Educadores disfrutaron de una velada artística

Profesores y futuros educadores ‘jugaron’ a ser niños

Representación de la “La maestrita del pueblo”, el resumen teatralizado de una clase de Lengua y Literatura, juegos y más hubo en la velada organizada por el Día del Maestro.

Participaron profesores de distintas instituciones educativas de Piura y algunos de los becarios del Pronabec que estudian la Maestría en Didáctica de las Matemáticas de Primaria y Secundaria en la UDEP; estudiantes del COAR y profesores y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Educación.

El espectáculo fue variado. Inició con la representación teatral “La maestrita de pueblo”, a cargo de los estudiantes del Colegio de Alto Rendimiento (COAR) de Piura. En la obra reivindicaron la elección de la carrera docente como vocación de servicio y de entrega a la transformación personal y social.

Asimismo, estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UDEP pusieron en escena la versión resumida de una sesión de clase de Lengua y Literatura. En ella, analizaba la obra de Mario Benedetti, “Corazón Coraza”,  en su expresión de amor y ternura que anida en el corazón humano; un objeto de estudio y de apreciación de la belleza literaria en las aulas universitarias.

Entre un número musical y otro, las animadoras (profesoras de la Facultad) instaron a las participantes a ‘jugar’ a ser niños perspicaces y creativos mediante concursos preparados para la ocasión. Los docentes fueron capaces de improvisar mensajes cortos y significativos por el día del maestro en lenguas quechua, aguaruna, inglés o español; o a seguir la dinámica del cuentacuentos con temas tópicos como “el maestro enojado”. Fue sorprendente descubrir que cuando se pidió una tiza, o un registro o un rotulador de pizarra acrílica, algunos profesores o profesoras llevaban estos consigo, mostrando así, ¿qué es ser maestro? Todos los profesores participantes fueron premiados.

Poesía, teatro, canto, danza y concursos a modo de juego, fueron ocasión perfecta para reír, compartir y hacer del Día del Maestro un verdadero encuentro de gratitud, reconocimiento y esperanza. La velada terminó hacia las 8.30 de la noche al compás de un buen tondero norteño.