Alumna de Psicología Betty Woolcott

¡Auxilio! Mi hijo es un adulto

El temor de los padres ante el crecimiento de sus hijos toma muchas rutas para su afrontamiento, descubra qué hacer.

Una de las mayores preocupaciones de los padres de familia es la manera de comportarse frente al proceso de transición de la adolescencia a la adultez, que se da bruscamente tras el ingreso a la universidad. Podría deducir que los pensamientos más recurrentes son: “He batallado 6 años para lograr la estabilidad de mi hijo, ¿qué será de él sin mí? ¿Estará preparado para afrontar esta etapa?”. Otro tema inquietante que se plantean es: “Por fin consigo el vínculo de confianza con mi hijo que tanto buscaba; pero, ahora que será más independiente, ¿no se volverá a alejar?”.

El fondo de dichas interrogantes es el miedo del padre o de la madre a permitir que los hijos abran sus alas y vuelen por sí mismos; temen perderlos, que les hagan daño, que tomen malas decisiones, etc. Frente a esto, las siguientes claves pueden aminorar el temor y orientar a  nuestros lectores:

1. Confianza

Es fundamental para el desempeño exitoso de cualquier persona y, aún más, del adolescente. Si usted ha criado a su hijo, debe mantener la confianza en dichas enseñanzas y transmitírselo. Poco a poco será consciente de sus habilidades y esto aliviará tensiones.

2. Caer para poder levantarse

No tema que su hijo fracase, es probable que lo haga en ciertas ocasiones. Es necesario que aprenda de dichas caídas para superar futuros obstáculos. Además, es la mejor forma de que entienda la relevancia de asumir la responsabilidad por sí mismo y de saber que sus decisiones tienen consecuencias.

3. Atención

Un desarrollo positivo implica una crianza positiva. ¿Qué significa? Simple, si desea que su hijo mantenga el equilibrio psíquico entre la independencia y el autocontrol (más conocido como madurez), demuéstrele lo importante que es dentro de la familia. Si lo hacen sentir que pertenece a ella y que sus decisiones son tomadas en cuenta, se le facilitará adquirir autonomía y proyectar seguridad.

4. Libertad guiada

La mencionada transición no se trata de “dejar ser”. En esta etapa se va realizando un descubrimiento del yo, por lo que los padres adquieren el papel de orientadores. Este rol se desarrolla a través de consejos y el fomento del autorevelamiento del hijo, mediante la creación de un clima que le permita conversar con la certeza de que es escuchado y no pierde el control de su vida.

5. Espacios personales

Es el reto más difícil de llevar a cabo. Su hijo está conociéndose y descubriendo lo que puede realizar sin su ayuda, estableciendo su intimidad. Ante esto, usted no debe aislarse de su vida pero tampoco invadir los límites que él va trazando; de lo contrario,  pueden crearse, en lugar de límites, barreras o dependencias.

Muchas veces, este proceso se complica por la falta de comunicación; en este caso, el mejor remedio es la unión. Trate de no transmitirle temores a su hijo y si le surgen muchas dudas, convérsenlo; necesita saber que confía en él.   ¿Qué mejor que una buena charla?