Dra. Luz González Umeres

“Juan Pablo II lo dice: Los jóvenes son la esperanza del mundo y de la Iglesia”

A 10 años de la muerte de Juan Pablo II, la docente de Filosofía y estudiosa del pensamiento del Papa, Luz González Umeres, señala que su mensaje sigue vigente.

Papa y jovenes

La doctora Luz González destaca la relación de Juan Pablo II con los jóvenes, de manera especial en su Pontificado. “El Papa les hablaba y les decía que son la esperanza del mundo y de la Iglesia, que la juventud es la etapa en la cual se forja el proyecto de vida. Les aconsejaba que trabajen en este tema ayudados por el trato con Cristo. Eso no ha cambiado”, precisa.

Recuerda a Juan Pablo II como el Papa que confiaba en la juventud y la amaba; con una personalidad muy rica dotada de un carisma especial para congregar a los jóvenes de todo el mundo.

Como ejemplo describe los encuentros entre Juan Pablo II y los jóvenes en donde se cantaba canciones que le gustaban al Papa, y se presenciaba actuaciones en las que un payaso hacía bromas. “Todos se la pasaban muy bien. El Papa Juan Pablo II sonreía y aprovechaba para colocar sus ‘fichas’, reflexionando con los jóvenes”, afirma Luz González.

La filósofa señala que los jóvenes que tenían 7 años cuando el Santo Padre falleció –y hoy tienen 17 años- no deben olvidarlo, ni las generaciones que les siguen. “Es un gran santo de la iglesia Católica, del s. XX, es un visionario del presente y del futuro, un hombre como nosotros, una persona corriente, que voló muy alto y alcanzó luz para todos”, menciona.

En base a las biografías de Karol Wojtyla, la estudiosa señala que los años en Cracovia enseñando ética alrededor de los jóvenes dejaron huella en la vida del Santo y él, a su vez, marcó la vida universitaria.

Para acercarse a San Juan Pablo II, González Umeres señala que los jóvenes deben considerarlo como un gran amigo al que pueden recurrir. “Él estará contento, encantado de poder ayudarles”, afirma, convencida de que mucha gente ha confiado en Juan Pablo II desde que fue beatificado, y posteriormente cuando fue declarado Santo. Ella misma confiesa: “Yo le pido muchos favores y los realiza. Juan Pablo II para mí es un amigo al que acudo con frecuencia”.