Arquitectos Barclay y Crousse: “Se aprende con el error, no con los aciertos”

Los diseñadores del edificio E de la Universidad de Piura mostraron la extraordinaria situación de la arquitectura en el Perú en la actualidad. Fue durante la presentación del libro Paisajes del Aprendizaje.

El viernes 2 en Piura, y el miércoles 7 en Campus Lima, tuvo lugar la presentación del libro “Paisajes del aprendizaje” en la Universidad de Piura. Participaron en el acto, los arquitectos Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse; y la directora de Relaciones Institucionales de la UDEP, María Pía Chirinos, quien mencionó el apoyo que, desde los inicios del programa académico de Arquitectura, brindaron Barclay y Crousse, por lo que se les considera “de la casa”.

“Somos unos privilegiados al contar con los autores del diseño del Edificio E para presentar este libro en el mismo edificio, que ha ganado el mejor premio del Perú, el Hexágono de Oro otorgado por el Colegio de Arquitectos del Perú; y el más importante de América, el del Mies Crown Hall for the Americas (MCHAP)”, aseveró durante la presentación en Campus Piura.

Señaló que “Paisajes del aprendizaje”, editado por Fabrizio Foti, se ha publicado con ocasión de la invitación que tuvieron los arquitectos para presentar el edificio E en la Bienal de Venecia, el evento sobre Arquitectura más importante del mundo. Por primera vez, arquitectos peruanos fueron invitados al selecto pabellón de arquitectos, que congrega a los mejores del mundo. Igualmente, comentó la visita del jurado calificador del MCHAP en julio último, cuyos integrantes quedaron gratamente impresionados, luego de ver fotografías de cómo era el campus en los años 60, por el entorno desarrollado por la Universidad, y, especialmente, por el bosque cuyos árboles se sembraron a partir de 1983.

Modernidad absoluta
Barclay y Crousse recordaron que, cuando vinieron por primera vez a conocer el Campus de Piura, les pareció excepcional ver cómo esta área de bosque seco había surgido casi en el centro de una ciudad. “La decisión de la Universidad de Piura, de tomar el fenómeno El Niño del 83, no como un desastre sino como una oportunidad para sembrar algarrobos y formar este bosque seco, les pareció a los miembros del jurado una actitud de modernidad absoluta. Muy pocos tendrían hoy esa visión, menos aún hace 35 años”, anotó Crousse.

“Este paisaje nos motivó a pensar cómo debía ser un aulario, un edificio no icónico sino de calidad. Nos inspiró una frase de Luis Khan: en un imaginable “momento cero”, la enseñanza puede asemejarse a un personaje bajo la sombra de un árbol que explica algo sin saber que es un profesor y a gente aprendiendo y discutiendo libremente, sin saber que son alumnos.”

Pocos días después, en la Casona Pardo (Lima), Crousse explicó que con el edificio se buscó crear un ambiente inclusivo en el que los nuevos alumnos del programa de Beca 18 pudieran socializar con el resto de estudiantes y profesores. “La idea era que este nuevo grupo de alumnos que iban a ingresar a la UDEP pudieran conocerse en una situación más horizontal. Queríamos sacar el ‘conocerse’ de las aulas”, comentó.

Por su parte, Sandra Barclay narró la enorme experiencia que representó participar en una Bienal de Venecia y los desafíos superados para dar a conocer el proyecto, los cuales los llevaron a la realización del libro que presentaban.
“Las curadoras nos entregaron un espacio de 5 x 5 metros para trabajar y dar a conocer el edificio E y decidimos centrarnos en pocos elementos clave para presentar nuestra obra, entre los que destacan la luz y el espacio”, indicó Barclay.

Por una arquitectura de calidad
Dirigiéndose a los más de 200 alumnos y profesores de las diversas universidades de la ciudad de Piura, Barclay y Crousse les recomendaron tener empatía y perseverancia, como cualidades para su desarrollo profesional. “Cuando construyes una vivienda debes ponerte en el lugar del que va a vivir en ella. Dar calidad a tus proyectos exige muchísimo trabajo. El arquitecto es el único que se exige a sí mismo y persevera para dejar a punto su obra. Debemos dejar de pensar en metros cuadrados, y pensar en espacios abiertos, de donde viene la luz natural y preguntarnos cómo nos sentiríamos en este espacio”, anotó.

“Otra de las conclusiones que se saca después de estudiar esta carrera, es que se aprende con el error, no con los aciertos. Hay que sentirse libre de equivocarse, y para hacerlo hay que trabajar. Uno no se equivoca no haciendo nada”, aseveró.

Al referirse a la situación actual de la arquitectura en el Perú, Jean Pierre Crousse recordó que todo lo que se construía por la década del 60, era por concurso público. Luego todo se contrajo, llegándose a pensar que, en un país sumido en el desastre político y económico, ya no se podría hacer arquitectura de calidad.

“Ahora, se percibe una especie de renacimiento: lo que proyectamos puede estar a nivel de la arquitectura de cualquier parte del mundo. El MCHAP es una prueba de perseverancia de lo que hacen todos los arquitectos en el Perú”.