Artículo de Opinión

Gestión de desastres

Se puede afirmar que la pandemia Covid-19 es un desastre mundial causado por el hombre, y que conlleva pérdidas humanas, materiales y un impacto negativo en la economía.

La Oficina para la Reducción de Riesgos de las Naciones Unidas (UNDRR, por sus siglas en inglés) define un desastre como la “interrupción grave del funcionamiento de una comunidad o sociedad”. Según su fuente de origen, los desastres pueden ser naturales (terremotos, erupciones volcánicas, tornados, etc.) o causados por el hombre (guerras, huelgas, colapso de infraestructuras, etc.).

De acuerdo a esta clasificación; y a pesar del altísimo impacto positivo que viene generando en nuestro medio ambiente, se puede afirmar que la pandemia Covid-19 es un desastre mundial causado por el hombre, y que conlleva pérdidas humanas, materiales y un impacto negativo en la economía.

Para recuperar el normal funcionamiento de nuestra sociedad se debe realizar una correcta Gestión de Desastres, siguiendo 4 pasos secuenciales circulares: mitigación, preparación, respuesta y recuperación. En todas las etapas es requerido un firme liderazgo de las personas que toman decisiones; en nuestro caso ese liderazgo lo ejecuta cabalmente el presidente del Perú. Los dos primeros pasos se realizan antes del desastre y los dos últimos pasos se deben realizar después del desastre. No se sorprendan; esta no es la primera, ni será última vez que situaciones de tal magnitud.

Actualmente nos encontramos en la etapa inmediata posterior al desastre: respuesta. En esta etapa se busca garantizar los servicios básicos necesarios del ser humano, y para ello se han tomado acertadas y oportunas medidas como la suspensión de clases, el cierre de fronteras, el toque de queda, etc. Solo cumpliendo fiel y firmemente estas disposiciones podremos pasar la siguiente fase, recuperación, y volver al normal funcionamiento de la sociedad.

En la fase de respuesta, la logística tiene un rol preponderante: distribución de kits de descarte del virus, distribución de ayuda económica a los más pobres, asignación del personal médico, policial y militar a lo largo del país para velar por el bienestar del ciudadano, etc. Hasta el momento, todas estas decisiones dependían del gobierno central; pero ahora que se anunció la transferencia de S/. 200 millones a los 1874 municipios del Perú para apoyar a la población vulnerable, los reflectores están sobre nuestras autoridades locales. Confío en el gobierno local, en su ética, en su solidaridad, en su profesionalismo y buen criterio para estar a la altura de estas circunstancia; y si requieren asesoramiento, por favor, acudan a los expertos.