Recital teresiano, poesía musicalizada

'Recital teresiano' es una de las última producciones musicales que revalora poemas del siglo XVI entre ellos los de Santa Teresa de Jesús.

En esta producción musical la mezzosoprano Sonia Rivas Caballero reproduce en su voz poemas musicalizados de Santa Teresa de Jesús que datan del siglo XVI.

En esta grabación se recupera letras de la mística teresiana de Santa Teresa de Jesús, san  Juan de la Cruz y la Beata Ana de San Bartolomé acompañados de música española del siglo XVI como la de Juan del Encina o el Cancionero de Palacio realizada con instrumentos de época.

Teresa de Ávila. Rubens. 1615

Pintura de Teresa de Ávila. Autor: Paul Rubens. Fecha: 1615

Es así que en esta obra no sólo se recuperan poemas sino que además se han adaptado a piezas de compositores españoles del siglo XVI, así como se ha revalorado el uso de la vihuela, todo con el fin de recrear lo más fidedignamente este antiguo estilo musical.

Teresa de Jesús y Juan de la Cruz eran maestros en este arte y lo inculcaron a las monjas y frailes contemporáneos que, a su vez, expandieron esta costumbre en las nuevas fundaciones hasta llegar a los cinco continentes.

Recopilación inédita

Este trabajo musical representa un aporte importante pues se ha recuperado el marco original en que fue compuesta esta poesía: para goce espiritual y para entonarla en el ambiente conventual, acompañándose con música de la época de Teresa de Jesús.

“Estamos ante una recopilación inédita de un valioso legado poético procedente de los santos del Carmelo que, tras quinientos años, conservan la esencia de lo genuino. se ha realizado un trabajo para engarzar poemas de nuestros grandes místicos en música de compositores de su tiempo», explica Belén Yuste autora del libreto histórico de esta producción musical, en una entrevista a la ABC

Entre los temas, resalta el conocido poema ‘Nada te turbe’ cuya letra versa: Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, / Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, /quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.