¿En qué se parecen Paolo Guerrero y Spider-Man?

A escasos días del inicio del Mundial, es interesante analizar la situación de Paolo Guerrero en la selección peruana de fútbol, más allá de lo futbolístico.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” es, en síntesis, el código de valores de Spider-Man. En la película de Sam Raimi (2002), el tío Ben se lo dice a Peter Parker; aunque parece que en el cómic norteamericano se trata de una moraleja puesta por Stan Lee en la última viñeta del primer episodio.

En el contexto mundialista que estamos viviendo, Peter se llama Paolo y su apellido no es Parker, sino Guerrero.

Así es. El capitán de la selección peruana de fútbol debe saber que más importante que la libertad de jugar la ansiada Copa Mundial, es la responsabilidad que toda una nación le ha impuesto porque “al que se le ha dado mucho, mucho se le pedirá”. Más aún cuando, tal como se ha producido en este caso, la suerte ha sido doble: ¿quién iba a creer que le fuera concedido a Guerrero el permiso para jugar en Rusia luego de que, en noviembre del año pasado, la FIFA lo suspendiera por dar positivo en la prueba antidopaje y, en mayo, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) ampliara su inhabilitación de seis a catorce meses?

Quiero resaltar esta perspectiva ya que vivimos en una sociedad que pone a veces demasiado énfasis en la libertad y no en el poder de acción. Paolo Guerrero tiene, sin duda, todas las características de un jugador de élite y es un gran profesional gracias a su propio esfuerzo, pero también es mucho lo que le ha sido dado, como nos sucede a todos los humanos. Es más, como dice el filósofo español Higinio Marín, a veces olvidamos que somos más lo que nos pasa que lo que nosotros hacemos por nosotros mismos, con nuestro poder y libertad.

No lo olvidemos: más importante que nuestras posibilidades son las acciones que emprendemos con ellas. El poder de jugar un mundial conlleva una gran responsabilidad que, ojalá, todos los jugadores de la selección peruana puedan asumir con seriedad y profesionalismo. Como Spider-Man, o el súper héroe que prefieran.