La FIFA, con la reputación en juego

Los escándalos de la FIFA han afectado el valor de la organización. La FIFA es una marca internacional,  es rentable, tiene una reputación en el ámbito del futbol, considerado el deporte rey del mundo; pero ahora está desprestigiada.

El escándalo de corrupción en la FIFA que derivó en la detención de seis altos dirigentes de ese organismo en un lujoso hotel de Zurich, en Suiza, dio la vuelta al mundo. El pedido de detención surgió del Departamento de Justicia de Estados Unidos y ahora deberán enfrentar un juicio de extradición en Suiza. Están acusados de fraude electrónico, blanqueo de dinero y extorsión.

La primicia llegó de la mano del diario  The New York Times. La noticia ocupó las primeras planas del mundo y desde  el 27 de mayo  continúan  las informaciones  provenientes de todos los círculos deportivos: las asociaciones; los jugadores, como Pelé, que sostiene la responsabilidad de proteger el futbol; los países, como Inglaterra que está dispuesta a recibir  el mundial del 2022 y más.

Se ha devaluado el valor económico de la marca en un 50%, pero eso no  es lo más importante. Lo más crítico es que ha caído abatida por la corrupción  de sus dirigentes, la connivencia con los poderes políticos y económicos y un manejo disfuncional de los fondos. Por hacer del juego bonito, un negocio sucio, como refirió The Economist. Si sintetizamos,  por No jugar limpio.

El tema está en lares judiciales, en los que se seguirá investigando para hacer justicia. Pero nos pone en agenda  nuevamente, la  importancia dela reputación en las organizaciones, que tiene que ver con el derecho, pero que tiene sus fueros principalmente en la ética.

Una encuesta en CNN, mostraba  que el 50% de  los encuestados se inclinaba porque la FIFA cambiara de nombre. Esto nos indica que ha perdido la reputación como intangible valioso de la marca institucional  y que hay una percepción negativa de la organización.  El otro 50%  opinaba que debe mantener el nombre  y renovarse en un escenario transparente.

Si revisamos su página  WEB encontramos  a una organización con una  trayectoria  de vida centenaria  (111años), que cuenta con una estructura organizacional  prevista “para asegurarse una buena gobernabilidad, transparencia y tolerancia cero hacia las contravenciones de las normas, a través de varios Task Force y un plan de acción”.

Como organización la FIFA afirma  “protege la integridad del fútbol y combate la corrupción en este deporte trabajando conjuntamente con sus asociaciones miembro y confederaciones para darle al fútbol las bases sólidas que necesita para prosperar”.  Y busca construir un mundo mejor porque considera que “El fútbol tiene el poder de unir a la gente y romper barreras, y eso permite a la FIFA convertirse en una plataforma para mejorar los estándares de educación, salud y sostenibilidad, así como la calidad de vida en todo el mundo”.

Desde  esta visión dela organización, vemos en principio que tiene todos los elementos que legitiman su actuación en la sociedad;  pero  las incoherencias  y el poco compromiso de los dirigentes con la misión que dicen defender, ha producido un desfase  que ha devaluado su buena reputación.

La reforma tendrá que ser efectiva,  y hacer vida  el código de ética que posee. En el ámbito de la reputación  de las organizaciones, la regla de oro es que  éstas pueden proponer  la renovada misión dela organización  y mostrarla y la sociedad es la que finalmente  comprobará   si hay coherencia  en un trabajo positivo para el bien del deporte del fútbol.

Algunas firmas auspiciadoras de los eventos mundiales, como Sony, Emirates y Castrol  han dejado de patrocinarlos; Visa ha exigido medidas   para atacar la corrupción y ADIDAS, Kia, Mc Donald´s, Hyundai, Coca cola  también, indicando que en caso contrario revisarían su patrocinio. Bloomberg y el Washington Post señalan que la presión de las marcas asociadas ha sido   una  de las razones de la renuncia de Joseph  Blatter  a la presidencia de la FIFA.

Con el patrocinio,  las marcas buscan  apoyar un evento, mediante una aportación económica,  que le reportará  el beneficio de una buena imagen. Para que esto suceda el patrocinado  debe tener  una buena  reputación.  Si     la organización es poco transparente, resta credibilidad y confianza y puede dañar la  imagen del patrocinador. En esta línea,   Coca Cola   espera que la FIFA actúe con urgencia y tome acciones concretas para abordar completamente todos los temas que surgieron  y recuperar la confianza de quienes aman el futbol.

La máxima organización del futbol, está en etapa de crisis, y requiere de estrategias  de renovación y transparencia  integradas para que  la FIFA renazca como institución.

La FIFA tiene el reto de  forjar nuevamente una buena reputación, mediante la sucesión de actos veraces, coherentes y auténticos a lo largo del tiempo. Analizar las consecuencias de sus decisiones,  para valorar, reestimar y juzgar  con la mayor rapidez;  corregir todo lo que sea necesario y apostar por la ética en la toma de decisiones, porque se ha puesto en juego la política y la reputación de la organización.

Parafraseando a The Economist, diremos que el fútbol  es un gran deporte, pero podría ser mejor si su organización  fuera honesta y la FIFA cumpliera con la misión con la que se identifica: Desarrollar el juego, tocar el mundo y construir un futuro mejor.