Rolando Seclén

¿Y quién contamina más, nuestros autos o los taxis?

El problema del tráfico: Miramos la paja en el ojo ajeno, pero no la rama que llevamos en el nuestro.

El problema del tráfico: Miramos la paja en el ojo ajeno, pero no la rama que llevamos en el nuestro

Es frecuente las veces que se trata en los medios las consecuencias del intenso y desordenado tráfico en las grandes ciudades como nuestra capital. Se mencionan, principalmente, la pérdida de tiempo en el traslado y la contaminación, ambiental y sonora, que afectan a nuestra salud. Estas son consecuencias de corto y mediano plazo, observables y medibles por cualquier persona en su día a día. Pero hay una consecuencia mucho más grave, que por ser de largo plazo tendemos a pasar por alto: el calentamiento de nuestro planeta por la acumulación de CO2, del cual el tráfico vehicular es un gran responsable.

Muchas veces nuestra percepción no es suficiente para afirmar un hecho como absoluto. Nuestros antepasados creían que la Tierra era plana por su limitado desplazamiento y velocidad de traslado. Sin embargo, esa limitación mantuvo por mucho tiempo una idea equivocada como una verdad absoluta.

Ahora, de forma similar,  muchos de nosotros pensamos que la Tierra es tan grande que nada de lo que hagamos le puede afectar, y consumimos petróleo y sus derivados indiscriminadamente. Nuevamente entra a tallar nuestra percepción: el CO2 no lo percibimos (no se ve ni se huele) y, por tanto, no nos preocupamos en analizar cuánto producimos y cuánto en relación a otros. En otras palabras, no tomamos conciencia de nuestra responsabilidad porque no la sentimos.

Ante este hecho, siempre que buscamos un responsable del tráfico (y la contaminación) lo encontramos en el excesivo y deficiente servicio público de buses y taxis. No pensamos que nuestros autos pueden ser también los grandes responsables. Bajo este esquema de reconocimiento de responsabilidades, nos centraremos, por ahora, en evaluar qué tanto contaminan los autos particulares en relación a los taxistas en la ciudad de Lima.

¿Cuántos vehículos circulan en la ciudad de Lima? Miremos las estadísticas

Todos tenemos claro que cuanto más tiempo usamos un auto, más combustible gastamos y más contaminación con CO2 producimos. Existe data suficiente para estimar, sin mucha complicación, la contaminación producida por los taxistas y autos particulares en la ciudad de Lima.

Según estadísticas del MTC e INEI, al 2014 circulaban por todo el departamento de Lima alrededor de 1.6 millones de vehículos, aunque no todos ellos por la ciudad de Lima. Sin embargo, en proporción a sus habitantes, estimamos que para ese año, 1.43 millones de vehículos recorrían la ciudad (incluido el Callao). Tomando como referencia las mismas estadísticas y sus proporciones, tenemos la siguiente distribución por tipo de vehículos.

Total (en miles de vehículos) Clase de vehículo
Automóvil Station Wagon Camioneta Ómnibus Camión Remolcador Remolque
Pick Up Rural Panel Semi-Remolque
Lima (departamento) 1591 741 235 153 221 30 49 108 26 28
Porcentaje por clase 47% 15% 10% 14% 2% 3% 7% 2% 2%
Lima (provincia) (*) 1432 667 211 138 199 27 44 97 24 25

Datos en miles de vehículos. Fuente: INEI – Ministerio de transportes. (*). Valor propio estimado

Determinemos cuántos del total de vehículos son taxis y cuántos son autos particulares.

Nuestro universo de vehículos destinados a uso particular y/o taxis será el que totalizan las clases de vehículos automóvil y station wagon. La tabla anterior nos muestra que alrededor de 667 mil unidades son de la clase automóvil y 211 mil son station wagon . Asimismo, según información del SETAME, en Lima y Callao existen unos 250 mil taxistas entre formales e informales. Si consideramos que el 50% de las station wagon operan como taxis, eran 628 mil los autos de uso particular que circulaban por la ciudad al 2014.

Esta cantidad estimada de autos para uso personal va creciendo año a año, en mayor proporción que el número de taxis, debido a la mejora en la economía nacional. Asimismo, la actual sobreoferta de taxis probablemente irá frenando el crecimiento de este mercado.

Determinemos ahora cuánto contaminan los autos particulares en proporción a los taxis.

El indicador que nos servirá para comparar quién contamina más será la cantidad total equivalente de kilómetros que se recorren diariamente, tanto en taxis como en autos particulares. Como ya hemos mencionado, la cantidad de CO2 emitido tiene una relación directa a los kilómetros recorridos. Un auto particular en Lima puede transitar en promedio 25 km al día, mientras que un taxista, 200 km. Según la Cámara Peruana de Gas Natural, a fines del 2014 circulaban alrededor de 200 mil vehículos a GNV, el 70% de ellos como taxis.

Con los datos anteriores y considerando que el GNV emite 20% menos CO2 que la gasolina por km, aproximadamente los autos particulares contaminan el 40% de lo que contaminan los taxis. Y esto sin considerar que la combustión del GNV genera una menor cantidad de otros gases nocivos a la salud y medio ambiente, como el monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno (NOx).

Otro factor que puede incrementar esta proporción es el hecho que tendemos a comprar autos grandes para movilizarnos (SUV), con consumos superiores al de un auto estándar para uso de taxi.

También cabe observar que durante las horas puntas, cuando los vehículos circulan tanto de ida y vuelta del hogar al trabajo, son los autos particulares los principales causantes de la congestión. Este hecho incrementa significativamente los tiempos de viaje (en mi experiencia personal, un mínimo del 50%). Durante esas horas pico, los autos particulares son los principales contaminadores, por ser la mayoría de vehículos en circulación. Asimismo, con la congestión provocada, todos, taxistas y autos particulares, tenemos el vehículo encendido, sin avanzar y quemando combustible, por mucho más tiempo de lo normal.

Conclusión

El tránsito de autos particulares es una causa importante de la contaminación en la ciudad de Lima. Aun siendo los taxis los que más contaminan, bien merece la pena tomar atención sobre el uso y manejo de nuestros vehículos. Tomar conciencia sobre las consecuencias de este acto tan cotidiano que es manejar, nos hará ser eficientes y solidarios, a no usar más de lo necesario. Hay que tener presente que el recurso combustible es escaso y el derroche puede afectar a otros, a su salud, a su bolsillo, y especialmente, a nuestra casa común, que es la Tierra.

Estos hechos nos deben conducir a un cambio de hábitos que debe calar en nuestro interior. Como dice el Papa Francisco en su encíclica LAUDATO SI’, SOBRE EL CUIDADO DE LA CASA COMUN: “si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al medio ambiente”. Para el caso del auto; úsalo cuando realmente se requiera, no para ir a la vuelta de la esquina; no aceleres innecesariamente, pues igual vas a tener que frenar; apaga tu carro, si es que va a estar detenido más de 30 segundos, y otras acciones más que comentaremos en detalle en otros artículos.