07 Abr

La Oficina para la Reducción de Riesgos de las Naciones Unidas (UNDRR, por sus siglas en inglés) define un desastre como la “interrupción grave del funcionamiento de una comunidad o sociedad”. Según su fuente de origen, los desastres pueden ser naturales (terremotos, erupciones volcánicas, tornados, etc.) o causados por el hombre (guerras, huelgas, colapso de infraestructuras, etc.).

De acuerdo a esta clasificación; y a pesar del altísimo impacto positivo que viene generando en nuestro medio ambiente, se puede afirmar que la pandemia Covid-19 es un desastre mundial causado por el hombre, y que conlleva pérdidas humanas, materiales y un impacto negativo en la economía.

Para recuperar el normal funcionamiento de nuestra sociedad se debe realizar una correcta Gestión de Desastres, siguiendo 4 pasos secuenciales circulares: mitigación, preparación, respuesta y recuperación. En todas las etapas es requerido un firme liderazgo de las personas que toman decisiones; en nuestro caso ese liderazgo lo ejecuta cabalmente el presidente del Perú. Los dos primeros pasos se realizan antes del desastre y los dos últimos pasos se deben realizar después del desastre. No se sorprendan; esta no es la primera, ni será última vez que situaciones de tal magnitud.

Actualmente nos encontramos en la etapa inmediata posterior al desastre: respuesta. En esta etapa se busca garantizar los servicios básicos necesarios del ser humano, y para ello se han tomado acertadas y oportunas medidas como la suspensión de clases, el cierre de fronteras, el toque de queda, etc. Solo cumpliendo fiel y firmemente estas disposiciones podremos pasar la siguiente fase, recuperación, y volver al normal funcionamiento de la sociedad.

En la fase de respuesta, la logística tiene un rol preponderante: distribución de kits de descarte del virus, distribución de ayuda económica a los más pobres, asignación del personal médico, policial y militar a lo largo del país para velar por el bienestar del ciudadano, etc. Hasta el momento, todas estas decisiones dependían del gobierno central; pero ahora que se anunció la transferencia de S/. 200 millones a los 1874 municipios del Perú para apoyar a la población vulnerable, los reflectores están sobre nuestras autoridades locales. Confío en el gobierno local, en su ética, en su solidaridad, en su profesionalismo y buen criterio para estar a la altura de estas circunstancia; y si requieren asesoramiento, por favor, acudan a los expertos.

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