Doctor Rafael Caballero

“Quién mejor para llevar una propiedad pública que el propio Estado”

El especialista de la Universidad Complutense de Madrid explicó la transformación europea en la prestación de servicios en red, los aciertos y dificultades que presenta.

Dr. Caballero 2

Telefonía, ferrocarril, alumbrado eléctrico son algunos de los servicios que para llegar al usuario requieren de una infraestructura principal. Aunque por exigencias del derecho de la Unión Europea y el triunfo del neoliberalismo económico en Europa, la transformación del modo de prestación ha dejado atrás los monopolios estatales para abrir la competencia, hay obstáculos para los mencionados.

El doctor Rafael Caballero Sánchez, de la Universidad Complutense de Madrid, ofreció a los egresados de la Facultad de Derecho en Campus Piura la conferencia “¿Cabe la libre competencia en los sectores de la energía, transportes y telecomunicaciones”. En esta ponencia se refirió al proceso de liberalización iniciado desde 1996 y que se ha ido implementando en Europa.

Señaló que como directriz, es positiva porque incentiva a los empresarios a prestar los servicios en las mejores condiciones, pero se topa con un obstáculo en estos campos que son los servicios prestados en unas infraestructuras unitarias en red: la dificultad de competir utilizando un único canal de infraestructura para prestar los servicios.

Al recordar el proceso de liberalización iniciado hace casi 20 años, dijo que se esperaba conseguir que las infraestructuras estén abiertas al uso de todos los operadores y se administren con neutralidad. Sin embargo, el paso del tiempo ha demostrado que existe una inconveniente: “el propietario de la red tiene el dominio del mercado, del sector, y hemos pasado de un sistema en el que esas redes eran monopolios públicos a ser propiedades privadas afectadas a la prestación del servicio”, refiere.

Explica que la propuesta era atractiva porque permitiría acudir a las mejores ofertas pero “al final, el hecho de que la propiedad de la red sea de alguien siempre se traduce en dificultades para poder llevar la energía de otros”, agrega.

En el caso de España, el doctor Caballero, indica que por esta situación no termina de funcionar la competencia. Las empresas están acostumbradas a repartirse el mercado en territorios y funcionan con ese esquema. “Aunque en teoría hay esa posibilidad de elección, los precios no han bajado sino han subido, no hay mejores servicios y hay menos incentivos para extender las infraestructuras, las redes, porque puedo operar sin red, alquilando la de otros”, enfatiza.

Reconoce que la liberalización ha funcionado mejor en algunos sectores, sobre todo, telecomunicaciones. Esto por una razón: las redes que se necesitan para prestar el servicio no son tan rígidas. “Antes había que tender el cable de telefonía físicamente. Ahora, con antenas se puede cubrir un radio amplio y conectar mediante una red a más usuarios a los que se les da el servicio”, comenta. Además le favorece la evolución tecnológica.

No ocurre lo mismo en el transporte porque los trenes pueden ser mejores, pero la red es única. “El caso del ferrocarril está muy de moda en España. Ha habido un desarrollo potente y se ha querido introducir la competencia en ese sector, pero realmente no la hay. Sigue habiendo Renfe -que es nuestra compañía tradicional- y es la que presta todos los servicios. Solo se ha abierto algo de competencia en transporte de mercancía pero en el de pasajeros no”, enfatiza.

Para el especialista es importante que en este tipo de servicios se reconozca que las infraestructuras en red -cuando son unitarias, no duplicables y de gran coste económico de inversión- son el principal obstáculo a la liberalización. Por ello, cree que el estado es el más óptimo para administrar el núcleo duro de las infraestructuras.

“Otra cosa es que pueda haber competencia mediante operadores que prestan servicios antes y después de la red, pero en sí quién mejor para administrarla neutralmente que el Estado”, precisó.

Indicó que su propuesta no pretende defender el retorno al modelo de servicio público completo sino reconocer que hay  un servicio público en lo que es la gestión, es decir el núcleo duro de las redes, no las fases previas o posteriores sino lo que se llama el cuello de botella de las infraestructuras.

“Es necesaria una administración realmente neutral que también vele por el interés general a la hora de su extensión porque cuando esto queda en manos de la iniciativa privada produce efectos de marginación social ya que la inversión privada va a ir a núcleos de población donde hay demanda. Entonces, hay que reconducir como sea esa inversión para equilibrar; al fin y al cabo, este tipo de infraestructuras sirven para domesticar el territorio”, refiere.

Para Caballero, los países consiguen avanzar en la medida en que se crean carreteras, ferrocarriles, redes de agua, de luz, de gas. “Eso es lo que permite crear sociedad del bienestar en diversos territorios y por tanto las infraestructuras son un factor de socialización y hace falta que no se muevan solo por criterios estrictamente de rentabilidad económica”.