Clima laboral: ¿cómo consolidarlo?

¿Cómo podemos, en nuestro quehacer laboral cotidiano, contribuir con el buen clima laboral de nuestros centros de trabajo?

Actualmente, se habla mucho del clima laboral y toda organización está preocupada por este tema. ¿Qué significa?, ¿por qué debemos preocuparnos por el clima laboral?, ¿realmente este afecta a la empresa? Y, en tiempos pasados, ¿había clima laboral? El tema no es nada “sofisticado” ni requiere de grandes estudios que impliquen fuerte “inversión”.

Toda empresa es una “organización humana”; es decir, la “hacen” el conjunto humano que trabaja en ella. Entonces, no es tema de tamaño de empresa ni de sector al que pertenece o público al que atiende. Toda organización tiene su propio “clima laboral”; es decir, la percepción que tienen sus integrantes sobre ella (directivos y colaboradores), de cómo se “sienten” en su lugar de trabajo. ¿Están satisfechos? ¿hay armonía y colaboración? ¿se ayudan entre ellos? ¿hay respeto y confianza?

En fin, hay una serie de preguntas que podemos hacernos para saber cómo es el clima laboral de la institución en la que trabajamos. Por tanto, el clima o ambiente de trabajo lo hacemos “todos”, en nuestro día a día. Por eso, es importante que, pese a los problemas que podamos tener, no perdamos el entusiasmo, la confianza, el bien hacer, porque todo lo que hacemos repercute en todos y, obviamente, influye en los resultados empresariales. Ahora, quizá debamos preguntarnos, ¿qué hago yo para consolidar un buen clima laboral? Depende de cada uno de nosotros que nuestro centro de trabajo tenga un ambiente agradable y acogedor; y que los resultados empresariales mejoren.