Alerta en la economía peruana

La próspera situación económica del Perú hoy pende de un hilo, la caída en las tasas de crecimiento del PBI en los últimos años ha desencadenado un déficit fiscal.

En los últimos 20 años, la economía nacional mantuvo ciertos equilibrios macroeconómicos que permitían un crecimiento de inversiones privadas conducentes al crecimiento del PBI (unido en muchos años a un favorable entorno externo). Había baja inflación, déficit fiscal y balanza en cuenta corrientes controlados y sostenibles y tipo de cambio más o menos estable. Pero, en los últimos años, la caída en las tasas de crecimiento del PBI ha desnudado un desequilibrio que estaba latente y que ahora se ha salido de control: el déficit fiscal.

Desde 1999, que se crearon las reglas fiscales, estas cambiaron varias veces relajando, en muchos casos, su fin que era controlar el déficit fiscal e impedir una acumulación de deuda pública. En los últimos cinco años, este déficit ha rondado el 3,5% del PBI, tornándose insostenible en el futuro, y acumulando una deuda pública cercana al 30% del PBI (con 37% perdemos el grado de inversión). Por ello, la principal preocupación del ministro de Economía, David Tuesta es retomar el crecimiento económico (espera que sea 3,6% este año) y reducir drásticamente el déficit fiscal.

Para esto, promete disminuir la tasa de crecimiento del gasto corriente de 5% a 2%, algo casi imposible (como se sabe, el mayor gasto es de planillas, no pago de alquileres y papelería). Debe haber una reforma del sistema tributario que revise las distorsiones causadas por muchos impuestos, las exoneraciones vigentes, y la formalización de las actividades económicas, a fin de incrementar los ingresos públicos (no olvidemos que la presión tributaria cayó a 12,9% el 2017).

En cuanto a impulsar la demanda interna vía un “shock” de inversión pública, no es viable por la casi nula eficiencia del Estado (sobre todo el nivel nacional) en la ejecución de este tipo de inversiones. La experiencia, con la reconstrucción, muestra que el primer año sólo se gastó el 10% de los S/. 25 000 millones programados para 4 años: por problemas en los procesos, fallas burocráticas o exceso y duplicación de normas. Nuestra única esperanza es una importante reactivación de la inversión privada.