28 años al servicio de la UDEP

Magdalena Macalupú: “Llegué a mi meta, me voy feliz”

“Debes sentirte satisfecha por la huella que estás dejando, por el ejemplo que has dado a tus compañeras, a los estudiantes y a quienes te han conocido”, expresó el rector Antonio Abruña.

Tras 28 años de entrega y trabajo dedicado, Magdalena Macalupú se despide de la Universidad de Piura, pero ella sabe que “no es más que un hasta luego”, pues esta será siempre su casa.

Magdalena Macalupú Chunga, colaboradora del servicio de limpieza, ingresó a trabajar en Campus Piura en 1991, cuando se usaba mangueras para regar la arena que rodeaba a la universidad. Desde ese entonces, no ha parado de limpiar hasta el último rinconcito de la UDEP, la que considera su segunda casa.

“Estoy muy agradecida con todos. Siempre me han dado el apoyo que he necesitado ante las adversidades, no solo a mí sino también a mis compañeras. Voy a extrañarlos, pero estoy satisfecha porque sé que he dejado todo mi cariño y trabajo a esta universidad. Llegué a mi meta, me voy feliz y contenta”, expresa.

Para Magdalena, trabajar en la Universidad de Piura ha sido una gran experiencia para su vida, pues en ella ha aprendido mucho y ha tenido una oportunidad que le ha permitido sacar adelante a sus dos hijas. Por eso, nos dice, “no me avergüenzo de mi trabajo. Estoy muy orgullosa de lo que hago”; y, ahora que ha concluido sus servicios, pasará más tiempo con sus hijas.

El gusto por la limpieza
Sin duda, Magdalena conoce muy bien el campus. En estos años, ha recorrido cada una de sus instalaciones, con su carrito de limpieza, su escoba, recogedor, sacudidor, guantes y gorro; todos los implementos necesarios para realizar adecuadamente su trabajo. Pero, sobre todo, con una gran sonrisa, su trato fino y amable y la disposición por ayudar a los demás.

“Siempre me he esmerado por hacer bien mi trabajo porque creo que una persona que se dedica a esto debe gustarle. Te debe nacer hacer bien las cosas, para hacer que los demás también queden contentos con tu desempeño”.

Maricarmen Sotomayor, jefa de servicios de limpieza, comenta que lo que más valora de Magdalena es su trabajo bien hecho, su puntualidad, su pulcritud, la responsabilidad y el orden. “Ella tiene muchas virtudes, es una persona alegre y siempre dispuesta a ayudar”, acota.

El gusto por la limpieza y el orden han sido parte de vida de Magdalena desde siempre. Recuerda que desde muy pequeña le ha gustado mantener todo impecable y eso, lo ha proyectado perfectamente en su trabajo y en su imagen: con su porte elegante y su actitud señorial; motivos que han hecho que sus compañeras la llamen con afecto “Madame Fifi”.

En una significativa y familiar ceremonia de despedida, el rector Antonio Abruña reconoció y agradeció la dedicación de Magdalena durante estos 28 años entregados a la universidad: “Debes sentirte satisfecha por la huella que estás dejando. Ahora, y en adelante, llegan nuevos retos y satisfacciones para ti. Estamos seguros de que los compartirás con tus hijas Anne y Karen, por quienes te has esforzado siempre para darles lo mejor. Muchas gracias, Magdalena, por todos estos años de trabajo, afecto y gratitud”, expresó.