Nuevos estudios en la economía y las ciencias empresariales

Hace un par de semanas se publicó una entrevista hecha a Alan Greenspan, considerado una de las mentes más brillantes de la economía norteamericana, expresidente del Sistema de Reserva Federal (FED). El FED es el sistema bancario central de los Estados Unidos que se encarga de guardar todos los fondos de los bancos estadounidenses.

Alan Greespan lideró el FED entre los años 1987 y 2006. Era conocido por la relevancia que otorgaba a sus modelos matemáticos y su menosprecio por los temas “blandos” de la cultura humana. Sin embargo, con la crisis económica ha empezado una valiente e interesante exploración en nuevos territorios intelectuales. Así, es conmovedor ver que solicite que, por favor, le sugieran qué libros puede leer en antropología (antropos=hombre, logos=estudio). Esperemos que encuentre buenos autores en ese ámbito humanístico tan especial.

Han sido muy significativas sus declaraciones y se están comentando a diversos niveles, en el de estudiantes universitarios, en el de profesores y entre los profesionales de las Ciencias económico empresariales. A partir de la crisis del 2008 hasta el presente he visto varias críticas al sistema neoliberal, con el pequeño gran detalle que se hacían desde sus mismos planteamientos, con lo cual las alternativas no daban mucho de sí.

También he leído algún libro de una valiente economista que pide perdón reconociendo las causas de los errores en las instituciones académicas, pero hasta ahora no había visto alguien de la talla de Greenspan que no solo reconozca que sus planteamientos eran insuficientes, sino que a su edad emprende un camino nuevo, desconocido hasta ahora para él.

Ocurre que nos hemos olvidado de que la economía es una ciencia social, y que la sociedad la conforman las personas humanas, por lo que se hace necesaria la formación humanística, el conocimiento de lo que es el ser humano. Las humanidades, que se cultivan sistemática y rigurosamente en el nivel universitario,  contribuyen a dicho saber. Son ciencias humanísticas la antropología, la historia, la literatura, etc.

De manera que si bien las matemáticas pueden tener su lugar en la economía no debería ser el único método a usar, sino que exige tratar de ver qué hay detrás de los números; es decir, llegar hasta las personas humanas, a su esencia, su ser y sus manifestaciones, así como su contexto, su historia, etc. Y todo ello es el ámbito de las humanidades.

La economía es una ciencia social muy importante, demasiado como para dejarla solo en manos de las operaciones matemáticas y los algoritmos. Precisamente por eso la formación que se requiere en las facultades de Ciencias Económicas y Empresariales exige una seria formación humanista. Esto es algo que debiera llamar a profunda reflexión a los directivos de las instituciones universitarias para conformar nuevos planes de estudios, incrementando los cursos de humanidades; y afecta también a los estudiantes (o a sus padres), que deberían estar muy atentos para no verse privados de un saber que es tan necesario e importante: el humanístico. Así, por ejemplo, entender a los modernos, como Kant, Hegel, y los posthegelianos (de derecha e izquierda) permite entender muchas de las formas actuales de pensar y actuar.

El mundo va hacia la sociedad humanista. Estamos asistiendo a un progresivo paso del intercambio de cosas al intercambio de ideas. En un mundo globalizado, junto con las mercancías, empieza a “correr” en las redes una gran comunicación de ideas, que cada vez se “sacuden más” para ver lo que tienen de auténticas; por ello, los profesionales del mañana requieren ser formados hoy con una base humanística muy seria.

Evidentemente esa seriedad y rigor tienen su espacio en un plan humanístico, con objetivos muy claros y metodologías pertinentes. Esas horas no son un desperdicio, sino que es un ejercicio de profundización en la realidad más importante que es la del ser humano. Sus contenidos temáticos requieren un tiempo suficiente para adentrarse en la riqueza de la condición humana. Correspondientemente, esta formación no se improvisa, sino que se prepara a partir de jóvenes y no tan jóvenes maestros humanistas.

La crisis económica ofrece una oportunidad para plantearse los temas de fondo. Es el mensaje y el ejemplo que nos da Alan Greenspan. Es un gran reto para las universidades y para los propios estudiantes de economía, administración de empresas, contabilidad y auditoría, etc. Si no se tiene una formación humanística seria (no solo del barniz que pueden dar unos pocos cursos, que apenas cubren los temas), no se estará en condiciones de ofrecer alternativas acertadas para superar la crisis económica, e incluso esta puede hacerse peor en unos años. Esperemos que no les falte la lucidez requerida y estén a la altura de los tiempos.