ARTÍCULO DE OPINIÓN

Personificar a la nación

"El jefe de Estado debe reunir virtudes como la bondad, honradez y sinceridad, así como sus capacidades de estadista, sagacidad y competencia para poder ejercer el cargo", dijo el docente de la UDEP, Carlos Hakansson.

Imagen de la Agencia de Noticias Andina.

Presidente de la República, Martín Vizcarra.

En los presidencialismos, el titular del ejecutivo es jefe de estado y gobierno, a diferencia de los modelos parlamentaristas que existe un jefe de estado, que puede ser el monarca o un presidente (por ejemplo, el Rey de España o el Presidente federal alemán respectivamente), y un primer ministro nombrado por el legislativo (Angela Merkel en Alemania).

La Constitución nos dice que el jefe de estado personifica a la nación, ¿qué significa ello? En primer lugar, tanto en las monarquías como las repúblicas, el ejercicio de la jefatura de estado demanda un perfil que permita a los ciudadanos identificarse con un titular que comprenda la posición y continuidad histórica de su país, así como las tradiciones y valores que, con el paso del tiempo, la hayan ido enriqueciendo; la Monarquía absolutista dotó de este contenido a la figura del rey, la República lo recogió y democratizó.

Antes del surgimiento de los parlamentarismos post Revolución francesa (1789), el nacimiento del Presidencialismo estadounidense (1787) era la forma de gobierno posible para una República, donde se establecieron los requisitos formales para ser candidato al ejecutivo: nacionalidad por nacimiento en territorio patrio, ejercicio de la ciudadanía y cumplir un número mínimo de años de residencia al momento de la elección; sin embargo, la tradición republicana también recogió de la Monarquía unos requisitos materiales que configuraron los principales rasgos de un jefe de estado que, además de sus atribuciones constitucionales, debe conducirse como un modelo humano para la nación, reunir las virtudes de bondad, honradez y sinceridad, así como sus capacidades de estadista, sagacidad y competencia para poder ejercer el cargo (por eso, la República también conservó la institución del indulto). Los requisitos formales se señalan en la Constitución, los materiales en la trayectoria política y durante la campaña electoral.