¿Qué pasa con los textos del Minedu?

El escándalo relacionado a los enlaces inadecuados en los textos escolares del Minedu abrió el debate al importante tema de la educación sexual en las escuelas.

Cabe preguntarnos: ¿a qué llama el Minedu una educación sexual integral? En el documento “Lineamientos educativos y orientaciones pedagógicas para la educación sexual integral” (2008) se le describe con “calidad científica, ética y equidad”.

Los errores, supuestamente “formales” no son los primeros que comete el Minedu en la elaboración y aprobación del contenido de sus textos escolares en esta materia, tal como se ha comprobado en investigaciones anteriores (Coronado, 2018; Huarcaya, 2011)

Tal como pude comprobar, en los textos de “Persona, Familia y Relaciones Humanas” para el periodo 2015-2018 (de 3ro a 5to de Secundaria) se omite información científica importante sobre el origen de la vida y el aborto, sobre la eficacia real de la protección del preservativo contra las ITS (infecciones de transmisión sexual) más comunes, sobre los efectos secundarios de los anticonceptivos y la píldora del día siguiente en la salud y sobre los efectos abortivos de algunos de estos métodos. De 53 premisas científicas analizadas, al menos el 70% no estaban en todos los textos escolares.

Además, presentan información muy desactualizada sobre cómo se comportan los jóvenes al tomar decisiones y sobre la planificación familiar natural. Se concentran solo en las consecuencias para la salud física de las relaciones sexuales adolescentes, pero casi no se incluyen las consecuencias para la salud emocional y psicológica.

También se basan en fuentes con contenido dudoso, poco serio y confiable, y recomiendan enlaces a sitios que no contienen información científica sino más bien se trata de blogs de opinión, como por ejemplo la web de la revista “verdadera seducción”.

La realidad en nuestro país es que la tasa de embarazos adolescentes ha pasado del 13 al 13,4%; también han incrementado los casos de infecciones de transmisión sexual e iniciación sexual temprana en las adolescentes peruanas.

Debemos asegurarnos de que la educación sexual sea realmente integral, que no se trate la sexualidad como una dimensión únicamente física, separada de lo afectivo y psicológico, lo ético y lo moral. Dar información incompleta, desactualizada y científicamente inválida no es educar integralmente.

A propósito del sexo anal, por ejemplo, es un contenido innecesario para la edad propuesta (13 años); tampoco se ofrece información completa en el link “del escándalo”: no se dice que es altamente peligroso porque la anatomía del recto es propicia para el contagio del VIH incluso haciendo uso de un preservativo. Esto no es religión ni moral, es ciencia. Llevarlos a fuentes donde solo se dice que es una “variante más de la relación sexual” y explicarles cómo hacerlo es exponerlos directamente a comportamientos sexuales de riesgo. Sobre todo, teniendo en cuenta la inmadurez de los adolescentes.

El debate tiene que darse de una manera imparcial, buscando el bienestar de los estudiantes, y atendiendo la opinión de los padres, a quienes les corresponde ser los primeros formadores de sus hijos.