Seguridad hídrica: el balón está en nuestra cancha

El agua, como condición indispensable para la vida es un hecho que nadie cuestiona. No es causa de la vida pero sí condición para ella. Por su propia naturaleza, y hablando en términos casi comerciales, el agua posee diversas presentaciones, a las que se adaptan los distintas formas de vida, de modo que unos seres vivos requieren un tipo de agua, mientras que otros, necesitan aguas de diferentes características. Incluso una calidad y forma de agua, útil para unos seres vivos, puede ser absolutamente inútil para otros. La biodiversidad, por tanto, solo se concibe en un marco de hidro-diversidad.

Con seguridad, de entre todas las especies vivas, la más biodiversa es el hombre puesto que, dotado de inteligencia y voluntad, muchas veces manejadas por pasiones propias y extrañas, impredecibles, logra inscribir en su persona requerimientos de agua en todas las formas posibles de  calidad, estado y cantidad.

El ser humano, en su afán por satisfacer sus múltiples facetas existenciales, llega a competir consigo mismo y, en este sentido, puede decirse que resulta un fenómeno  entre los demás seres vivos. El ser humano compite consigo mismo cuando ignora a los demás seres vivos y, argumentando falsamente el beneficio propio, se entromete sin consideraciones ni límites, en los encuadres de sus procesos vitales (hábitats), desconociendo que, ese resto de seres vivos no tiene otra misión que estar a su servicio. Esto es, si el ser humano no existiese tampoco existirían los demás seres vivos.

También compite consigo mismo, cuando, siendo  integrante de la Humanidad, esto es, de la Sociedad de los seres humanos,  sin la cual no puede alcanzar sus objetivos ni soñar en perfeccionarse, desconociendo la dignidad de los demás seres humanos y, por tanto su propia dignidad, recorta o excluye incluso sus derechos, entre ellos el que condiciona sus existencias, el agua.

Son numerosas las diversas agrupaciones y organismos, a todo nivel, que tratan desde hace casi cincuenta décadas de hacer entender estas ideas, creando mecanismos y conceptos, modos de entender y actuar en relación con el agua. Si se hace caso a las estadísticas, desesperanzadas y tantas veces acomodadas, los problemas son cada vez mayores y el fantasma de la inseguridad hídrica pareciera ir tomando cuerpo en dirección a un final pavoroso de guerras y muerte por el agua. Nada más lejos de la realidad. La sociedad mundial no solo avanza en el mundo de las comunicaciones o de la salud y la ciencia. Junto a lo irracional, siempre ruidoso porque, por irracional, no tiene más argumento que la bulla, se va creando mucha racionalidad y se han dado pasos de gigante en el uso y defensa del agua, como, por ejemplo,  el concepto del Manejo Integrado de los Recursos Hídricos (MIRH).

Se ha ensayado una definición del MIRH que, posiblemente no sea la mejor, pero es válida: El Manejo Integrado de los Recursos Hídricos es un proceso que promueve el manejo y desarrollo coordinado del agua, la tierra y los recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar social y económico resultante, de una manera equitativa, sin comprometer la sustentabilidad de los ecosistemas vitales.

En el cuarto principio de la Declaración de las Naciones unidas de Dublín (1992) se  estableció que el agua debe considerarse un bien económico, pero no se puso suficiente énfasis en reconocer también el valor simbólico y cultural de este imprescindible y precioso recurso natural. “Para resolver los problemas del agua hay que conseguir un equilibrio entre sus valores utilitarios y sus valores culturales o simbólicos (paisajes, zonas de especial protección de aves, humedales, tradiciones populares, actividades lúdicas, etc.)” –  (R. Llamas, 2002). Entre los primeros deben considerarse, desde luego,  los hábitats de las distintas especies de seres vivos. El desconocimiento de los segundos es posiblemente factor principal en tantos conflictos sociales.

La creación de los Consejos de Cuenca, entre ellos y primero de todos, el de la Cuenca del río Chira en el Perú,  constituye sin duda un paso de gran relevancia para atender el Manejo Integrado de los Recursos Hídricos en el Perú  y en nuestra región; sin embargo, nada se logrará si se improvisa, si no hay denodado esfuerzo personal y de equipo, acompañado fuerte y animosamente por políticos honestos que entiendan su oficio, exclusivamente, como una oportunidad de servicio.

 

«La biodiversidad y los servicios de los ecosistemas son fundamentales para materializar la visión de un mundo con seguridad hídrica, puesto que los ecosistemas influyen tanto en la disponibilidad como en la calidad del agua a nivel local, regional y mundial.» Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas.22/05/2013.

 Día Internacional de la Diversidad Biológica

El 22 de mayo se celebra en el mundo el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que este año tiene como tema: “Agua y Biodiversidad”. Este coincide con el nombre que las Naciones Unidas le han dado al 2013: Año internacional de la cooperación en la esfera del agua”.

La celebración de este día se origina en 1994; fue declarado por la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, al entrar en vigor el Convenio sobre este tema. “El investigador alemán Alexander von Humboldt fue uno de los primeros en dedicarse a la diversidad biológica y según una cita suya de 1845: “Una apreciación equitativa de todas las partes del estudio de la naturaleza, es más que todo una necesidad del tiempo actual, en el cual la riqueza material y el aumento del bienestar de las naciones, debe estar basada en la utilización más cuidadosa de los productos de la naturaleza y de las fuerzas naturales…”. (Ambientum.com)

Años más tarde, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en virtud de la resolución 55/201 del 20 de diciembre de 2000, proclamó el 22 de mayo como el Día Internacional de la Diversidad Biológica, como un modo de aumentar la comprensión y la conciencia sobre las cuestiones relativas a la diversidad biológica. (Web: un.org).