Escenario electoral: rumbo al 2016

Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina. ¿Qué escenario mediático nos espera? Tres especialistas de la Universidad de Piura dan algunas respuestas.

Escenario Electoral - 1

Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina. El 10 de abril de 2016, más de 20 millones de electores acudirán a elegir al presidente, vicepresidentes, congresistas de la República y parlamentarios andinos para el periodo 2016-2021. ¿Qué escenario mediático nos espera? ¿Cuál será el papel de las encuestadoras y los efectos de las encuestas en la campaña electoral? Tres especialistas de la Universidad de Piura dan algunas respuestas.

Keiko Fujimori, Alan García, Pedro Pablo Kuczynski y Alejandro Toledo son los cuatro personajes de la política nacional que, según las últimas encuestas, están entre los candidatos preferidos por la opinión pública nacional. Dos de ellos ya gobernaron; los otros han estado cerca de llegar al Sillón de Pizarro. Según el cronograma del Jurado Nacional de Elecciones, el plazo para que los partidos elijan a sus candidatos a la Presidencia vence el 21 de diciembre; y, el 20 de enero, para los candidatos al Congreso y al Parlamento Andino.

En los últimos años, muchos analistas políticos han hecho referencia al outsider, ese personaje nuevo en política que emerge fuera del sistema de partidos políticos. El más conocido de las últimas décadas ha sido Alberto Fujimori, quien no solo ganó las elecciones presidenciales del 90, en segunda vuelta, sino que fue reelegido en el 95.

Fernando Huamán Flores, docente de la Facultad de Comunicación.

Fernando Huamán Flores, docente de la Facultad de Comunicación.

Actualmente, “desde la percepción social y la agenda mediática, reflejada en las encuestas de intención de voto, el panorama electoral no se presta para ningún tipo de sorpresa, como un outsider”, afirma el experto en opinión pública, Fernando Huamán. Según el docente de la Facultad de Comunicación, tendría que pasar “algo extraordinario” para que el actual panorama electoral se modifique. Incluso, asegura, “aunque suene arriesgado decirlo, pienso que ya tenemos los candidatos para la segunda vuelta”.

¿No es demasiado pronto para hacer esta afirmación, cuando faltan cuatro meses para las elecciones? Según el doctor Huamán, no; porque “hay un escenario fragmentado. Existe un voto duro que recae en candidatos que ya tienen sus simpatizantes y no cambian su preferencia electoral. Hay voto oculto, de quienes no dicen por quién votarán, aunque ya tengan a su favorito; además, están los que decidirán su voto, inclusive, en la misma cabina de sufragio. Por la fragmentación, es muy difícil que aparezca un candidato nuevo”.

Esta fragmentación también define el perfil del elector peruano: pragmático y poco informado, que define su voto por una promesa de solución a un problema real y coyuntural. Este elector no sabe ni le interesa mucho lo que es un partido político.

“La falta de confianza en la clase política nos lleva a tener un elector de este tipo. Cuando desaparecen los fundamentos morales en la elección de un candidato, solo queda ser pragmático. Por ejemplo, decir que el balón de gas costaría 12 soles fue el elemento que definió la elección pasada. Esta vez, el tema podría ser la inseguridad ciudadana”, afirma Fernando Huamán. Añade que esta realidad seguirá viva mientras no se hagan las reformas estructurales en el sistema de partidos políticos.

Pregunte, caballero

Henry Palomino Moreno, docente de la Facultad de Comunicación.

Henry Palomino Moreno, docente de la Facultad de Comunicación.

Hay otro actor que juega un rol relevante durante la campaña electoral: las encuestas. Esta herramienta de la investigación de públicos es un actor del sistema democrático. Permite medir la percepción de la ciudadanía con respecto a temas puntuales, en este caso, las preferencias electorales. Durante la época de elecciones, las encuestadoras asumen una gran responsabilidad porque deben presentar estimaciones de resultados reales mediante el buen uso de dos herramientas: encuestas a boca de urna y conteo rápido.

Para Henry Palomino, profesor de Sociología y de Investigación de Públicos, uno de los mayores problemas de las encuestas es que son proclives a la manipulación. Esto provoca un primer inconveniente: el planteamiento incorrecto del cuestionario. “Muchas encuestas presentan preguntas ambiguas, con sesgo o que inducen a la respuesta. Estos problemas se originan por desconocimiento, que es reprochable, desde el punto de vista profesional; o porque existe mala intención o fines no tan santos”.

¿Qué tanto daño genera, en la opinión pública, la manipulación de una encuesta? “Mucho, porque los resultados que se muestran crean una falsa perspectiva de la realidad estudiada y generan una corriente de opinión sesgada a partir de unos resultados erróneos”, afirma Palomino. En ese sentido, rechaza la afirmación de que los resultados de las encuestas no tienen influencia en la opinión pública: “si no la tuvieran, nadie las manipularía”.

Para el experto, otro problema es la incorrecta lectura de los resultados de una encuesta. Incluso, a veces se lanzan interpretaciones que no se relacionan con los resultados y, peor aún, que están alejadas del sentir del encuestado. Señala que, en varias ocasiones, los políticos y periodistas han incurrido en errores garrafales al interpretar una encuesta.

“Si algún político o periodista quiere dar una opinión, a partir del resultado de una encuesta, siempre es conveniente que un asesor o alguien que sepa leer la parte técnica lo ayude. De lo contrario, nos arriesgamos a afirmar cosas fuera de la realidad estudiada. Todos recurren a esta herramienta de medición, pero hay que saber usarla”, refiere.

