Un homenaje a Shakespeare desde el Centro Cultural de la UDEP

La Academia Peruana de la Lengua y el Centro Cultural de la Universidad de Piura organizaron un homenaje a uno de los grandes escritores de la literatura mundial.

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La reflexión giró en torno a las exposiciones de Paulo Piaggi, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y de Eliana Gonzales, profesora de la UDEP.

Este año se conmemora el cuarto centenario del fallecimiento de William Shakespeare, lo que ha motivado cientos de eventos en todo el mundo. El Centro Cultural de la Universidad de Piura y la Academia Peruana de la Lengua se unieron a las celebraciones con un homenaje, en Campus Lima, al escritor más importante de la lengua inglesa.

La reflexión giró en torno a las exposiciones de Paulo Piaggi, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, “La metacomedia en Sueño de una noche de verano”; y de Eliana Gonzales, profesora de la UDEP, “El mercader de Venecia: una mirada antropológica”.

Entre los asistentes estuvo Ricardo Silva- Santisteban, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

La habilidad de Shakespeare para crear mundos autónomos

Piaggi presentó una lectura de “Sueño de una noche de verano” basada en la inclusión de un elemento metateatral que el denomina metacomedia. Menciona la adecuación del actor al papel, el ritmo que ha de seguir la representación, las posibilidades de verosimilitud y el rol activo del público en cuanto intérprete de la obra.

Sin embargo, comentó Piaggi, si bien este elemento puede interpretarse estructuralmente como el punto de unión de las dos tramas paralelas de la obra, resulta más rico leerlo desde un plano simbólico, donde se transmiten ideas de un arte poética, y sobre la relación entre el arte y la vida.

En ese sentido, la vida sería vista como necesariamente trágica, mientras que el teatro abre las puertas de la comedia, de ese final feliz. La genialidad de Shakespeare, en este punto, está en lograr su efecto cómico con la multiplicación de los planos de la obra. El espectador se acerca a los actores y forma parte de ellos como público de la farsa trágica. Los personajes se vuelven intermediarios y sus opiniones tienen un efecto liberador para el público real. Sin duda, la originalidad de Shakespeare, y su habilidad para crear mundos autónomos y con distintas posibilidades simbólicas, es lo que lo convierte en uno de los paradigmas de la literatura occidental.

El mercader de Venecia

Eliana Gonzales se acercó a la obra desde una visión antropológica. La profesora de la Facultad de Humanidades explicó que los personajes shakespearianos, según lo han reconocido algunos críticos, no se sienten como piezas sueltas sino que encarnan determinadas emociones tales como la bondad, la picardía, la codicia, la amistad, el amor, el honor… propias de los seres humanos Así, se observa que Shylock odia a Antonio porque presta dinero gratis y así baja la tasa de interés; que Bassanio, Porcia, Antonio, Jessica actúan movidos por el amor, que aparece simbolizado en el cofre de plomo.

Y una de las manifestaciones de amor en la obra, según Gonzales, es la amistad que existe entre Antonio y Bassanio. “Podríamos pensar que esa amistad es utilitaria, pues sería Bassanio el único que se estaría beneficiando, pero no es así. A lo largo del texto podemos percibir aquello que es la base de la amistad verdadera o perfecta: querer el bien del otro”.

La profesora Gonzales, además, abordó: la justicia y la misericordia. “Una obligación de deuda se satisface con el pago. Exigir la carne ya no es lo justo; pues, lo justo jamás permite el exceso. Esto nos permite entender que la justicia se interpreta como correspondencia; de allí que, la actitud de Shylock (cobrar la libra de carne) no sea una forma razonable, pues no se corresponde con la naturaleza propia de la obligación. Si la justicia es aquello que corresponde, esta no puede amparar el abuso del derecho. El derecho de Shylock era cobrar su deuda no asesinar como un acto de venganza, pues la venganza nunca es derecho, no es justicia”.

Sobre la misericordia, enfatizó que el “El mercader de Venecia” gira en torno a ella, pues permite ver, por un lado, el sufrimiento de Antonio que lo ha perdido todo y está en manos de un rival de piedra; y por otro, el dolor de la humillación que sufre Shylock al final, cuando no consigue su propósito. “Uno puede pensar que estuvo bien que recibiera esa sentencia, pues lo pierde todo, pero igual, nos sentimos conmovidos ante un hombre que, probablemente, no ha conocido el amor y su ambición lo ha cegado”.

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