Rafael Estartús: a un año de su partida

Don Rafa se fue a los 82 años, pero ha dejado un halo interminable de enseñanza por la docencia y el trabajo bien hecho.

Hoy se cumple el primer año de fallecimiento del ingeniero Rafael Estartús Tobella, ilustre maestro y hacedor de ingenieros por varias décadas.

Hace un año, tras su muerte, el Dr. Sergio Balarezo, Rector de la Universidad de Piura, señalaba en un mensaje a la comunidad universitaria que el Ing. Rafael Estartús fue “ejemplo de capacidad de entrega generosa, de cariñosa exigencia, de lealtad, de un cristiano piadoso con un incondicional amor a Dios y a la Virgen y con una gran humildad para enseñar y corregir”.

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Don Rafa señala a sus alumnos de la primera y segunda promoción de Ingeniería. Siempre se refería a ellos como “es un Ingeniero Udep”.

Otros profesores amigos y exalumnos del Ing. Rafael Estartús recuerdan hoy su amor por el trabajo. El ingeniero Max Maeda afirma que para Don Rafa “el trabajo era una forma de aplicar las virtudes humanas”.

Para la profesora Isabel Chiyón algo que reafirma la pasión de Don Rafa por el trabajo es una frase que repetía con frecuencia: “Hagan el trabajo de mil con el ruido de uno” y a la que añadía: “Aquí no queremos genios. Solo quiero gente que tenga dos dedos de frente y con mucha perseverancia”.

El Ing. Alejandro Ancajima fue uno de los primeros docentes con los que el programa académico de Ingeniería Industrial inició y recuerda la sencillez y el amor a la verdad con las que el ingeniero Estartús hacía las cosas: “Una frase suya marcó mi vida como docente de la UDEP: ‘El éxito en la Tierra es llevar a la gente al cielo’. Para mí, Estartús siempre fue ‘el profesor, el ingeniero’ a pesar de que empecé a dictar clases en la UDEP y fuimos colegas”.

En un artículo, el P. Guillermo Oviedo, ex Capellán Mayor de la UDEP, recuerda que el ingeniero Rafael Estartús “fue como ‘una brasa’ que, sin lo fulgurante ni centellante de una llama de fogata momentánea, pudo caldear todo el arco de su vida”. Asimismo, resalta el amor de Don Rafa por las ciencias matemáticas y las humanísticas, “un auténtico afán noble de conocimiento de la realidad para poder estudiarla, juzgarla; actitudes propias de quien se cultiva constantemente en una unidad de vida sencilla y fuerte, tal como aprendió de San Josemaría Escrivá, fundador y primer gran canciller de la Universidad de Piura”.

Podríamos recordar muchas enseñanzas y anécdotas, los tradicionales balconazos, su apasionado ahínco por la investigación y la enseñanza, por su amor a la Virgen, pero el repaso de los recuerdos no terminaría. Se fue a los 82 años, pero ha dejado un halo interminable de enseñanza por la docencia y el trabajo bien hecho.

Hoy queremos recordar a ese buen hombre y gran profesional que fue Don Rafael Estartús, una persona que entregó su vida por formar los mejores profesionales y mejores seres humanos.