ENTREVISTA

El milagro del agro peruano pese al Covid-19

Hace dos años, Ernesto Gallo, director de Programa de Contabilidad de la UDEP, plasmó el exitoso desarrollo agroalimentario peruano en su libro “El milagro del agro peruano”. En esta etapa de crisis, vuelve a analizarlo.

Dicha publicación, que describe cómo los agroexportadores peruanos se convirtieron en líderes mundiales en la exportación de varios productos de alto valor intrínseco, fue considerada por el doctor Ray Goldberg de Harvard Business School creador del término “agronegocios”, como un “sobresaliente análisis del sistema agroalimentario peruano y un profundo estudio que prueba el valor de la participación de agricultores de pequeña y gran escala”.

¿Por qué milagro peruano?
“El Milagro del Agro Peruano” describe cómo los agroexportadores se erigen como líderes mundiales con 180 000 hectáreas de tierras desérticas generando el valor monetario de la producción de 2,5 millones de hectáreas de las mejores tierras del mundo ubicadas en las llamadas despensas mundiales de alimentos.

De esta manera, se ubican entre los líderes mundiales en exportaciones en contraestación, cuando el hemisferio norte está congelado por el invierno y el país en pleno en verano, de espárragos, uvas, arándanos, aguacates o paltas, mangos y banano y café orgánico, importando a la vez commodities, productos indiferenciados, de bajo precios como la soya, el maíz y el trigo.

Este se basa en esfuerzos del sector privado, complementados con la participación subsidiaria del estado donde el privado no puede llegar, por ejemplo, en protocolos de sanidad con otros estados. También expone varias paradojas de la mayor parte del agro peruano, sus adversas condiciones geográficas, la falta de educación de los agricultores, los altos niveles de pobreza rural, que se observan paralelamente a estos casos de éxito. El país vive una gran dicotomía, una minoría de grandes empresas exitosas y una gran mayoría de campesinos pobres.

Doctor Ernesto Gallo

¿Cómo reactivar la economía de esa mayoría?
El libro también plantea estrategias interesantes para los gobiernos y facilitadores del desarrollo del agro, a fin de mejorar los ingresos de los agricultores pobres y a la vez muestra los riesgos que enfrentan en el futuro los grandes exportadores, quienes operan en nichos que pueden volverse altamente competitivos.

Se propone una metodología de desarrollo inclusivo de sistemas de agronegocios, resaltando ejemplos como DOLE, la empresa de frutas más grande del mundo, que trabaja junto con miles de pequeños productores de banano orgánico en Sullana Perú; ellos se han convertido en los líderes mundiales. También está el caso de Danper, uno de los grandes agroexportadores de Perú, que desde sus inicios ha incluido estratégicamente a pequeños productores en sus planes operativos.

Estos pequeños productores, en conjunto con las empresas con las que operan, colocan ahora una serie de productos de alto valor, en mercados internacionales que exigen la más alta calidad. Estos casos de inclusividad son replicables y rentables para el desarrollo de los agricultores de pequeña escala en el mundo.

¿El milagro superará la crisis mundial?
Por suerte, para la agroexportación peruana, este problema mundial llegó en marzo, cuando ya habían culminado las campañas de uva, mango, espárragos, principales fuentes de agroexportación. De manera similar, el  Niño  Costero del 2017 tampoco los afectó mucho, aunque en esa época sí hubo  daños la infraestructura de riego, canales y carreteras rurales y aparecieron otro tipo de problemas agronómicos. El café, que es otro producto de exportación, también tiene sus operaciones de acopio a partir de abril por lo que aún no ha sido afectado.

¿…y el banano?
Con relación al banano orgánico continúan las operaciones de producción y exportación que duran todo el año, aunque ahora afrontan problemas con los insumos, cajas, materiales etc. El precio se ha mantenido igual que el año pasado; no hay disminución de pedidos por ahora. Los trabajadores estables siguen trabajando de acuerdo a la estacionalidad de las labores culturales requeridas como podas y raleos.  Los estacionales dejaron de trabajar, pero no debido a la pandemia viral si no por la naturaleza misma de los cultivos.

¿Y otros sectores, como la pesca?
Víctor Vivanco del Proyecto Clúster de Pesca, al que UDEP está asociada, me comentó que a nivel artesanal se observa una ligera ausencia especies, la demanda está restringida   a nivel de consumo doméstico y especialmente en los restaurantes por lo que los precios tienden a la baja. Sin embargo, se ve que en Semana Santa el consumo de pescado aumenta a pesar de la cuarentena, mejorando los precios.

La pesca industrial tendrá algunos problemas temporales ya que la demanda de congelados, esta principalmente dirigida al llamado “food service”, restaurantes, hoteles, catering, colegios, cárceles, cuarteles, etc., esta demanda está muy restringida por el aislamiento social que hay en el mundo.

¿Cuál sería el impacto en la economía del país?
En general el sector real de la economía sufre un problema de demanda. El aparato productivo del Perú y del mundo es el mismo que había en enero antes de que llegue el “paciente cero”. Tenemos la misma infraestructura, la fuerza laboral, la capacidad gerencial, la tecnología, etc. El PBI potencial está casi intacto.

Poco a poco, inyectando liquidez a la economía. Gracias a las reservas que se vienen acumulando desde los años 90 en el BCR, la economía puede fácilmente recuperar su nivel y crecer, no tenemos un problema   económico en el sector real de la oferta, como en la crisis del petróleo de los 70.

Y, ¿el sistema financiero?
El problema sí es principalmente financiero, si se reactiva financieramente la demanda podemos recuperarnos sin generar inflación ya que la demanda “jalaría” a la oferta, de bienes de consumo y estos a su vez jalaría a la demanda derivada de materias primas y bienes intermedios, se puede atender la demanda con la capacidad ociosa disponible.  Tendremos una crisis severa, relativamente corta pero reversible.

Otra sería nuestro problema si un “cisne negro” como huracanes, inundaciones, maremotos hubieran destruido nuestros activos productivos, las plantaciones, las fábricas, los puertos, las carreteras, universidades etc. No es el caso.

No tengamos miedo, esta es una grave prueba temporal que nos ayuda a repensar sobre lo que es realmente importante en la vida y sobre cómo podemos ser mejores personas.