La encuesta es una herramienta que muy pocos dominan en su totalidad. Basta recordar las múltiples ocasiones en que los políticos aparecen en los medios de comunicación lamentando los resultados de una encuesta, más aún, cuando las cifras no les favorecen. “El poder lo tienen quienes conocen la herramienta, saben cómo seleccionar la muestra y cómo se redactan las preguntas. A veces, varios políticos se indignan porque consideran que las encuestas los perjudican, pero muestran poco interés por conocer su manejo”, afirma Palomino.

El docente reconoce que hay un cierto sector de la población que no tiene confianza en las encuestas ni en las encuestadoras. Sin embargo, ese desprestigio, señala, no surge del trabajo de las empresas encuestadoras sino de grupos interesados que buscan desprestigiarlas cuando los resultados no les son favorables: “Las encuestadoras explican los resultados; sin embargo, algunos medios de comunicación y ciertos grupos políticos, que no saben leer la ficha técnica y los resultados, hacen conjeturas fuera de la realidad o emiten opiniones contrarias, con el fin de desacreditar el mensaje y al mensajero”.

Agenda propia

Rosa Zeta de Pozo, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura.

Rosa Zeta de Pozo, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura.

Los pasos de baile de un candidato, la canción de campaña, los dimes y diretes, ‘los baños de popularidad’, los abrazos y besos con los simpatizantes son las imágenes que más ven y escuchan los electores porque es lo que más muestran los medios de comunicación, en una campaña electoral. ¿Esas imágenes son las que hay que repetir continuamente? ¿Cuál debe ser el comportamiento de los medios en esta coyuntura?

Para la doctora Rosa Zeta de Pozo, experta en Ética de la información, durante el proceso de las elecciones generales los políticos intentan aparecer en los medios con su propia agenda, porque quieren aprovechar el afán de cubrir información. Es entonces, afirma, cuando los profesionales de la comunicación tienen la obligación de estar preparados para “saber detectar si la información generada por los políticos es relevante para el elector”.

Según la especialista, los medios de comunicación deben elaborar su propia agenda y no dejar que la marquen los candidatos, porque “la política y el periodismo son dos intereses distintos. El periodista busca información que sirva a la sociedad; los políticos solo quieren ganarse el voto de los ciudadanos. Los informadores tienen que analizar qué datos necesitan los ciudadanos para formar un criterio que les ayude a elegir”.

Rosa Zeta lamenta que los medios no construyan una agenda propia y que, por esta debilidad, trasmitan información supuestamente valiosa para el elector; pero que, en realidad, solo responde a intereses políticos o partidarios. También es lamentable, dice, que muchos medios de comunicación subestimen el criterio y las preferencias del ciudadano, al informar de manera superficial los hechos que ocurren en un ambiente electoral. “Falta visión profesional; se asegura que tal como se muestra la información es como le gusta a la gente. Se piensa que si dan información reflexiva, los lectores no le darán importancia. Esa forma de actuar es un menosprecio hacia el público. Hay una percepción errada, porque tienen capacidad y recursos. No es verdad que el público quiera información light; echa en falta la profundidad”.

Con respecto a las llamadas ‘cortinas de humo’, Rosa Zeta refiere que este fenómeno es común en épocas de elecciones pero que, como toda información, antes de ser transmitida, debe tener un filtro en las redacciones de los medios: el criterio periodístico. “Hay una responsabilidad de los periodistas que deben distinguir lo importante de lo irrelevante. En ese sentido, hay datos a los que no debe dársele más importancia de la que le corresponde. En esa acción hay mucha responsabilidad periodística”, anota.

Entonces, ¿qué temas de agenda deberían poner los medios en la palestra? En opinión de la doctora Rosa Zeta son los siguientes: seguridad ciudadana, políticas efectivas de anticorrupción, medidas atractivas para la inversión extranjera, resolución de los conflictos sociales, mejora de las políticas públicas, continuidad de las políticas educativas, protección de los recursos naturales, incentivo de las políticas culturales, revalorización de los derechos humanos y repotenciación de la agricultura.

“Para llegar a cubrir estos temas y abordarlos tal como se debe, los periodistas y los medios de comunicación tienen que estar preparados para el análisis, conocer en profundidad a los candidatos y sus propuestas y desmenuzar las acciones y experiencias que existen sobre los candidatos y sus partidos”, afirma. Rosa Zeta cree que toda esa labor requiere de un trabajo arduo porque obliga al informador a ‘empaparse’ del candidato, de modo que, al entrevistarlo, sepa aprovechar la oportunidad para preguntarle por asuntos relevantes. “El periodista debe enfrentar la retórica del político, preguntar más sobre cómo va a hacer las cosas y no solo qué propone hacer”.

Al finalizar su análisis, Rosa Zeta considera que el informador debe aprovechar el “momento de privilegio”: tener al candidato tan cerca, y poder preguntarle lo que al elector le gustaría saber si estuviera en esa situación. “El periodista tiene la oportunidad de conversar con el candidato y con la población, la supuesta beneficiada de las promesas de los candidatos. Debe tener la suspicacia para preguntar cómo va a realizar lo que se ha prometido”.

El próximo 28 de julio de 2016 tendremos un nuevo presidente y 130 nuevos congresistas. La población espera que la clase política vaya elevando el nivel de representantes y propuestas, aspectos en los que el país aún no cobra su deuda. La responsabilidad de pagarla nos corresponde a todos los electores.