La construcción: el boom que ya no es boom

El INEI ha informado que el Perú tiene más de 31 millones de habitantes. Hacia el 2021 superará los 33. La población aumenta y con ella las ciudades y familias.

Construcción - 1

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) ha informado que el Perú tiene más de 31 millones de habitantes y hacia el 2021, superaría los 33. La población aumenta y con ella las ciudades y las familias. Ya hay más de 7 millones de hogares; pero, no todos tienen una vivienda ni fueron alcanzados por el boom de la construcción.

En la última década, un tema ha sido varias veces titulares de periódicos y ha generado conversaciones, clases, estudios económicos y hasta investigaciones de diversa índole. Nos referimos al ‘boom de la construcción’, que venía in crescendo, a pesar de la crisis europea, y que este año ha sufrido una desaceleración de un 6%, pasando del 3% al -3%, según el Ministerio de Economía y Finanzas.

El sector construcción incluye diversas obras de infraestructuras públicas y privadas: colegios, carreteras, puentes, edificios, centros comerciales, parques, pistas y veredas y, por supuesto, viviendas, donde hay un déficit nacional elevado, a pesar de las miles que se han hecho en los últimos años. Según el INEI, el mayor déficit habitacional sigue estando en Lima, Piura, Cajamarca, Puno y La Libertad.

¿Declive permanente o crisis pasajera?

Gaby Ruiz Petrozi, docente de pre y posgrado de la Facultad de Ingeniería.

Gaby Ruiz Petrozi, docente de pre y posgrado de la Facultad de Ingeniería.

Algunas de las razones por las cuales la construcción en el país estaría enfrentando su peor crisis desde el 2004, serían: la disminución del consumo interno de cemento en 5,73%; y de inversión en el avance físico de obras, en 26,27%, indicados por el INEI.

Además, según la ingeniera Gaby Ruiz Petrozzi, docente de pre y posgrado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Piura, hay otras razones como la crisis asiática, los eventos políticos de las últimas elecciones regionales, un próximo cambio de gobierno central y, en estos momentos, la alerta del fenómeno El Niño. Añadimos la falta de institucionalidad, que genera cierta desconfianza empresarial.

La magíster Ruiz dice que no debemos extrañarnos de esta desaceleración, pues “el boom, como todo fenómeno explosivo tiende a desacelerar. Lo hace desde hace varios meses, por circunstancias nacionales y mundiales; y, de alguna manera, ha estabilizado la demanda de vivienda, frenando el crecimiento exponencial que tenía”.

Como consecuencia lógica, el PBI de la construcción ha caído, saliendo del azul. El Índice de Precios de los Materiales de Construcción (IPMC) y el despacho de cemento, reportado por la asociación de productores de este material, también han ido disminuyendo durante el año; también la producción de ladrillos.

Lo deseable es que este sector se dinamice y siga creciendo, pues “aporta entre el 7 y 8% al PBI del país. Su efecto multiplicador sobre la economía nacional es muy importante, porque es una actividad intensiva en la generación de mano de obra”, anota el economista Guillermo Dulanto Rishing, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Piura. “Esta actividad proporciona ingresos a una gran cantidad de trabajadores, sobre todo de los segmentos C y D, cuyo gasto dinamiza la economía de la región. Según un estudio del Fondo MiVivienda, de un total de 78 000 núcleos familiares (Piura, 2013), 4000 están planeando comprar una vivienda en unos dos años; y existe una demanda potencial de otros 14 000. Esto garantiza un crecimiento sostenido de este sector en los siguientes años”, refiere.

Se muestra optimista respecto a la recuperación del sector en los próximos meses, especialmente porque hay un gran déficit de viviendas en el país, que bordea los 2 millones de inmuebles, según el presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (ADI Perú), Gustavo Rizo Patrón. El déficit persiste, pues cada año se construyen apenas 18 000 unidades habitacionales, cuando la demanda supera las 140 000 viviendas, al año.

Se espera que en provincias la recuperación sea más rápida, señala el economista Dulanto. Ahí, el precio de los terrenos es 30% menor que en Lima; y los de las viviendas, entre 20 y 25%. “Además, en Piura, por ejemplo, aún existen grandes extensiones para proyectos inmobiliarios y las constructoras diversifican riesgos, construyendo en mercados diferentes al de la capital del país”, subraya.

Casas nuevas y ¿modernas?

