Artículo de Opinión

La educación vial en el Perú debe ser parte del sistema educativo

Además de la educación, son necesarias también una buena y adecuada infraestructura vial, la implementación adecuada de esta y la difusión del conocimiento de normas claras y sencillas,

Perú es uno de los países con mayor número de accidentes de tránsito en el mundo. Solo el 2019 cerramos el año con casi 100 000 siniestros viales, según cifras del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

Del total de accidentes, el 70% son ocasionados por malos conductores. Esto demuestra que una de las principales falencias de la educación vial en nuestro país, es que esta no se enseña y se concibe como un tema dirigido solo a niños. La educación vial debe ser una parte importante de la formación que como ciudadanos y debemos lograr que sea parte de nuestras vidas, apuntado a que haya una cultura vial en las personas. Para ello, se debe incorporar al sistema educativo. Actualmente, no se ha logrado formar conciencia en los ciudadanos sobre la importancia y la necesidad de conocer y respetar reglas básicas de circulación. En este sentido, el problema de educación vial se agudiza hasta llegar a convertirse en un problema de salud pública.

Además de la educación, son necesarias también una buena y adecuada infraestructura vial, la implementación adecuada de esta y la difusión del conocimiento de normas claras y sencillas, fáciles de seguir, de modo que se genere un compromiso entre la relación de su cumplimiento y el bienestar de la población. Sumado a esto, se debe penalizar adecuadamente el incumplimiento de la ley, ya que la informalidad, la falta de aplicación de las sanciones y la ausencia de control son aspectos que incentivan a infringir las normas o, al menos, no los disuaden de infringirlas.

Hoy en día, hay un factor importante que se debe tener en cuenta: el incremento de los ciclistas en las calles. El MTC ya ha publicado un decreto que regula su uso como medio de transporte sostenible. Sin embargo, es necesario lograr una difusión adecuada de las normas, tanto para los usuarios de las bicicletas como para quienes circulan en otro tipo de vehículos, dando así las condiciones mínimas de seguridad para todas las personas. Otra medida que se debe adoptar es planificar la dotación de servicios complementarios que el usuario requiere para su seguridad, por ejemplo, implementación de estacionamientos o zonas de parqueo; la ausencia de estos genera problemas en el orden y seguridad de las área públicas y privadas.

A todo ello, hay que sumarle los elementos de protección, el respeto a las zonas de circulación, a los semáforos y a todas las señales de tránsito, ya que es muy común que, especialmente en provincias, los ciclistas no respeten estas señales.

Por otro lado, el incremento de ciclistas también obliga a los conductores de autos y otros vehículos a tener consideraciones de prioridad, indicadas en el reglamento. Tan igual como sucede con los peatones, en general, los conductores de vehículos automotores no respetan la prioridad de los más vulnerables. Esto debe cambiar, urge una cultura vial, apoyada desde la familia, las instituciones educativas, la sociedad en general y desde las entidades gubernamentales correspondientes.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.