Misa de Fiesta en Piura y Lima

“Don Álvaro fue un siervo fiel y prudente”

Ante las imágenes de la Sagrada Familia, regaladas por don Álvaro, se celebró la misa por la fiesta del beato; en Lima, fue en la Iglesia Santa María Reina.

Cientos de familias, en Piura y Lima, asistieron a la fiesta del beato Álvaro del Portillo, beatificado en Madrid el 27 setiembre del 2014. Este es el primer año que el mundo celebra esta festividad. La fecha fijada corresponde al aniversario de la Primera Comunión del beato Del Portillo.

El P. Carlos Guillén, coordinador de Capellanía de Campus Lima, expresó la gran suerte de la UDEP de contar con dos personas, que la han visto nacer y crecer, que han alcanzado la gloria del Cielo: san Josemaría y el beato Álvaro. “Si cuando vivían físicamente entre nosotros siempre estaban pendientes de nuestros pasos en la vida universitaria, ahora desde el Cielo lo estarán más”,. El P. Guillén celebró la misa en la Capilla de este campus; y en la Iglesia Santa María Reina, la realizó el cardenal del Lima, Mons. Juan Luis Cipriani.

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En la Capilla de Campus Lima, la misa por la Fiesta del beato Álvaro del Portillo, fue celebrada por el P. Carlos Guillén.

Un lugar especial para las familias
El P. Ricardo González, capellán mayor de la UDEP (Campus Piura) destacó que la fiesta se enmarca en un tiempo especial para el Opus Dei, cuando el Prelado, Mons. Javier Echevarría, ha convocado a un año mariano para pedir especialmente por las familias. Mencionó que Mons. Echevarría ha dicho que si hasta octubre, cuando se realizará el sínodo ordinario, se logra provocar una corriente de atención hacia las más necesitadas y reducir, aunque sea en lo mínimo, el número de hogares con serias dificultades, “habremos conseguido algo importante para la Iglesia, para el conjunto de la sociedad y para el bien de las personas”.

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Refiriéndose a la antífona (canto) de entrada de la Misa, que alude a la fidelidad y la prudencia, explicó que aunque en la liturgia estas virtudes se aplican sobre todo a San José, la  Iglesia también las atribuye a don Álvaro, a quien “el Señor puso al frente de esta pequeña familia que es el Opus Dei… fue ese siervo fiel y prudente, que supo sacar adelante ese encargo encomendado”.

Recomendó a los asistentes que sean también los siervos fieles y prudentes que saquen adelante a sus hogares, sobre todo los que sufren alguna dificultad. “Los hijos mayores deben comportarse con la madurez de alguien fiel: a Dios, a los valores de una familia verdaderamente cristiana. Y actuar con prudencia, poniendo los medios adecuados para alcanzar el bien que se pretende: la unidad familiar, la paz”.

Añadió que el deber de hacer familia es algo gratísimo, que incumbe a todos sus integrantes, “inclusive a quienes colaboran con su trabajo en el cuidado del hogar”. Tomando como ejemplo la vida de fidelidad y piedad que tuvo don Álvaro del Portillo,  y la importancia de la formación cristiana que recibió en su hogar, el P. González expresó que, efectivamente, ‘la familia que reza unida, permanece unida’ y “la comunión es fortaleza, es seguridad”.

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Una vida de universitario
El P. Guillén recordó a todos que no hace falta “un tipo especial de vida para ser santos” sino vivir bien la que se tiene. Contó que la del beato Álvaro estuvo bastante ligada a la Universidad. “Se parece a la de muchos de nosotros: estudió una carrera universitaria; aunque no ingresó a la primera. Era inteligente y estudioso, pero lo que había elegido requería realmente de bastante esfuerzo. No le importó, no se rindió y lo consiguió en la siguiente oportunidad…”.

Mencionó la actuación del beato frente a la difícil situación económica de su familia. “Decidió suspender un momento su carrera y realizar primero estudios técnicos de Asistente de obras públicas para obtener pronto un apoyo. No renegó de su suerte, aceptó la situación como era, se supo poner a la altura de las circunstancias, con madurez…”, contó.

EL sacerdote describió otras virtudes del beato y su tenacidad, a tal punto que llegó a tener tres doctorados, como ejemplo de que “esa vida que vivimos, que fue la misma que él vivió; lo llevó a entregarse a Dios, lo llevó a la santidad”.

Reliquias de don Álvaro
“Estamos en el mes de mayo, y otro lujo que podemos darnos en Piura es tener estas imágenes de la Sagrada Familia, que podemos considerar ‘reliquias’ de don Álvaro, pues son regalo suyo al campus”, dijo también el Capellán mayor de la Universidad de Piura. Destacó las romerías y visitas que recibe la Ermita del campus, especialmente en mayo, de los estudiantes y trabajadores de la UDEP y otras personas de Piura.

Durante la homilía, el P. González agradeció la interpretación del Coro Universitario (al inicio y final de la celebración) del canto entonado en Madrid, durante la beatificación de don Álvaro; y en las misas de acción de gracias, celebradas en las basílicas romanas, de San Juan de Letrán y Santa María Mayor. “Para los que tuvimos la fortuna de estar en esas Misas, hoy habrá resultado muy emocionante escuchar esa antífona de entrada,  pues ha sido la misma interpretación, con igual solemnidad”, sostuvo.

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