Una gira que alienta la esperanza de los jóvenes

A pesar de la situación nacional que, según encuestas, ubica a la corrupción como el mayor problema nacional, los jóvenes están comprometidos con cambiar las cosas. En Piura, lo demostraron en una iniciativa del PAD.

“Estoy comprometido con el desarrollo del Perú”, “Me preparo para cambiar el país”, “Mediante mis lazos de amistad procuro hacer del país un lugar de armonía”, “Respeto las ideas políticas de cada grupo y también comparto las mías”. Esas son algunas frases que los jóvenes dejaron escritas en las actividades de la “Gira de la Esperanza”, una iniciativa que desde el Centro de Investigación Aplicada del PAD, ´remece´ al país.

La Gira de la Esperanza llegó a Piura. Con la participación de más de 50 jóvenes, de entre 17 y 24 años, esta ciudad se registró como el epicentro de esta iniciativa que, explica Licy Ángeles, coordinadora del proyecto, intenta generar un remezón y espera que quienes se sumen al proyecto vayan generando, con sus actos, réplicas positivas para hacer el cambio.

“Esta Gira de la Esperanza nace por la preocupación que tenemos de que los problemas que vemos en el país, generen desconcierto en los jóvenes, como ocurre con muchos adultos. Sabemos que ocurren cosas malas, pero no podemos perder la esperanza cuando tenemos jóvenes líderes, gente muy valiosa que puede cambiar esto. Es importante que se entienda que luchar contra problemas como la corrupción, depende de las personas y no del sistema. Si nosotros no nos comprometemos, difícilmente el presidente, que es una sola persona, logrará revertir la situación”, afirma.

Niveles
La metodología que utiliza el Centro de Investigación Aplicada en el proyecto GE integra el nivel personal, familiar y comunidad. “El objetivo de la Gira es llamar a la conciencia, al corazón, para que realmente pensemos qué estamos haciendo mal y qué podemos hacer mejor, primero en el entorno más íntimo, y luego en la familia, la universidad, el trabajo, la comunidad, la región y el país”, expresa Licy Ángeles.

En la Gira de la Esperanza, que se realiza en 6 horas, se promueve el intercambio de opiniones de líderes, a partir de su contacto y conexión con la realidad, un momento en que ven lo malo del acontecer nacional, pero también lo bueno.

“Siempre se dice, o por lo menos lo muestran las noticias, que todo es malo, pero no es así, porque hay noticias buenas, hay historias que inspiran. Eso es lo que hacemos entender a los jóvenes”, refiere la coordinadora. Además, se trata de promover y rescatar valores y virtudes, formarlos en criterio, fomentar su participación y lograr que se involucren en los temas con acciones que parecen pequeñas, pero hacen el cambio.

Licy Ángeles comenta que no basta con que un joven diga, por ejemplo, que en el bus le cedió el asiento a una mujer embarazada. Tiene que pasar a otro nivel y pedir a otros que también realicen esta acción si sube una persona mayor. Eso es parte de hacer una réplica.

“El cambio que todos queremos empieza por uno mismo. Por ello, es importante que los jóvenes comprendan que no solo basta con formarse para ser los mejores profesionales, pues para que puedan serlo necesitan, sobre todo, ser buenas personas: honestas, emprendedoras, responsables, respetuosas. Una buena profesión ejercida por una buena persona es lo que requiere el país”, enfatiza.

La esperanza no se pierde
Piura ha sido la segunda región epicentro de la Gira de la Esperanza. Primero estuvo en Lima. Del trabajo que se viene realizando, Licy Ángeles destaca el interés por el bien común que tienen los jóvenes y cómo la experiencia de la jornada ayuda a que entiendan lo que parece ya saben: “Hablamos del bien común, pero si yo estoy queriendo un país mejor y no puedo hablar con el del costado, sino puedo ayudar a los demás en lo que necesitan, entonces cómo hablar de sentido grupal si solo espero mis resultados”, refiere.

Cada jornada es alentadora para el equipo del PAD porque la retroalimentación y los proyectos que los jóvenes van planteando luego de la Gira, les hace pensar que es esfuerzo no es vano. Ello les lleva a pensar que la desesperanza no ha ganado. “Uno de estos jóvenes puede ser la próxima autoridad del Poder Judicial, un ministro o el próximo presidente. Juzgar lo que pasa o ha pasado es fácil y nos podríamos pasar horas criticando las gestiones, pero nos interesa saber qué podemos hacer para arreglar aquello que esté mal. Ese es el efecto de la Gira”, reitera.

“Hay esperanza”, enfatiza Ángeles. Lo demuestra el compromiso que dejaron los jóvenes en Piura y que seguramente continuaron esta semana en Cusco otros jóvenes. El 2019, el proyecto espera hacer remecer con mayor intensidad al país, en más regiones.