Arquitecto Claudio Ferrari

“Los proyectos deben enriquecerse con lógicas constructivas”

El espacio “Diálogos de Arquitectura”, impulsado por el programa de Arquitectura de la UDEP, tuvo, esta vez, al afamado arquitecto argentino como invitado. Ferrari ha recibido numerosas distinciones en concursos nacionales e internacionales.

El arquitecto Claudio Ferrari es profesor titular de la cátedra de Arquitectura de la Universidad Nacional de Buenos Aires, y decano del Instituto de Arquitectura de la Universidad Nacional de San Martín. En su exposición, en el espacio Diálogos de Arquitectura que organiza el programa de Arquitectura de la UDEP, detalló los proyectos desarrollados en los últimos años como el Centro Cultural Kirchner (CCK) y una serie de obras relacionadas al casco histórico o área central de la ciudad que son obras públicas muy celebratorias.

Detalló que el CCK demandó una inversión de más de 200 millones de dólares. “Es un espacio para las artes plásticas, espectáculos musicales y exposiciones y viene funcionando desde el 2015”. Se le conoce también como Centro Cultural del Bicentenario.

“En estos momentos, que atravesamos una crisis importante en la región, donde el patrimonio es afectado por una falta de visión, y donde las urgencias van más a resolver problemas centrados en el crecimiento demográfico de las ciudades con los problemas de vivienda, prefiero celebrar la arquitectura con estos proyectos que he desarrollado, y por los que guardo un afecto especial”, señaló Ferrari iniciando su exposición.

Asimismo, indicó que, en los últimos 20 años, ha cobrado especial relevancia en la arquitectura el cambio de paradigma “en el que la geografía, las cuestiones ambientales, la ecología, incluyendo a las personas, nos han empezado a atravesar profundamente. Estas cosas, que ahora parecen algo normal, cuando me formé no eran temas de la enseñanza, la academia ni de la práctica profesional. Era muy raro que los arquitectos estuvieran preocupados por los problemas de las infraestructuras, del agua, del ahorro energético y el buen vivir desde el espacio humano y no desde la forma”, precisó.

Ferrari señaló también que el conocimiento ha enriquecido esta visión. “Este nos lleva a un lugar ético que es imprescindible para ser un buen arquitecto, en el sentido de que escuchamos y atendemos las demandas de un mundo que a nivel planetario está entrando en una zona muy compleja en cuanto a la supervivencia, donde ya estamos sobre una vez y media la capacidad de resiliencia de la tierra. Esto es algo que no parece muy importante que significa la capacidad de recuperación de lo que consumimos de la tierra va siendo cada vez más limitada. Ya ha perdido, prácticamente, la mitad de su capacidad de regeneración, y en los próximos 20 a 30 años, sino revertimos las condiciones cómo usamos el planeta, este va a colapsar; a nadie le queda duda de esto”.

¿Qué tiene que ver la arquitectura con esto? “Creo que hoy, uno de los elementos más determinantes para pensar un proyecto es nuestro nivel de responsabilidad y participación en esta cuestión y, por otro lado, nos obliga a ampliar nuestro conocimiento sin perder la especificidad de nuestra disciplina. Hay que ampliar cada vez más el campo de observación y ser cada vez más específicos en nuestros conocimientos. No somos ni sociólogos ni economistas, somos arquitectos, pero los temas de las disciplinas que nos rodean, como forma de conocimiento, tienen que empezar a formar parte de nuestros proyectos”.

“Para enriquecer nuestros proyectos y abordar este tipo de complejidades, lo más importante es saber que lo que estamos dibujando se va a construir, no solamente entendiendo los materiales, sino también las lógicas constructivas y, a veces, pensar que el proyecto es el resultado de la lógica con que se organiza la construcción de ese objeto, no al revés”, subrayó.

Claudio Ferrari
Recientemente, el arquitecto Ferrari ha recibido el Primer Premio para edificios culturales y espacios públicos de la Bienal de la Universidad Nacional de San Martín; el premio Vitrubio para Arquitectos Argentinos del Museo Nacional de Bellas Artes; el de la Sociedad Central de Arquitectos a la mejor obra del Centro Cultural Kirchner o CCK y el primer premio a la intervención en el patrimonio por la exaduana de Taylor, entre otras distinciones.