El cambio psicológico y la transformación personal

Nuestras creencias irracionales no solo nos llevan a la neurosis, sino también a sufrir la ‘terribilitis’, que surge por las necesidades inventadas.

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“La fuerza emocional es el principal pasaporte para ir por el mundo” (Rafael Santandreu). Actualmente, todos llevamos una vida estresada y con muchos sentimientos negativos. El psicólogo Rafael Santandreu en su libro ‘El arte de no amargarse la vida’ da pautas para evitar las creencias negativas que son falsas, inútiles y nos hacen sufrir. Sostiene que las emociones son posibles a partir de determinados pensamientos y que la clave para lograr el cambio está en aprender a pensar de una forma más eficaz sin tomarnos todo a pecho o anticipar desgracias.

Constantemente, evaluamos los eventos que nos suceden, determinando si son normales, buenos, geniales, malos o muy terribles; y, la calidad de esta evaluación es crucial para nuestra salud mental. Santandreu aconseja habituarnos a evaluarlos de una forma más exacta, realista y positiva para que nuestras emociones se vuelvan mucho más serenas y no haya un descalabro emocional.

El exagerar tiene consecuencias emocionales nocivas; por eso, el psicólogo sugiere que tengamos el buen criterio de preguntarnos en qué medida, lo que nos sucede, nos impide hacer cosas valiosas o ser felices en la vida; de lo contrario, estas creencias irracionales nos volverán neuróticos. Para lograr la estabilidad emocional, aconseja ocuparnos (y no preocuparnos) de lo que nos pasa, sin exagerar nuestros sentimientos. Este análisis nos llevará a detectar las creencias negativas, combatirlas con argumentos y desarrollar una mejor filosofía de vida.

Nuestras creencias irracionales no solo nos llevan a la neurosis, sino también a sufrir la ‘terribilitis’, que surge por las necesidades inventadas. Para evitarla, debemos refrenarnos continuamente y visualizarnos sin necesidades, más allá de la de comida y techo, para no transformar nuestros deseos en necesidades. Además, tenemos las neuras de los que nos rodea, que se apoderan de nosotros cuando abrimos nuestro pensamiento a las exageraciones irracionales de los demás. Esto, lo podemos evitar convenciéndonos de que somos los dueños de nuestras mentes y de nuestro sistema de valores y que nadie puede influirnos.

Pensemos y reflexionemos sobre nuestra vida diaria, pues las adversidades forman parte de ella y son inevitables. Si las aceptamos, no nos molestarán y entenderemos que a pesar de todo, la vida es bella.