De la crisis del pasado a la esperanza del presente

¡Qué daño ha hecho a los universitarios la difusión del socialismo marxista de José Carlos Mariátegui y qué pena el olvido del humanismo cristiano de Víctor Andrés Belaunde!

Por Federico Prieto Celi (publicado en Lucidez el 3 de noviembre de 2014).

El vicerrector adjunto de Campus Lima, Francisco Bobadilla, inaugura el Coloquio Centenario "De la Crisis Presente a la Crisis del Presente".

El vicerrector adjunto de Campus Lima, Francisco Bobadilla, inaugura el Coloquio Centenario “De la Crisis Presente a la Crisis del Presente”.

¡Qué daño ha hecho a los universitarios la difusión del socialismo marxista de José Carlos Mariátegui y qué pena el olvido del humanismo cristiano de Víctor Andrés Belaunde!, exclamó contrariado Oscar Arbieto Mamani.  Es cierto, pensé yo, mientras escuchaba a los expositores del coloquio habido en el campus Lima de la Universidad de Piura, los días el 28 y 29 de octubre, recordando el centenario de la publicación del libro “La Crisis Presente” de Belaunde.

Hablaron tres pensadores de la Universidad Católica: José Agustín de la Puente, Armando Nieto S.J. y Margarita Guerra; tres de la Universidad de Piura: Elizabeth Hernández, Luis Eguiguren y Carlos Masías; dos de San Marcos: Roberto Katayama y Juan Carlos Huaraj Acuña; y el mencionado Oscar Arbieto Mamani, de la Universidad Micaela Bastidas.

El memorable discurso apocalíptico en el Politeama de Manuel González Prada, en una campaña pro-fondos para el rescate de las provincias cautivas de Tacna y Arica, en 1888; el discurso peruanista sobre “La Crisis Presente” de Belaunde, en un momento de coyuntura política delicada, pronunciado en la Universidad de San Marcos, en 1914;  el discurso desafiante: “El Quinto, No Matar”, de Haya de la Torre, en el entierro de un obrero y un estudiante, en 1923; y el discurso emotivo del testimonio de Riva Agüero en el colegio de La Recoleta, sobre su reconversión al catolicismo, en 1932, fueron recordados en el coloquio. Me pareció que son cuatro hitos históricos que hacen puente –alrededor del centenario de la emancipación- entre la proclamación de la independencia y nuestro tiempo.

Se habló, entre tantas cosas, de que la política democrática peruana carecía de partidos. Pensé en nuestro país de caudillos militares y caudillos civiles. ¿Partidos políticos? El demócrata y el civil, de Piérola y de Pardo; el Apra -¿menospreciado por Alan García, como sugerió Víctor Ponce?- y Acción Popular, de Haya de la Torre y de Belaunde Terry respectivamente. Si se quiere, el equipo democristiano que se define oportunamente como popular cristiano, y que no alcanza ámbito nacional quizás porque quien debió ser su líder, José Luis Bustamente y Rivero, no quiso serlo. Los demás partidos han sido aluviones o vendavales, no equipos de trabajo político ni cuadros de legisladores y administradores capaces de conducir al Estado.

Margarita Guerra señaló que la situación del Perú casi no ha variado en el siglo XX porque no se corrigen en esencia los vicios. El Perú sigue siendo un país adolescente –como señaló Luís Alberto Sánchez- lo cual lo ha llevado a vivir crisis recurrentes. Yo señalé que podemos haber pasado de ser un país adolescente a un país adulto inmaduro, idea que desarrollo Armando Nieto. Cerró el coloquio del primer día la intervención de José Agustín de la Puente, quien observó que hemos avanzado mucho en lo que se refiere al respeto de las instituciones, al superar una crisis de Estado entre el XX y el XXI, sin derramar una gota de sangre; y al convertir a las Fuerzas Armadas en institutos profesionales de prestigio, que garantizan la seguridad de la nación. Mucho más se pensó y se dijo en ese coloquio. Aprender del pasado, vivir intensamente el presente, mirar con autoestima el porvenir, cuando ya se vislumbra en el horizonte el bicentenario de la independencia nacional.