Juan de la Borbolla

“Si una universidad no se preocupa por formar bien a sus alumnos comete un acto de corrupción”

El rector de la Universidad Panamericana de México, Campus Guadalajara, sostuvo que la investigación y la búsqueda de la verdad son fundamentales para un universitario.

“Investigar a fondo, acudir a las fuentes primarias del conocimiento, es no hacer trampa”, dijo de la Borbolla. Indicó que una universidad debe preocuparse fundamentalmente por dos cosas: “Que el alumno sepa que va a tener que estudiar por el resto de su vida, para actualizar conocimientos y, por lo tanto, que tenga una dinámica para estar al día en su campo profesional. Y, segundo, que sepa que es importante la vivencia real de los valores”.

Juan de la Borbolla visitó el Campus Piura de la Universidad de Piura, junto a sus homólogos de los campus de Ciudad de México y Aguascalientes, de la Universidad Panamericana de México.

El rector del Campus Guadalajara y miembro del Comité de selección del nuevo Sistema Estatal Anticorrupción de Jalisco, refirió que generalmente la gente busca y está atenta a ver si hay algún caso de corrupción en el gobierno; sin embargo, “todos podemos ser culpables de actos de corrupción”.

Indicó, por ejemplo, que una universidad que no se preocupa por formar y preparar lo mejor posible a sus alumnos o si solo busca generar títulos, comete un acto de corrupción.

Juan de la Borbolla (Guadalajara), Santiago García (Ciudad de México) y José Antonio Esquivias (Aguascalientes), rectores de la Universidad Panamericana de México, con el rector de la Universidad de Piura, Sergio Balarezo.

De la Borbolla también graficó otros ejemplos que propician la corrupción en la formación universitaria: si un profesor, por no pasar un mal rato, no hace nada cuando ve a un alumno copiando o haciendo trampa, comete un acto pasivo de corrupción y está dando este mensaje: “Hagan trampa que no pasa nada”. O si deja una investigación o tareas que no califica debidamente en profundidad, “o no doy resultados, me tardo en darlos o no me doy siquiera el trabajo de revisarlos bien. Ese profesor está propiciando la corrupción. Es frustrante para el alumno haberse metido a hacer un trabajo de investigación y que después haya una evaluación superficial, eso es corrupción”, dijo.

Por otra parte, De la Borbolla anotó que la tarea universitaria no termina con la búsqueda de la verdad sino que una vez que esta se encuentra, hay que comprometerse con ella. “Esto es algo heroico porque estamos viviendo en el mundo del relativismo y el subjetivismo, que es donde empieza la corrupción. En el relativismo tú determinas, tú eres el dueño de la verdad…”.

Aclaró que la verdad no se encuentra de la noche a la mañana, sino que hay que buscarla para acceder a ella, lo demás es trampa.

El  profesional y el profesionista
El rector señaló que no necesariamente una persona con un título es un profesional. Lo será “si realiza con esmero aquello para lo cual estudió y en lo que trabaja. Un profesional es un servidor. No se va a servir de la carrera sino que va a servir a los demás con su profesión.

Si enviamos a la sociedad auténticos profesionales estamos combatiendo la corrupción, si solo mandamos profesionistas, simples titulados, estamos fomentándola, porque quien no domina una disciplina va a buscar una salida fácil y caerá en la corrupción”.

La corrupción en Latinoamérica
De la Borbolla confirma que la corrupción es una gran problemática internacional: “En estos momentos, en México el costo de la corrupción es aproximadamente el 15% del PBI y acaba afectando siempre a los más pobres. Y ese dinero se pierde, porque quien recibe un dólar por corrupción no lo valora, lo va a gastar, entonces, es un perder para todos”.

Indicó que en esta lucha es importante hacer alianzas no solo con instituciones gubernamentales sino también con los sectores productivos, “primero con los empresariales para que cuando los profesionales ingresen a laborar no se rompa esa burbuja de aire oxigenado con la que salen muchos de la universidad”.