El ántrax y su fama de villana

Desde el 2014, se han reportado 50 casos de ántrax, en Piura. Esta enfermedad infecciosa, de baja incidencia y baja mortandad en relación a otras, tiene fama de villana.

Entre el 2014 y 2015 se han reportados 50 casos de esta enfermedad infecciosa en Piura, que, aunque es de baja incidencia y baja mortandad, en relación a otras como la tuberculosis o el dengue, tiene fama de villana. Esto porque la forma esporulada de esta bacteria ha sido usada como arma biológica, sobre todo, a partir del ataque a las Torres Gemelas, en setiembre del 2001.

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Bióloga Luz Estela Vera Silva, en el laboratorio de Análisis Clínicos de la UDEP.

El ántrax, también llamado carbunco, por el ennegrecimiento de la sangre de las víctimas de esta enfermedad, azolaba  a las poblaciones desde la antigüedad. Infectaba principalmente al ganado ovino y bovino, a través del agua contaminada o presas infectadas. Las personas se podían contagiar al estar en contacto con los animales enfermos o con sus productos.

Sin embargo, la bacteria, en forma de ‘coma’’, que causa esta enfermedad –el  Bacillus anthracis– recién fue descubierta a mediados del siglo XIX, por el médico e investigador alemán, Roberto Koch. El investigador francés, Luis Pasteur, descubrió la primera vacuna efectiva, obtenida al usar cepas no virulentas de ántrax para desarrollar la inmunidad en animales sanos.

Una bacteria campestre
A pesar de que el ántrax tiene baja incidencia y pocos casos de muertes, en relación a otras enfermedades infecciosas que han cobrado más víctimas mortales, tiene “mala fama”, reforzada a partir de los ataques terroristas a los Estados Unidos, en setiembre del 2001.

Se desarrolla, sobre todo, en zonas ganaderas. Tiene la particularidad de formar esporas que pueden quedarse en los suelos durante mucho tiempo. Las personas se pueden contagiar a través de la piel, al tocar los productos de animales infectados; también, al inhalar las esporas de los productos de animales contaminados o al comer la carne de estos, que no fue suficientemente cocida. El riesgo del contagio de persona a persona es muy poco probable.

Los síntomas
El ántrax que se contagia por inhalación es casi siempre fatal y aunque al principio puede confundirse con un simple catarro, después se deriva en graves problemas de respiración y shock que casi siempre llevan a la muerte. 

Los síntomas pueden presentarse en los primeros siete días. Si el contagio fue por vía cutánea, la enfermedad se desarrollará hasta formar una úlcera, con una característica área negra con necrosis (muerte del tejido). En este caso, el tratamiento es a base de antibiótico.

La ingesta de carne contaminada, no cocida adecuadamente, lleva a una infección gastrointestinal que deriva en vómitos de sangre y diarrea grave; entre un 30 a un 60% de los casos llevan a la muerte.  Para el tratamiento se usa siempre antibióticos específicos.

La prevención es lo más adecuado para combatir la proliferación de la bacteria. Existe la  vacuna que inmuniza a animales sanos (bovinos, ovinos, caprinos, porcinos) contra la enfermedad; también hay vacunas que se pueden aplicar a las personas que están expuestas al contagio por razones ocupacionales; pero, su uso es restringido.

El ántrax en Piura: prevención
En Piura, el año pasado se han reportado 14 casos en Sullana; y 36, en La Encantada (Chulucanas) de personas infectadas con el tipo cutáneo de la enfermedad, la menos severa; se hubiera evitado, vacunando a los animales. Aunque la vacunación previene los focos, los servicios veterinarios no siempre la practican, cuando la enfermedad no ha aparecido en varios años. Sin embargo, es recomendable su uso, pues las esporas sobreviven durante periodos muy largos, así que el riesgo siempre está latente.

En el caso de Piura, donde ya se ha presentado un  foco de infección, es  recomendable que  las personas tomen medidas de protección como: uso de guantes para manipular a los animales, sobre todo, si se tienen heridas en las manos;  y seguir técnicas sanitarias habituales como no comer, beber o fumar alrededor de la zona de posible contaminación y lavarse bien las manos con agua y jabón.  Asimismo, se debe evitar el contacto con animales vivos, con sus productos derivados; y no comer las carnes que no hayan sido procesadas y cocidas de forma adecuada.

La detección oportuna de los focos infecciosos es muy importante,  porque –aunque se puede tratar a los animales infectados con antibióticos– el curso clínico de la enfermedad es muy rápido y los animales mueren. En este caso, la  imposición de cuarentenas o la eliminación de los animales muertos y de los materiales contaminados, son medidas que deben ser tomadas por las autoridades  competentes.

Por otra parte, es muy importante aplicar procedimientos específicos de control para contener la enfermedad y prevenir su propagación. También es esencial eliminar adecuadamente a los animales muertos: el cadáver no debe ser abierto, ya que la exposición al oxígeno permitirá que se formen las esporas. La implementación de procedimientos sanitarios en los camales y fábricas de productos derivados, como los lácteos, garantizaran la inocuidad de los productos de origen animal destinados al consumo humano.

El diagnóstico de la enfermedad
Este se realiza con un examen de sangre (o de otros tejidos), que ayuda a detectar la presencia de la bacteria. Las  muestras se deben tomar con mucho cuidado, a fin de evitar la contaminación del medio y de prevenir la exposición del hombre a la bacteria.

Las muestras de sangre de cadáveres de animales contienen un gran número de Bacillus anthracis, observables al microscopio, que se pueden cultivar y aislar en el laboratorio, o pueden detectarse mediante test rápidos; por ejemplo, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).