Dra. Rosa Zeta de Pozo

“¿Qué tal si rompemos la cadena de la corrupción?”

Hay corrupción en buena parte de los organismos públicos. Produce grandes pérdidas al país e impide el desarrollo humano. Cuatro expertos de la UDEP la analizan y esbozan algunas soluciones.

Se habla de soluciones diversas para frenar la corrupción en el país: construir más cárceles, incrementar las penas y sanciones, crear nuevas leyes, de alianzas estratégicas entre la Contraloría, Ministerio Público y el  Poder Judicial, pero, ¿servirán de algo o la corrupción no tiene cura? Cuatro profesores de la Universidad de Piura analizan este vicio social y proponen algunas alternativas para enfrentarlo.

Rosa-Zeta

La profesora Rosa Zeta, especialista en ética y docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, dice que felizmente la corrupción no ha vencido a la ética, pero las soluciones y medidas que adopten para enfrentarla deben considerar la educación y la formación de las personas. “El bien debe  vencer, porque si en lugar de luchar, nos subimos al carro de la corrupción, que es un camino fácil y, además,  beneficioso a corto plazo, habremos  perdido como personas. Siempre habrá gente que quiera corrompernos, pero ¿qué tal si  rompemos la cadena de la corrupción? Hay que educar con esa visión. Que los jóvenes se convenzan de que una actuación ética  es más rentable  para todos”, expresa la doctora Zeta.

“El Derecho penal es paracetamol”
Respecto a las propuestas de incrementar la pena para los delitos de corrupción o crear más cárceles, el penalista Percy García (Facultad de Derecho) sostiene que la única manera de reducir la corrupción es atacando los factores que la generan. “Si los funcionarios son corruptos porque no cuentan con mecanismos de inhibición moral, hay que trabajar una mística que acentúe el valor del funcionario público decente. Si el funcionario es corrupto porque tiene un sueldo miserable, habría que pagarle mejor”, señala.

Percy García

El especialista indica que en la actualidad, el Derecho penal es paracetamol; es decir, un paliativo para el dolor, pero no cura la enfermedad. Por tanto, debe trabajarse más es en la certeza del castigo. “Que el funcionario corrupto sepa que si recibe o solicita una coima, será descubierto, procesado y efectivamente condenado. Ello supone que la Fiscalía investigue adecuada y oportunamente y reúna las pruebas necesarias. Si no se hace esto, entonces la corrupción seguirá impune”, dice el penalista.

Señala como una necesidad en el plano legislativo, la aprobación del proyecto de ley que castiga a las personas jurídicas por delitos de corrupción. “Inexplicablemente, el Congreso ha limitado el proyecto de ley al cohecho transnacional (un delito de escasa aplicación) y no ha previsto la responsabilidad para los casos de corrupción de funcionarios nacionales. Si una empresa paga una coima, la responsabilidad penal no debe recaer solamente sobre el representante que comete el delito, sino también sobre la empresa que no implementó un sistema de prevención para evitar el pago de coimas”, sostiene.

La selección de los funcionarios
La doctora Zeta indica que en las medidas preventivas, para evitar la corrupción, se debe incluir la selección adecuada de los funcionarios, en los que debe primar la ética como actitud de vida. Esto, dice, “les permitirá apostar personalmente por la excelencia humana, optar libremente  por el bien,  y la verdad –  en aras a lograr el bienestar  de  la sociedad. Parafraseando a Desantes  decimos que la ética nos ayuda a conducirnos  racionalmente para perfeccionar nuestra propia humanidad”.

Zeta Pozo señala los requisitos que debe cumplir el personal que se contrate: conocimiento especializado  del área, experiencia  y  formación profesional idónea, perfeccionamiento constante, trayectoria personal y  profesional limpia. Asimismo, prestaciones al servicio de la sociedad, conducta intachable como ciudadanos, padres, profesionales, etc.; sentido del deber y  de  la responsabilidad, honestidad; y transparencia.

Fiscalización y auditoría ética
La Dra. Rosa Zeta destaca también la importancia de los desafíos para todos: la formación ética a todos los niveles, y la fiscalización. “Las organizaciones encargadas de fiscalizar no siempre  lo hacen. Las obras  se reciben inconclusas y  se inauguran  con fines meramente políticos. No se verifica  si cumplieron las características y especificaciones previstas; si tienen la duración anunciada  o si servirán para los fines propuestos. Pareciera que ni siquiera se estipulan sanciones para los casos en que no se cumple todo lo previsto”. Otro de los desafíos es la auditoría ética, “importante para conocer cómo estamos haciendo nuestro trabajo, qué hay que corregir y si lo podemos mejorar, siempre buscando la excelencia posible.

El economista Marcos Agurto (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales) señala que en el origen de la corrupción influye mucho el factor Institucional. “Si no hay una carrera de largo plazo, en base a mérito en el sector público, entonces habrá un bajo nivel profesional y muchos oportunistas buscando la manera de llenar sus bolsillos.  Además, una sociedad con un pobre nivel educativo, sin valores cívicos, puede llegar a ver hasta normal que alguien que llega al sector público ‘aproveche’ el cargo, pues ellos harían lo mismo”.

Marcos Agurto A

Como parte de las soluciones, propone fortalecer las políticas de transparencia de la información, implementar de manera efectiva lo que dice la ley al respecto y consolidar cuanto antes la carrera pública. Asimismo, señala que hace falta mejorar “los mecanismos de detección de casos de corrupción, y analizar dónde están las fallas –en los procesos judiciales– que permiten que quienes han cometido delitos de corrupción salgan libres de polvo y paja. En base a eso, trabajar reformas en la legislación y en los procesos judiciales para casos de corrupción”, anota.

Organismos públicos de control
Juan Carlos Fahsbender,  docente de la UDEP y consultor de entidades públicas y privadas del país, al referirse a la necesidad de control, indica que no está clara la misión y función de la Contraloría General de la República (CGR). “Están confundidos, su misión no es ‘asustar’ o meter presa a la gente. Su función es prevenir que nadie vaya preso”.

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