La “curva” del aprendizaje y de la solidaridad

Hemos resistido 135 días de cuarentena y 160 desde que se decretó la emergencia. Con fortaleza, la mayoría de piuranos venimos cumpliendo las medidas de protección.

Entre tantas curvas preocupantes de contagios y mapas situacionales alarmantes por el COVID-19, también, hay otra; una curva más alentadora, que describo a continuación, a la que tenemos que aferrarnos y no permitir que nos la arrebaten.

Aunque dolorosamente estamos llegando a los 50 000 contagiados y más de 2000 fallecidos en la región, también suman cerca de 38 000 los pacientes recuperados; y se empieza a vislumbrar una baja en el número de contagios y decesos.

Tenemos isotanques que demoraron 60 días para empezar a funcionar en los hospitales temporales y, por otro lado, eficientes campañas de solidaridad realizadas por sacerdotes y feligreses de diversas parroquias que vienen “Oxigenando Piura”. También, grandes lotes de equipos de protección donados por empresas e instituciones que cubren en gran parte la demora y la burocracia de las instituciones regionales.

 

Hemos resistido 135 días de cuarentena y 160 desde que se decretó la emergencia. Con fortaleza, la mayoría de piuranos venimos cumpliendo las medidas de protección. Además, la cuarentena nos permitió vivir muchas horas con quienes más queremos, nuestra familia.

En Piura, se perdieron 25 000 puestos de trabajo; pero, por otro lado, más del 60 % de las micro y pequeñas empresas (mypes) no prevén cerrar su negocio, de acuerdo con el estudio realizado por Infomercado. Muchos emprendedores vienen reinventándose con creatividad, y se han convertido en una comunidad que muchos alentamos.

Personajes que con su entrega nos asombraron, como el caso de la enfermera Gina Minaya que recorre en moto lineal los caseríos del Medio Piura para realizar su trabajo. También, del profesor Rogey Zurita quien enseña casa por casa a los escolares de la sierra piurana que no cuentan con internet. Y, podemos sumar a tantos héroes anónimos, médicos y enfermeras que cumplen una abnegada labor de dedicación y compromiso; y a grupos de voluntarios en jornadas interminables de ayuda ante tantas necesidades.

Frente a toda esta “otra curva”, de solidaridad, valentía, unión, los piuranos tenemos que cerrar filas contra los casos de irresponsabilidad de algunos grupos que atentan contra la salud de todos. No nos dejemos ganar en esta lucha, por unos pocos que no toman conciencia, se creen inmunes y no cumplen las medidas sanitarias.

Estamos en un momento decisivo, seamos cuidadosos en nuestras propias casas. No fomentemos reuniones ni salidas innecesarias, reclamemos y eduquemos en nuestras zonas a vecinos que incumplen las normas; denunciemos estos actos ante las autoridades. No podemos permitir que esta gran cruzada de esfuerzo y sacrificio de todos se nos vaya de las manos.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.