¡Gracias, don Sixto Saucedo!

Impulsor del bosque seco UDEP se jubila

“Estos 35 años han sido como un soplo del viento, sobre los arenales que en esa época rodeaban a la Universidad. Me voy con la satisfacción del deber cumplido y agradecido con todos”.

A don Sixto Saucedo, colaborador del área de jardinería de la Universidad, lo trajeron las aguas del 83, cuando la región norte soportaba una de los fenómenos El Niño más intensos. La Universidad no fue ajena a los daños ocasionados por las lluvias y, desde el primer momento, don Sixto puso el hombro para ayudar en todo lo que pudo.

“Siento pena de dejar a mis compañeros y a la gran familia udepina, pero también alegría porque ahora disfrutaré a tiempo completo de mis hijos y de los  12 nietos que me han dado”, nos dice.

Con su trabajo contribuyó al cuidado y mantenimiento del bosque seco del campus de Piura, convertido  hoy un “pulmón verde” para la ciudad y motivo de constantes visitas de estudiosos y observadores de varias especies de aves que recalan allí. En estos últimos años, se encargó del mantenimiento del césped de la cancha de fútbol, considerada por los expertos como la mejor en el norte del país.

En 35 años, don Sixto, y sus compañeros del área, ha ido moldeando el bosque y los espléndidos jardines, convirtiéndose en un curtido hombre de campo, con la experiencia y fuerza suficientes para dedicarlas a su familia y su ‘chacrita’ que cuidará con sus hijos.

En sencilla ceremonia de despedida, el rector Sergio Balarezo, al agradecerle todos estos años de servicios prestados le entregó un cuadro de la Sagrada Familia y le dijo: “En toda historia siempre hay un final, pero en este caso no será así porque la Universidad será tuya siempre y lo que has hecho con tu trabajo, también será nuestro y serás recordado en la historia de esta tu casa. Te vamos a extrañar Sixto”.