FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES

Sociedad igualitaria

Columna de Opinión escrita por César Cáceres, docente del Programa de Especialización en Gestión del Talento Humano. Publicada en el Diario El Peruano, el 23 de setiembre del 2017.

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Una de las mejores maneras de insertar en la sociedad a las personas con capacidades diferentes es facilitándoles el acceso al empleo. Si no generalizamos esta práctica, no estamos caminando a ser una sociedad igualitaria. Una vez que estas personas están incorporadas a sus nuevos puestos de trabajo necesitan del complemento de un buen equilibrio entre la vida laboral y familiar promovido por el empleador. El buen manejo de la discapacidad en las organizaciones abarca dos aspectos: la defensa y promoción de la familia, y el buen equilibrio entre la vida laboral y familiar.

Los colaboradores con capacidades diversas demandan este equilibrio entre la vida laboral y familiar y, generalmente, en un grado superior al resto. Para su completa integración necesitamos rediseñar los puestos de trabajo en aspectos como el acceso, la duración de la jornada, la flexibilidad de horarios, entre otros. El equilibrio laboral y familiar es una de las mejores herramientas para la integración y el desarrollo profesional de las personas con capacidades diferentes. Ya se han oficializado la accesibilidad a los edificios y al puesto de trabajo; la adaptación del mobiliario y de las actividades deportivas, y la ayuda económica para la recuperación y rehabilitación. Vemos iniciativas privadas en torno a ayudas económicas para la adaptación de la casa y del auto del colaborador; cobertura de gastos de mudanza y contratos indefinidos a tiempo parcial para discapacitados.

El manejo de las personas con capacidades diferentes implica un cambio de visión en todos los colaboradores y directivos, que es necesario trabajar con anticipación y de forma periódica. No solo porque siempre cae bien un repaso y aprender cosas nuevas, sino porque recordamos que no debemos descuidar a este segmento de la sociedad. Estar pendiente de los demás genera un muy buen ambiente de armonía laboral, acercamiento y valoración de las familias de los colaboradores. Nuestro mérito estará en descubrir y apreciar las diferencias entre nosotros, sin esperar lo mismo de ellos. Esto nos llevará a tener una real sociedad igualitaria.