Para renovar la clase política

Hoy la unión a una figura no es tan fuerte como la unidad hacia un conjunto de ideas y principios que sí pueden permanecer en el tiempo.

Las bancadas parlamentarias más numerosas no son, necesariamente, las más cohesionadas. Lo segundo no es gratuito, se trabaja con el tiempo, especialmente desde sus bases partidarias, formando y reclutando militantes identificados con su ideario; precisamente, el elemento clave que permite la cohesión es su contenido ideológico, es decir, la posibilidad de dar respuesta a las preguntas sobre a quienes representan, cuáles son sus principales postulados para el desarrollo personal y social de la comunidad política, qué país queremos y hacia dónde vamos en el corto, mediano y largo plazo.

El liderazgo es importante pero no vital para la cohesión. Los partidos conservador y laborista en el Reino Unido; o demócrata y republicano en los Estados Unidos, han tenido personalidades importantes a la cabeza: Churchill, Thatcher, Blair, o Lincoln, Kennedy, Reagan; respectivamente, pero no ha sido una constante; hoy en día, en las democracias del primer mundo, salvo Alemania, vemos que son un bien escaso. La unión a una figura no es tan fuerte como la unidad hacia un conjunto de ideas y principios que sí pueden permanecer en el tiempo. Los líderes están llamados a inspirar, renovar, actualizar el mensaje al electorado y ampliar el número de sus militantes; son como el atleta que lleva la llama olímpica, donde el fuego equivale a su ideario.

La renovación de la clase política demandará mayor atención al ideario, luego a su organización interna, presencia en el territorio nacional mediante el crecimiento de su militancia. Los liderazgos son importantes pero la cohesión partidaria está en las ideas que los unen.