Comprensión lectora y otras metas

Hace pocos días, el Ministerio de Educación informó sobre los índices de comprensión de textos y razonamiento matemático.  Si bien, en otras ocasiones hemos sido sumamente duros y críticos ante los  resultados de otros exámenes, no favorables, de medición de la calidad educativa, hoy debemos reconocer –aunque con cautela– que los resultados son positivos.

Los nuevos índices demuestran que estamos saliendo del hoyo; pero, aún no alcanzamos las metas óptimas. Por ello, cara a la Evaluación Censal de Estudiantes del 2015, debemos aspirar a ubicarnos entre los tres primeros lugares de comprensión lectora a nivel nacional. Hablamos especialmente de esta, porque es una habilidad básica clave para el desarrollo de la región y del país. Necesitamos niños que comprendan lo que leen pues si no lo hacen ahora, en el futuro no podrán ser analíticos ni tendrán capacidad crítica, lo que sería muy grave, para el crecimiento de la sociedad.

Con este avance, en los niveles de comprensión lectora y matemática, debemos reconocer el valioso apoyo: gubernamental, de los municipios y de las escuelas. Hay que valorar y recoger la experiencia de los mejores colegios de la región que han obtenido excelentes calificaciones en comprensión lectora y replicarla. En cuanto a las autoridades, deben seguir comprometidas con la educación. Hay una responsabilidad social y política que el Alcalde y el Presidente Regional deben asumir, con metas claras y en colaboración conjunta con las instituciones formadoras de la Región. Además, ampliando a otras instituciones educativas, las estrategias de soporte pedagógico (docente fortaleza) y los modelos de gestión educativa.

Por otra parte, hay que reconocer que la capacitación y actualización del profesor ha sido clave para este progreso y se ha entendido que si no se trabaja primero con el docente no se puede mejorar el aprendizaje de los estudiantes. En este punto, el rol de las universidades, entes formadores, es vital; por ejemplo, la Universidad de Piura capacita a docentes de la región  -desde hace algunos años-en habilidades comunicativas y lógico matemática, contribuyendo a la mejora de las cifras en la prueba aplicada. Sin embargo, hace falta una mayor participación de todos: universidades, padres, directores y comunidad en general, para sumar esfuerzos por la calidad educativa.