Nebraska: un gran film con pocas posibilidades de ganar el Oscar a Mejor Película

ElkA pocas horas de la ceremonia de la entrega de El Oscar, crece la expectativa sobre la categoría a Mejor película. Entre las favoritas para llevarse el galardón están: 12 años de esclavitud, Gravedad y Escándalo americano; con menos posibilidades van El lobo de Wall Street, Capitán Philips y El club de los desahuciados; y, sin ninguna, Her, Philomena y Nebraska.

Cinco de las películas nominadas se basan en historias de la vida real: Un capitán de una embarcación es tomado como rehén por piratas somalíes (Capitán Philips), la vida desenfrenada de un corredor de bolsa (El lobo de Wall Street), un paciente con sida provee medicina alternativa a otros que padecen de la misma enfermedad (El club de los desahuciados), una madre que busca a su hijo durante 50 años (Philomena) y un mulato afroamericano nacido libre es vendido como esclavo (Doce años de esclavitud).

El guion de Escándalo americano está inspirado en el caso real de corrupción perpetrado en Nueva Jersey a finales de los años 70, Gravedad y Her pertenecen al género de ciencia ficción. En estas películas encontramos palabras claves como: superproducción, grandes estrellas del cine, efectos especiales, corrupción, sexo, violencia, 3 D.

Nebraska es una obra particular, peculiar, una rareza dentro del cine hollywoodense actual. Está grabada en blanco y negro. Es una película de bajo presupuesto, se enmarca dentro del cine independiente, sus actores no son superestrellas, su historia es sencilla, tiene el estilo del cine clásico americano. Tiene 6 de nominaciones importantes: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor actor, mejor actriz de reparto y mejor guion original.

Las posibilidades de Nebraska

Según información de los medios, Nebraska no se estrenará en Lima y mucho menos en Piura. Este año se proyectó en el Festival de Cine de Lima, en presencia de su director Alexander Payne. Seguro se distribuirá en blu ray o DVD; le recomendamos que no deje de verla.

Cuenta la historia de un anciano (Woody Grant) que cree haber ganado una premio de un millón de dólares. Para reclamar el supuesto premio tiene que viajar a Nebraska; su hijo menor intenta persuadirlo –sin éxito– de que es un engaño, y ante tanta insistencia del anciano decide   acompañarlo en un viaje en el que se reencontrará con sus raíces, cerrará viejas heridas y se conocerá mejor.

Alexander Payne es un director, productor y guionista norteamericano. Nació en Nebraska en 1961, su filmografía es corta pues se toma su tiempo para realizar sus obras. Nebraska es su sexta película; por sus anteriores obras (Los descendientes y Entre copas) también fue nominado a mejor director. Sus películas cuentan historias  simples, con personajes  cotidianos; les da un tratamiento  humanista no exento humor; predominan los temas de la edad avanzada y las relaciones familiares. Es un buen director de actores y saca buenas interpretaciones no solo para roles importantes sino también en los secundarios. Es un outsider de Hollywood, uno de los máximos exponentes del llamado cine independiente. Compite por el Oscar a mejor director con Martin Scorsese, Alfonso Cuarón, Steve McQueen.

Combinación perfecta

Nebraska aborda al igual que la mayoría de las nominadas  el tema de la crisis económica pero de un modo completamente distinto: con una historia triste, melancólica y cómica; a la vez, con una bella música y una espléndida fotografía en blanco y negro. Posee escenas conmovedoras que recuerdan otra gran película de carretera: Una historia verdadera, de David Lynch.

La historia se centra en la relación de padre y su menor hijo, una relación difícil. El anciano nunca fue un modelo de padre: es alcohólico, de carácter fuerte, poco comunicativo; el hijo es un simple vendedor de equipos de música, le cuesta establecer una relación seria con su pareja que en principio es  el motivo por el que decide acompañar a su padre a buscar el quimérico premio. Payne no presenta ese viaje de manera extraordinaria, una vez más una road movie servirá para que los personajes se conozcan mejor, se entiendan, se quieran.

Hay un diálogo muy simple pero emotivo: David, así se llama el hijo menor, le pregunta para qué quiere el millón de dólares, él le responde que para comprarse una camioneta y una compresora para pintar. Pero eso no vale un millón, le contesta David, lo sé… el resto es para ustedes.

Payne nos presenta los paisajes y pueblos de Nebraska  como una prolongación de Woody Grant, de manera crepuscular sobre el pueblo donde nació, en el que los lugareños se ven anclados en una rutina que raya en lo  surrealista. La rutina se rompe  con la llegada de Woody  y ‘su’ noticia de que es ganador de un millón de dólares. Sus amigos y familiares, llevados por la envidia, empiezan destapar  secretos de su vida. Una vez más, el director demuestra cuidado y cariño  para sus personajes secundarios, entre los que destaca June Squibb, la esposa Woody: inquieta, gritona y que nos  recuerda a los personajes femeninos de John Ford. Bien merecida su nominación a actriz de reparto.

Woody  Grant es interpretado de manera notable por Bruce Dern quien compite al Oscar a mejor actor (ganó en esta categoría en  el Festival de Cannes).  Para muchos, es su mejor papel. Se sabe que por exigencia del estudio Paramount, de tener a una estrella más conocida en el papel, hicieron que se considerara antes a actores como Gene Hackman, Robert De Niro, Jack Nicholson o Robert Duvall. Bruce Dern ha sido dirigido por Alfred hichcock, Walter Hill, Sydney Pollack y John Frankenheimer.

Por primera vez,  Payne trabaja con un guion ajeno. Todas sus películas han sido escritas con colaboración del guionista Jim Taylor. Le presentaron el guion de Nebraska cuando estaba rodando “Entre copas”. Nueve años después, a los 53 años,  decide rodarla, justo cuando estaba cuidando a sus padres, con lo cual la película (como él admite) se convirtió en ‘aún más  personal’. Se sabe que hizo modificaciones al guio,  pero no de mucho peso por lo que decide no aparecer en los créditos como coguionista.

En resumen, Nebraska es película intimista, contemplativa, cercana, sincera e imprescindible para quienes gustan de un cine diferente.