“Yo por mí”

Muchas veces, durante una conversación, solemos mostrar diversas formas de expresión a través de las cuales marcamos nuestra aceptación o identificación con una determinada opinión como en “Me parece genial o estupendo…” o “Perfecto, no hay problema”; o, por el contrario, un rechazo o lejanía, como en “Jamás se me ocurriría eso…” o “De ninguna manera”. También empleamos enunciados mediante los que manifestamos nuestra posición respecto de un tema o situación, como en “No tengo ningún problema…”;  sin embargo, ¿es correcta la expresión “yo por mí”, en “Yo por mí, no tengo ningún problema”?

“Yo por mí”, frase muy usada en nuestro medio, tiene un alto valor semántico (es decir, de significado) por parte del emisor (persona que emite o dice un mensaje), que lo enmarca en un inadecuado énfasis de la expresión para recalcar la importancia del pronombre personal (aquel que hace referencia a alguna de las tres personas gramaticales (DPD, 2005), en este caso, la primera persona en singular “yo”) sobre un determinado hecho, que en este dicho, es ‘no tener problemas o complicaciones ante una situación’.

Sin embargo, este enunciado resulta redundante, pues el pronombre “mí”, también alude a la primera persona “yo”, pero en forma tónica. De este modo, en esta expresión, los pronombres empleados (yo y mí), aluden al pronombre personal de primera persona, en forma tónica; motivo por el cual, para evitar repeticiones, la construcción correcta sería: “Por mí, no tengo ningún problema” o “Yo no tengo ningún problema”.

Así que, si quiere evitarse algún problema al comunicarse, puede emplear las expresiones antes mencionadas, ya que, “Yo no tuve ningún problema para ilustrarle sobre este tema”.

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