Con trabajo fotográfico, estudiantes reconocen labor del personal de limpieza

Nicol Seminario Celi y Pierina Cruzado Valladares, de la Facultad de Comunicación, se fijaron como meta valorar el trabajo de “las catedráticas invisibles” que con dedicación y entrega mantienen limpio el Campus Piura.

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A las 7:00 a.m., cuando el día empieza para el personal administrativo, docente y alumnos del campus de Piura, la primera lección del día ya la han dado las ‘catedráticas invisibles’. Esa enseñanza es la que recogieron las dos alumnas de noveno ciclo, de la Facultad de Comunicación, como parte de su trabajo final, del curso Cultura de la Imagen II.

“El ejemplo que nos imparten las señoras del área de Limpieza, mediante el cuidado de los detalles en su trabajo, complementa la formación integral que aprendemos en la Universidad de Piura. Las lecciones que nos dan estas 18 mujeres -ahora nuestras amigas- no las recibimos en las aulas, sino que las adquirimos día a día dentro del campus. Nosotras solo estaremos cinco años, pero los valores y hábitos que nos imparten con su trabajo los aprendemos para toda la vida”, comentaron.

Nicol Seminario mencionó que decidieron seguir a este grupo de trabajadoras, ya que “a lo largo de nuestra carrera, sus clases intangibles de pulcritud han dejado una huella indeleble en nosotras”.

Pierina Cruzado explicó que en la primera fase del trabajo tuvieron que documentar todo lo que hacían las señoras, como la hora en que llegaban, el momento del desayuno, los puntos donde limpiaban, etc. Luego se centraron en evidenciar plásticamente cómo dejaban todo limpio. Por ello, la composición de las fotos muestra el reflejo de las señoras en la mesa, o la pulcritud de los vidrios, o la delicadeza con la que limpian la Virgen.

Las dos alumnas destacaron la oportunidad de pasar tiempo con las señoras, desde el inicio de su jornada. “Fue durante esa convivencia que aprendimos a valorar el esfuerzo que hacen estas mujeres al mantener -desde que sale el sol- la limpieza del campus al que consideran su segunda casa”, dijeron. Indicaron que les sorprendió cómo hacen para estar “listas para comenzar el día de labores antes de las seis de la mañana, con el uniforme y la sonrisa bien puestos”.

Más lecciones
Nicol y Pierina también resaltaron otras lecciones que les dejaron las señoras, las que comprendieron al estar muy cerca de ellas, por más de 3 meses.

“En el clima de trabajo que ellas generan, aprendimos un poco más sobre compañerismo, generosidad y amistad. Nos enseñaron que la hora del desayuno puede ser el momento perfecto para compartir los alimentos con quien no tiene; que no importa cuán ocupado estés, siempre hay tiempo para escuchar y dar un consejo; que con pocos recursos es posible hacer manualmente detalles para colocarlos en los despachos de los profesores como un regalo de Navidad”, comentan.

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Un trabajo valorado
Las alumnas se entrevistaron con el rector, doctor Sergio Balarezo Saldaña, quien les comentó que cuando el escritor Mario Vargas Llosa llegó al campus Piura, a comienzos de los años 80, lo primero que hizo fue entrar a los baños de la universidad. Se llevó tan buena impresión que pidió felicitar al rector de aquel entonces. “Todo esto es el reflejo del trabajo de estas señoras y, más aún, es el reflejo del espíritu de esta universidad: el hacer agradable la vida a los demás”, comentaron en la reunión.

Las alumnas titularon el trabajo como “Las catedráticas invisibles”, nombre que confiesan no fue de su autoría, sino que les pareció original, cuando conversaron con la directora de Relaciones Institucionales de la UDEP, doctora María Pía Chirinos.

“Fue una de las fuentes consultadas y nos habló del valor del trabajo. Nos contó sobre el cuidado de los detalles, del trabajo de las señoras y nos dijo: ‘Yo las llamo catedráticas invisibles’. Esa frase nos marcó porque realmente ellas nos dan lecciones que no las recibimos en las aulas pero se van con nosotros”, indicaron.

En la presentación de su trabajo recordaron las palabras de San Josemaría: “En la sencillez de tu labor ordinaria, en los detalles monótonos de cada día, has de descubrir el secreto –para tantos escondido- de la grandeza y de la novedad: el Amor”. “Así le encontramos un sentido único y verdadero al trabajo de las catedráticas invisibles”, concluyeron.

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