Guillermo Dulanto Rishing, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Guillermo Dulanto Rishing, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

Pese a la crisis de este año, el sector Construcción ha tenido un auge casi sostenido en la última década, pero no se puede afirmar lo mismo de las reglamentaciones y la modernización de los sistemas de agua y energía; de los diseños ingenieriles y arquitectónicos, y de los métodos de planeación del crecimiento urbano, por ejemplo.

La ingeniera civil Ruiz Petrozzi dice que aunque hay importantes disposiciones relacionadas con la calidad de las construcciones en Piura, los planes de desarrollo urbano aún no son lo suficientemente completos como para establecer un marco claro sobre las zonas de riesgo en las que no debería construirse. La comuna no tiene la capacidad ni los recursos suficientes para fiscalizar y evitar construcciones en zonas prohibidas. En cuanto a la calidad, la actual reglamentación traslada la responsabilidad a los propietarios. Esto es muy riesgoso, porque el costo social del impacto de un desastre lo asumiríamos todos”, explica.

Las normas generales para la construcción contemplan unos requisitos mínimos para la ejecución, con miras a lograr construcciones seguras, al menos desde el diseño; pero, no consideran aspectos relevantes para la seguridad total del proyecto. En resumen, dice Ruiz, “no han habido cambios significativos, salvo el que se relaciona con la obtención y gestión de las fuentes de aprovisionamiento de agua y su posterior tratamiento. Las urbanizaciones ya no están obligadas a conectarse al suministro de la prestadora del servicio público. Por otro lado, los proyectos de gran envergadura deben presentar estudios de impacto ambiental, que incluyan el efecto del transporte. Sin embargo, la legislación actual favorece la ocupación por invasiones que además de ser un problema, genera desorden en los planes de desarrollo urbano de las ciudades”.

Una casa, dos casas, tres casas…

El ‘boom de la construcción’ venía  in crescendo, a pesar de la crisis europea, y este año ha sufrido una desaceleración de un 6%, pasando del 3% al -3%, según el Ministerio de Economía y Finanzas.

El ‘boom de la construcción’ venía in crescendo, a pesar de la crisis europea, y este año ha sufrido una desaceleración de un 6%, pasando del 3% al -3%, según el Ministerio de Economía y Finanzas.

Una vivienda no es elemento aislado de la ciudad ni lo son las urbanizaciones y asentamientos. Por tanto, deben entrar en el plan de expansión urbana y ser pensadas para un largo plazo. Para ello, los diversos sectores involucrados en la construcción: Ministerio de Vivienda, municipalidades, empresas prestadoras de servicios de agua y luz, entre otras, deben dialogar, especialmente durante la elaboración de los planes maestros de desarrollo de las ciudades.

En este diálogo, comenta Ruiz Petrozzi, “deben participar los profesionales, las instituciones públicas y la población en general, a través de los canales y mecanismos adecuados. Esto ayudaría a organizar la ciudad con visión de largo plazo y cuando surja un proyecto aislado, se miraría –con visión integradora– su inclusión en ese proyecto de ciudad”.

Es válido el anhelo de la casa propia, más aún cuando la demanda anual es elevada y hay más de un millón de personas que viven en casa alquilada o con los padres o hacinados en cualquier lugar. Sin embargo, deberíamos mirar modelos de éxito en las construcciones del mundo, especialmente en cuanto a seguridad, y evitar la autoconstrucción, sin asesoría profesional.

Entre lo económico, lo útil y lo bello

Pedro Escajadillo Cumpa, director del Programa de Arquitectura de la UDEP.

Pedro Escajadillo Cumpa, director del Programa de Arquitectura de la UDEP.

La lógica sugiere que el crecimiento económico y de las construcciones debería ir de la mano con el de la calidad arquitectónica; pero, por lo general, no es así, sobre todo, por lo siguiente: la urgencia de tener vivienda, las invasiones de terrenos a lo largo y ancho del país, el crecimiento desordenado de las ciudades, la falta de dinero de los propietarios o el afán de mayores ganancias para las constructoras o dueños de los terrenos, donde se levantan urbanizaciones o edificaciones, etc.

El arquitecto Pedro Escajadillo Cumpa, director del Programa de Arquitectura de la UDEP, señala que se aprecian evidentes diferencias en las viviendas que se construyen actualmente, desde las dimensiones de los espacios, hasta la calidad de los acabados. “Esto es lógico, especialmente en sectores con poder adquisitivo muy diferente. Sin embargo, la calidad arquitectónica no se debería sacrificar nunca. Hay varios ejemplos en nuestro país (de décadas atrás) de vivienda popular de buena calidad. La limitación de recursos no debería impedir el logro de soluciones arquitectónicas de calidad, al contrario, estas deberían ser un reto”.

