El estrés y la alimentación

Actualmente, es usual sufrir de estrés. Esta es una respuesta fisiológica frente a una amenaza real o imaginada. Ante ello, es importante reponer los nutrientes que el organismo consume, de más, con el estrés.

El estrés es frecuente por el ritmo de vida que llevamos. Cuando estamos estresados, nuestro organismo gasta más vitamina C, calcio, magnesio y Omega 3, por lo que hace falta reponerlos, pues el cuerpo necesita más recursos energéticos. Por eso, en estado de estrés, nos apetecen más alimentos procesados con grasas hidrogenadas y un exceso de azúcar o sal, placeres momentáneos que desequilibran el sistema nervioso.

Si escogemos alimentos saludables, podemos aliviar la tensión, estabilizar el azúcar en sangre e ir disipando los síntomas del estrés.

Por ello, es recomendable consumir alguno de estos alimentos, con mayor frecuencia cuando el organismo nos pone “a prueba”:

  • Frutos secos. Un puñado al día puede ayudar a aumentar los niveles de serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad, en el sistema nervioso. Además, aportan vitaminas y minerales como el zinc y el magnesio (ideales para aliviar la fatiga), y ácidos grasos que ayudan a reducir los niveles de colesterol.
  • Arándanos. Frutos con alto nivel de antioxidantes, ayudan a formar serotonina y dopamina, los neurotransmisores que mejoran el humor y la memoria, respectivamente.
  • Son ricas en magnesio y vitaminas del complejo B, indispensables para el buen funcionamiento cerebral.
  • Ajonjolí. Rico en magnesio y calcio, y aporta triptófano.
  • Plátano. Contiene potasio, triptófano. También tiene un almidón prebiótico que alimenta las bacterias que regeneran la flora intestinal, en la cual se fabrica el 90% de la serotonina que produce nuestro organismo.
  • Fuente de vitamina C, uno de los nutrientes que necesitamos reponer en situaciones de estrés.
  • Chocolate negro. Es rico en magnesio; te pondrá feliz, elige sin azúcar. Reduce los niveles de cortisol y estimula la liberación de endorfinas.
  • Contiene fibra, proteínas y minerales como el potasio y el zinc. Todo esto ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona que más influye en los síntomas de estrés.
  • Una sola porción (1 taza) aporta casi la mitad de magnesio que el cuerpo necesita, al día, y evita que te sientas fatigado o que sufras esos molestos dolores de cabeza

Recuerda:  no existe un alimento milagroso; el secreto está en consumir siempre una alimentación balanceada y, por ende, saludable.