en cavernas; no quedan excluidas  “las mujeres prehistóricas”.

A pesar de ello, cada cierto tiempo, no por cuestiones de corrección lingüística sino por cuestiones políticas e ideológicas, salta como noticia el tema de que el lenguaje discrimina a las mujeres, y por ese motivo se ha extendido la costumbre de hacer explícita la alusión a ambos sexos: “Habrá reunión de profesores y profesoras” en vez de “Habrá reunión de profesores”. En este uso no debe verse una intención discriminatoria, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: “La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente.

Docente.

Facultad de Humanidades.

Universidad de Piura.

Artículo publicado en el diario Correo, domingo 25 de marzo de 2012.