No obstante, en las zonas rurales y en los casos de los sectores socioeconómicos C, D y E, por ejemplo, la característica más frecuente “es la improvisación al construir, que ha generado la costumbre de la autoconstrucción y todos los ‘vicios’ que ocasiona”, indica Escajadillo.

En la construcción de viviendas, distingue las realizadas con la participación de algún profesional para su diseño y construcción (arquitecto o ingeniero), y aquellas que el dueño o poseedor ha ido construyendo como ha podido, según su propio criterio o del constructor; estas últimas, por lo general, tienen una serie de problemas de diseño, estructura, seguridad y, obviamente, de calidad arquitectónica.

Viviendas humanizadas y ecológicas

Germán Gallardo Zevallos, director de la Maestría en Ingeniería Civil con mención en Ingeniería Vial de Campus Lima.

Germán Gallardo Zevallos, director de la Maestría en Ingeniería Civil con mención en Ingeniería Vial de Campus Lima.

Junto a la calidad arquitectónica, cada vez es más frecuente considerar (por obligación o libremente) aspectos en favor del medio ambiente: como el cálculo de áreas libres y verdes, las luminarias de bajo consumo, aparatos sanitarios con control de agua, etc.

“Lo importante es incluir elementos que aprovechen los recursos naturales y no requieran equipos o soluciones que dañen el medio ambiente. Por ejemplo, si en una vivienda se resuelve bien el tema de ventilación y asoleamiento, no harán falta los equipos de aire acondicionado, para hacerla habitable”, expresa el arquitecto Escajadillo.

En este sentido, el magíster Germán Gallardo, profesor de la Maestría en Ingeniería Civil en Campus Lima, comenta que el boom de la construcción actual en el Perú, se centra principalmente en desarrollar más viviendas y shopping centers, mientras que las grandes metrópolis del mundo compiten para ver ‘cuál es la más verde, la más ecológica o la que genera menos dióxido de carbono.

Comenta que en Vancouver, por ejemplo, el alcalde se ha propuesto tener the greenest city of the World. “Piensa incorporar el campo a la ciudad, manteniendo las facilidades modernas del transporte y los servicios subterráneos. También pretende que el downtown (el centro de la ciudad) no muera. Para ello, ha construido muchos edificios de departamentos para acercar el trabajo al hogar de los empleados, logrando que disminuyan la contaminación del aire y el congestionamiento. Ha logrado un milagro”.

Gallardo Zevallos, experto en ingeniería vial, anota otros aspectos que se deben considerar: “los edificios de departamentos necesitan tener muchos estacionamientos y urgen más zonas de parqueo en la ciudad, una infraestructura vial que permita tener más fluidez en el movimiento y pistas más anchas para el gran volumen de tráfico”.

Otro elemento importante, que evoluciona constantemente en las construcciones del mundo, no tanto en el país, es la seguridad. “Otras ciudades se preocupan por ofrecer mayor seguridad a sus habitantes, sobre todo a los más débiles (personas con discapacidad, niños o ancianos); y más paseos peatonales o ciclovías bajo la sombra de árboles, para cuidar más la salud”, indica Gallardo.
Sin embargo, en Piura y Tumbes estamos yendo en contra de estos principios ecológicos y de seguridad. “Por ejemplo, nos estamos comiendo la tierra agrícola para construir viviendas. A pesar de la situación, el sueño de la ‘casa propia’ hace que la gente valore mucho el tener una casita y mejor si es puerta a la calle, generando un crecimiento horizontal y grandes gastos en sistemas de agua, desagüe, luz y otros servicios. Este sueño es el motor del crecimiento urbano y termina generándolo en la periferia de las ciudades”, enfatiza Gallardo.

Quizá este ‘descanso del boom de la construcción’ sea la oportunidad ideal para planificar inteligentemente el desarrollo de las ciudades y de la infraestructura vial que se necesita. Además, nuevamente quizá, ayudará a priorizar el objetivo de ‘humanizar la ciudad’, que menciona el Ing. Gallardo. De este modo, dice, “se podría, por ejemplo, solucionar el grave déficit de veredas, de ciclo vías, de semáforos peatonales, de plantación de algarrobos. A Piura y Tumbes les será más fácil incorporar el campo a la ciudad, orientándola a la persona y a la familia y priorizando los aspectos de seguridad personal y ante fenómenos naturales, como El Niño”.