09

Sep

2015

Dra. Luz Pacheco Zerga

“Hemos avanzado mucho, pero tenemos todo un futuro por construir”

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La Dra. Luz Pacheco es una de las primeras docentes que enseñó en Derecho. Al cumplirse los 25 años, recuerda la amistad forjada y el futuro de la Facultad.

Por Tania Elías. 09 septiembre, 2015.

Dra. Luz Pacheco

Confiesa que los inicios de la Facultad estuvieron llenos de buen humor, trabajo abundante y una relación personal con los alumnos que no ha cambiado. Los 25 años son especiales para la Facultad y las personas que la conforman, aunque aún hay un futuro por construir, señala.

¿Qué significa para Ud. que la Facultad de Derecho cumpla 25 años?
Que para una universidad son pocos años, pero para las personas singulares son muchos porque permiten celebrar “las bodas de plata”, que expresan una relación consolidada, en la que hay alegrías y dificultades, como en cualquier realidad humana.  Se puede hablar de una madurez académica, que se expresa en las publicaciones de los profesores y en el éxito profesional de nuestros graduados. Pienso que hemos avanzado mucho, pero tenemos todo un futuro por  construir.

¿Qué cursos ha dictado Ud. en esta Facultad?
El primer año que me incorporé, allá por 1993, asumí el curso de Derechos Reales.  Fue un reto, que logré superar con la ayuda de los demás profesores y muchas horas de estudio, ya que era una especialidad con la que había tenido poco contacto en el ejercicio profesional.  Más adelante dicté Introducción al Derecho, pero tuve que esperar a que la primera promoción cursara el quinto año de estudios para poder impartir los cursos de mi especialidad, que son los de Derecho Laboral, tanto de derechos individuales como colectivos.

¿Cómo llegó a involucrarse con el proyecto de una nueva facultad en Piura, Derecho específicamente?
Vivía  y trabajaba en Arequipa cuando me ofrecieron incorporarme al proyecto recién iniciado.  Había tenido un acercamiento a la UDEP a través de un curso organizado en Arequipa por el PAD. Sin embargo, he de confesar que desde que salí de la PUCP, donde obtuve la Licenciatura en Derecho, tuve un gran deseo de dedicarme al estudio y a la investigación, que no pudo concretarse, ya que trabajé en el ámbito empresarial, concretamente en el área de Recursos Humanos, tanto en Lima como en Arequipa.  Así que la oferta de trabajar en Piura llegó en el momento adecuado para poder dar un giro a mi vida profesional.

¿Cómo fue el inicio y cuánto cree que ha avanzado?
Los inicios estuvieron llenos de buen humor, trabajo abundante y una relación personal con los alumnos que no ha cambiado, aun cuando ahora sean varios cientos.  Se ha avanzado mucho en recursos bibliográficos, en infraestructura y en preparación académica de los profesores que, muchos, son graduados de la UDEP con estudios de post grado de primer nivel, y que tiene publicaciones que son referentes a nivel nacional. Si bien hemos avanzado mucho, repito que tenemos mucho por hacer.

¿Cómo describe la identidad de la Facultad de Derecho?
Como una comunidad de profesores y alumnos, en la que la pasión por conocer lo justo en situaciones de conflicto lleva al  respeto por las opiniones ajenas sin dogmatismos ni relativismos ajenos al espíritu universitario.   En las aulas se aprende a escuchar, a dar razones que justifiquen las personales opciones sin eludir la responsabilidad por construir una sociedad civil basada en el derecho y en la amistad. Decía San Josemaría que los estudiantes de una obra corporativa del Opus Dei, debían formarse  “en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica. Los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución”.

¿Qué le ha brindado la facultad a los alumnos desde sus inicios, y qué espera de ellos cuando egresan?
Les ha brindado la amistad sincera de sus profesores unida a una sólida preparación profesional. Les  ha dado la oportunidad de interesarse y trabajar en favor de la paz, de la justicia social, de la libertad de todos, y ha fomentado en ellos la preocupación por resolver los grandes problemas de la vida humana. Han encontrado la oportunidad de conocer científicamente su religión porque, como dijo en más de una ocasión el fundador de la Universidad, si la religión estuviese ausente de los estudios universitarios, la Universidad misma estaría incompleta:  porque ignoraría una dimensión fundamental de la persona humana, que no excluye —sino que exige— las demás dimensiones.  Y, confiamos que esa visión amplia y realista les llevará a estudiar bien los problemas concretos y a actuar en conciencia, con libertad personal y con responsabilidad también personal.

¿Qué consejo les daría a los egresados cuando salen al campo laboral?
Con palabras de San Josemaría, les diría que no vivan de espaldas a la sociedad en la que trabajan:  que se comprometan activamente, allí donde estén, en forjar una sociedad civil basada en los valores cristianos  de veracidad, solidaridad, y respeto a la dignidad humana. Que no consuman egoístamente los beneficios que hayan alcanzado con sus estudios sino que trabajen generosamente en servicio de los demás.  El país y el mundo los necesitan para erradicar la violencia y el individualismo por medio de su trabajo realizado con calidad humana y competencia profesional. Tienen un horizonte apasionante por delante.

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