“El docente debe saber cómo tratar la tartamudez en el aula”

María Luisa Sánchez, docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UDEP, habla sobre las necesidades educativas de los niños que padecen este desorden.

tartamudez

Según el Instituto Nacional de Sordera y Otros Desórdenes de Comunicación, el 1%, de la población mundial, unos 68 millones de personas, es tartamuda. Hoy, en el Día Internacional de Toma de Conciencia de la Tartamudez, La Mgtr. María Luisa Sánchez, docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UDEP, habla sobre las necesidades educativas de los niños que padecen este desorden.

“Estos alumnos no han encontrado una respuesta satisfactoria a sus necesidades educativas. La situación de los alumnos tartamudos representa, en un modelo inclusivo de escuela, un reto para el desarrollo de una educación de calidad de la que pueda beneficiarse todo el alumnado, reduciendo de este modo las barreras para su aprendizaje y participación”, afirma la docente.

Asimismo, señala, la gran mayoría de los casos de tartamudez se diagnostican entre los dos y cuatro años, por lo que es necesario que el docente conozca en qué consiste este desorden, sus síntomas, las causas que la producen, así como su tratamiento desde la escuela. Por supuesto, es imprescindible el trabajo conjunto entre familia y escuela, así como la supervisión de un especialista que evalúe y trate al niño/a, es decir, un logopeda.

Por otro lado, enfatiza la docente, no existen estadísticas que informen acerca del grado de tolerancia que tiene el resto de la sociedad con aquellos que poseen esta clase de desorden. La tartamudez tiene serios efectos en la vida de la persona que la padece, que en muchos casos tiende a aislarse y no busca ayuda.

Maria Luisa

Solución

“Por ello, el docente debe saber que el niño o joven, que padece este trastorno, tiene un bajo concepto de sí mismo. Su autoestima se encuentra disminuida y puede mostrar bajo nivel de habilidades sociales. Para ello se deberán desarrollar talleres en los que estos niños demuestren otras habilidades que poseen y puedan mejorar su autoestima, trabajando a la par con sus compañeros. Generalmente estos niños tienen poca seguridad en sí mismos y mucha ansiedad cuando tienen que participar en grupo, responder a preguntas, hacer exposiciones, etc. Es bueno por tanto no exponerlos a estas situaciones y conversar con ellos para expresarle que cuentan con nuestra confianza y que lo que les sucede es transitorio”, indicó María Luisa Sánchez.

De igual modo, dependiendo de la edad de estos, se deberá trabajar en talleres para el desarrollo de habilidades sociales en los que se logren sanas relaciones interpersonales, y talleres con padres de familia a fin de evitar el acoso que muchas veces sufren estos niños o jóvenes. Un ambiente escolar sano en el que impere el compañerismo y la amistad sin diferencias, es de buen pronóstico en estos casos