“El 8 de octubre de 1879 fue el resultado de una vida ceñida a los valores”

Los profesores de la UDEP Jorge Rosales y Rosa Zeta destacaron el legado del héroe en las conferencias a propósito del aniversario 180 de su nacimiento y los 50 años de fundación de la Casa Museo Grau de Piura.

Escultura en la Casa Museo Grau.

Escultura en la Casa Museo Grau.

Rosa Zeta, docente de la Facultad de Comunicación, y Jorge Rosales, de la Facultad de Humanidades e Historia y Gestión Cultural, analizaron los valores del héroe piurano durante el ciclo de conferencias “Miguel Grau y su tiempo”, organizado por la Universidad de Piura y la Casa Museo Grau.

Los especialistas destacaron su amor al Perú, su calidad humana y la excelencia profesional que caracterizó a Grau, tomando como referencia los trabajos de su biógrafo José Agustín de la Puente Candamo.

Rosa Zeta explicó que el sentido de la obligación y de la fidelidad llevó a Grau a exponer su vida en aras de la nación cuando fue necesario. Así, esa convicción de querer lo mejor para el país llegó a su máxima expresión durante la Guerra del Pacífico, cuando sirvió sin poner esperanzas o ilusiones en los beneficios personales.

“Grau sabía que el motor del Huáscar estaba en malas condiciones y que el casco sucio le quitaba las ventajas de su velocidad, pero tenía noticia de la próxima salida de un gran convoy chileno para invadir el sur del Perú. Entonces, para él, no había más que hacer que lanzarse al sacrificio”, detalló Zeta. Y aseveró que el héroe sabía que moriría, pero estaba preparado para su fin, pues confiaba en la causa noble y justa de defender al Perú.

Asimismo, la docente de la UDEP destacó que Grau encarnó los valores de un buen marino: coraje, cumplimiento del deber, rigor, exigencia y disciplina.

Jorge Rosales, historiador de la UDEP.

Jorge Rosales, historiador de la UDEP.

Vida de héroe
Los profesores de la Universidad anotaron en sus exposiciones que el heroísmo del piurano no respondió a un acto instantáneo, sino que fue expresión de los valores que formó desde niño y llevó a vivir a cabalidad como hijo, padre, esposo, ciudadano, político, marino y hombre de fe.

Así lo expresó Rosales: “El 8 de octubre de 1879 no fue algo instantáneo, fruto de una circunstancia. Fue el resultado de una vida ceñida a los valores, sobre todo, al cumplimiento del deber cívico y de la fidelidad a la patria”.

De igual forma, Zeta apuntó que la calidad humana de Grau era visible en todos los aspectos de su vida, por lo que impuso su estilo humano a la guerra: “El gran Almirante, como dice José Agustín De la Puente, entiende la guerra no como un esfuerzo que anhela la destrucción del enemigo, sino como un combate limpio entre quienes defienden a su país, sin sufrimiento de la población civil”.

Rosales durante su exposición en la Casa Grau.

Rosales durante su exposición en la Casa Grau.