Gerardo Aguado

¿Cómo diferenciar los trastornos del Espectro Autista y del Lenguaje?

El doctor Gerardo Aguado, investigador de la Universidad de Navarra (España), dictó un seminario a los alumnos internos de Psicología educativa y clínica de Sonqo, centro de atención psicológica de la UDEP.

El doctor Gerardo Aguado Alonso, investigador de la Universidad de Navarra (España) y uno de los especialistas más reconocidos internacionalmente en psicología del lenguaje infantil, dictó el seminario “Diagnóstico diferencial entre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)”, donde abordó el funcionamiento del lenguaje a través de sus tres características principales: forma, pragmática y contenido.

Sobre los trastornos del lenguaje analizados en el seminario, el doctor Aguado explicó que el diagnóstico diferencial entre el TEA y el TEL puede resultar complejo si nos basamos en los resultados de las pruebas psicométricas. Sin embargo, resulta evidente al analizar las respuestas desde la forma y el contenido del lenguaje y la actitud intencional. Para ello, el Dr. Aguado introdujo el seminario con la explicación sobre cómo la pragmática es el conocimiento que lleva al hablante a emplear un enunciado para lograr ciertos efectos comunicativos. “Se puede evidenciar que tanto el TEA como el TEL tienen dificultades en el componente pragmático de la comunicación. Sin embargo, en el TEA, el componente de lenguaje no es el núcleo, que puede contribuir al momento de realizar un diagnóstico diferencial”.

El especialista explicó que los niños con TEA tienen dificultades a nivel de las habilidades intersubjetivas, que influyen en el desarrollo de habilidades mentalistas y sociales, además de problemas en las conductas protoimperativas reguladoras, que pueden traducirse dificultades para que el niño se involucre socialmente. “Más del 95% de los padres de niños con TEA informan de un déficit en la conducta de “pedir algo a alguien”, ellos persisten en sus peticiones sin contar con el otro”.

En cuanto al TEL, “los niños tienen un inicio tardío del lenguaje: a los 2 años tienen menos de cincuenta palabras o enunciados de dos palabras. También muestran dificultades en la comprensión y déficit en el vocabulario, expresión y habilidades comunicativas, así como en el desarrollo cognitivo”, explicó el especialista de la Universidad de Navarra.

En cuanto a la heredabilidad, el doctor Aguado detalló que, sobre el TEL sí se muestra que un 40-60% de niños con ese problema tienen familiares con dificultades de lenguaje; mientras que en el TEA no se encuentra dicho patrón. “En el TEL parece que son procesos endofenotípicos los que se heredan”, agregó.

Respecto a las diferencias entre ambos problemas, el doctor Aguado mencionó que son evidentes las diferencias entre las conductas comunicativas y lingüísticas entre el TEA y TEL. “Se evidencia que, en el vocabulario, el TEL presenta dificultad para aprender secuencia de sonidos por déficit en el sistema de lenguaje, mientras que en el TEA se observa una dificultad para el acoplamiento, de esta secuencia de sonidos con el objeto al que se refiere dicha secuencia por un  déficit en la orientación social y lectura de mente. En cuanto a la comprensión, en el TEL hay déficits en procesos implicados por un vocabulario limitado y en el TEA déficit en los procesos implicados por limitación de lectura de la mente”.

El especialista recomendó a los padres y familiares de niños con TEA de edades tempranas (3 a 5 años) aprender a no ajustarse continuamente al nivel comunicativo del niño para que no queden inmersos en su propio mundo, y puedan ir adquiriendo o aprendiendo habilidades comunicativas, primeras palabras o conexión con los gestos y miradas . Además, necesitarán ayuda de un profesional para utilizar en sus interacciones con su hijo estrategias basadas en la modificación de conducta, a manejar los juguetes, a transitar de una a otra actividad, etc.

Finalmente comentó tener en cuenta que en niños mayores es necesaria una combinación de técnicas basadas en el condicionamiento operante y enseñanza estructurada, que servirán de marco para las interacciones con un fuerte carácter funcional.  “En la medida que pase más tiempo, suele generarse un efecto denominado San Mateo, donde las dificultades se van acentuando, van influyendo en más aspectos de la persona y cada vez es más difícil trabajar en ellas”, finalizó.