Crónica del Coloquio ‘De la crisis presente a la crisis del presente’

El coloquio celebró los 100 años de la lección inaugural que Víctor Andrés Belaunde diera en la Universidad Mayor de San Marcos.

El 28 y 29 de octubre se desarrolló, en la sede de Lima de la Universidad de Piura, el coloquio De la crisis presente a la crisis del presente, en el que se buscaba reflexionar sobre la situación actual -¿de crisis?- con motivo de los 100 años de la lección inaugural que Víctor Andrés Belaunde diera en la Universidad Mayor de San Marcos.

Como recordó Francisco Bobadilla, promotor de este acto, en sus palabras iniciales: «La gran intuición de Víctor Andrés Belaunde fue señalar que “todo fenómeno económico encierra un fenómeno político y que todo fenómeno político envuelve una cuestión moral”. Cuanta verdad hay en esta feliz expresión y nos basta mirar el entorno económico y político del presente para darnos cuenta del gran déficit moral que aqueja a sectores depredados por actores depredadores del bien común. Los luminosos resultados económicos no pueden ocultar la precariedad de la vida pública que envuelve una profunda carencia de integridad moral».

La primera participación fue la del Dr. José Agustín de la Puente, quien señaló que en Víctor Andrés Belaunde no interesa solamente su obra intelectual, sino su calidad humana; por eso a lo largo de su ponencia fue destacando los momentos importantes en la vida de Belaunde: su nacimiento en 1883, año de la firma del Tratado de Ancón, y su crecimiento a la sombra de la derrota sufrida por el Perú en la guerra. «En la guerra con Chile fue derrotado el Estado peruano, pero la nación peruana se mantuvo viva». Esta situación, de una nación que existía frente a un estado derrotado, determinó que la visión que tuvo Belaunde sobre el Perú no fuera la de bonanza sino la de algo por hacer, un ideal. Dos son los males de la crisis actual, a decir de Don José Agustín: el individualismo y la abstención”.

Por su parte, el Dr. Armando Nieto S.J. hizo una remembranza de Víctor Andrés Belaunde que brotaba de la memoria cálida. Señaló que fue un hombre cordial, que amaba el estudio serio y que transmitía en su actuar y en su magisterio un espíritu de solidaridad y responsabilidad social.  Asimismo, recordó la importancia que los valores universales juegan en la configuración de la universidad, algo que vamos olvidando. La Dra. Margarita Guerra habló de la crisis presente en la historia del Perú, y señaló que quizá Belaunde «no alcanzó a intuir los alcances de sus reflexiones; pues hemos derivado en crisis que son casi un eterno retorno de inestabilidad. Cambian los tiempos, cambian los actores; pero se mantiene la crisis porque cerramos los ojos a la historia». También señaló que, a diferencia de Gonzales Prada, Belaunde detalla los males de la sociedad peruana sin caer en dramatismos, por eso la solución de Belaunde es una reforma esperanzadora y no apocalíptica.

Ya casi al finalizar su intervención, la Dra. Guerra señaló que «la situación [del Perú] no ha variado; porque no se corrigen en esencia los vicios. El Perú sigue siendo un país adolescente –como señaló Luís Alberto Sánchez- lo cual lo ha llevado a vivir crisis constantes». Esta idea fue el eje sobre el que giró el coloquio final. Algunos participantes señalaron que más que un país adolescente, el Perú es un adulto inmaduro. Cerró el coloquio la intervención  de José Agustín de la Puente, quien observó que no somos adolescentes porque hemos avanzado mucho en lo que se refiere al respeto de las instituciones.

El segundo día abrió las participaciones la Dra. Elizabeth Hernández quien expuso sobre la diplomacia peruana y Belaunde. La docente de la UDEP señaló que la acción diplomática de Belaunde «se inserta dentro de una centenaria tradición jurídica que tuvo al Perú como un referente ineludible de estudiosos, de pensadores, de especialistas en legislación indiana de alcance supravirreinal (…), de representantes del Perú en reuniones de ambos hemisferios (…)».  Señaló asimismo la alta calidad diplomática de Belaunde, a quien se le puede considerar nuestro primer diplomático, pues “en los debates, en las argumentaciones, en el análisis que Belaunde realiza a cada paso, se advierte profundidad en el conocimiento de la historia americana, de la historia peruana, de la historia de las relaciones diplomáticas corrientes. Y quizá por todo ello tenía muy presente la idea de preservar la solidad americana, la integración de las voluntades, la idea de región».

Seguidamente habló el Dr. Roberto Katayama, quien expuso sobre la realidad e idealidad en la Crisis Presente. Para Katayama, Belaunde estructuró su presentación en tres partes: una descriptiva en la que mostró la realidad nacional en 1914, una segunda parte de diagnóstico en la que se estableció las causas de la crisis presente; y una última en la que se propuso las medidas necesarias para salir de la crisis. Katayama fue detallando exhaustivamente cada una de las partes.

El Dr. Luis Eguiguren trató sobre la crisis moral de la clase dirigente. Señaló que el discurso de Belaunde rezuma un positivismo aun no superado, pero en camino hacia un idealismo: primacía de los hechos, la distinción de clases, la sociedad vista como mecanismo, todo eso revela aun en la mente de Belaunde un núcleo positivista aun no resuelto.  El tercer ponente fue profesor Oscar Arbieto Mamani quien hizo una comparación entre las visiones antropológicas y axiológicas de Belaunde y de Mariátegui. El profesor Arbieto, a partir de un examen cuantitativo, mostró el desconocimiento que en nuestras universidades hay del pensamiento de Belaunde frente a la popularidad de la obra de Mariátegui. Señaló la necesidad de difundir el pensamiento de Belaunde en las universidades y en el plan lector, para tener una visión más integral de nuestra historia.

La última parte de la jornada contó con la participación de Juan Carlos Huaraj, quien expuso la presencia del pensamiento de Manuel Vicente Villarán en la obra del joven Víctor Andrés Belaunde. La última intervención estuvo a cargo del profesor Carlos Masías quien intentó hacer una lectura metafísica de la idea de nación-estado de Belaunde. Según Masías, Belaunde critica a la modernidad el haber separado el estado de la comunidad espiritual propia de la nación, para fundarla en la subjetiva voluntad individualista y en una ficticia voluntad general. Concluyó diciendo que «si no vamos a las causas últimas la crisis ya no será únicamente una crisis del presente sino una crisis permanente».

Clausuró el coloquio la Dra. Elizabeth Hernández.